Los híbridos enchufables matriculados en 2023 quintuplicaron en carretera sus emisiones oficiales de CO₂. La distancia entre el laboratorio y el uso cotidiano no ha dejado de crecer: en 2021 ya multiplicaba por 3,5 el valor homologado.
Un análisis del Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT) ha procesado datos de 920.000 vehículos PHEV registrados entre 2021 y 2023 mediante sistemas de monitorización a bordo. El resultado: las emisiones reales medias subieron de 130 a 134 gramos por kilómetro, mientras los valores oficiales teóricos bajaban de 37 a 29 gramos.
Una brecha que se multiplica por cinco
Un híbrido enchufable combina una batería de mayor capacidad y un motor eléctrico más capaz que un híbrido convencional. En teoría, debería circular en modo cero emisiones durante la mayoría de los trayectos diarios. Sin embargo, los coches de combustión tradicional —incluidos híbridos ligeros y autorrecargables— apenas se desvían 1,2 veces de su valor homologado.
En los PHEV matriculados en 2021 la desviación fue del 260% (3,5 veces por encima del dato oficial). En los modelos de 2023 se ha disparado a más del 400%: 4,6 veces por encima del valor de homologación.
Lo paradójico es que el desfase crece justo cuando los fabricantes equipan estos modelos con baterías más grandes y mayor autonomía eléctrica declarada. Cuanta más autonomía se anuncia, mejor pinta el cálculo oficial, pero la conducción real no cambia al mismo ritmo.
El problema no es la tecnología híbrida: es un ciclo que puntúa como si el coche estuviera en eléctrico mucho más tiempo del que pasa en la práctica.
El algoritmo que separa la teoría de la carretera
La clave está en la fórmula europea usada para calcular consumo y emisiones. Se apoya en el Factor de Utilidad (FU), un algoritmo que presume cuánta proporción de kilómetros recorre cada coche en modo eléctrico. A mayor autonomía eléctrica, mayor parte del recorrido se da por hecha sin emisiones.
En 2022, la normativa asumía que un híbrido enchufable circulaba en modo eléctrico un 80% del tiempo. Los datos reales extraídos de los vehículos monitorizados demuestran que apenas alcanzaba el 21%. Y el porcentaje ha seguido bajando.
El informe detalla tres motivos por los que la teoría fracasa. Primero, la falta de recarga: los conductores enchufan el coche a la red con mucha menos frecuencia de la que asume la homologación. Segundo, el funcionamiento combinado: el motor de gasolina entra en acción junto al eléctrico más a menudo de lo previsto. Tercero, el peso: transportar dos sistemas de propulsión completos dispara el consumo cuando la batería se agota.
Lo que cambia para el comprador a partir de 2027
En el mercado europeo, los híbridos enchufables se han estancado. Entre enero y julio de 2026 representaron el 10% de las matriculaciones nuevas, frente al 9% del mismo periodo de 2025. Los eléctricos puros, mientras tanto, ya rozan el 22%.
Dentro del segmento PHEV, los fabricantes chinos son dominantes: suman el 28% de las ventas en Europa y crecen un 60% interanual. BYD acapara el 60% de la cuota europea de híbridos enchufables, muy por delante de Mercedes-Benz (17%), BMW (13%) y Volkswagen (12%).
La Unión Europea ya ha puesto en marcha una revisión gradual de las curvas del Factor de Utilidad. Tras la primera actualización de enero de 2025, la segunda fase entrará en vigor a finales de noviembre de 2026 y tendrá impacto directo en las métricas que declaren los fabricantes para 2027.
Esa recalibración obligará a declarar emisiones más altas y cercanas a la carretera para los PHEV. Para las marcas, estos modelos perderán utilidad a la hora de compensar la media de emisiones de toda la gama y evitar multas comunitarias. Peter Mock, director de ICCT Europe, apunta que la corrección de 2027 probablemente reducirá el atractivo de los híbridos enchufables como herramienta para cumplir los objetivos de CO₂, y que los fabricantes chinos son los que más tienen que perder.
Al volante, la traducción es directa. Un híbrido enchufable puede recortar la factura energética si se recarga a diario y se aprovecha su modo eléctrico en trayectos urbanos. Sin recarga constante, sin embargo, la etiqueta ECO no equivale a las emisiones que aparecen en la ficha técnica.
🛠️ Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: los PHEV matriculados en 2023 emiten en carretera 4,6 veces más CO₂ del homologado, frente a las 3,5 veces de 2021.
- Lo que equipa: batería de mayor capacidad, motor eléctrico más capaz, sistemas de monitorización a bordo y el algoritmo europeo del Factor de Utilidad para homologar consumo y emisiones.
- Así te afecta como conductor: sin recarga frecuente, el consumo real y el gasto en gasolina pueden ser mucho mayores que los anunciados; la etiqueta ECO no garantiza bajas emisiones en el uso cotidiano.

