La crisis de Ferrari en la F1 ya tiene culpables: Vasseur exige consecuencias tras el choque entre Hamilton y Leclerc en México.
El doblete se esfumó en cuatro curvas. Hamilton salía desde la pole y Leclerc, segundo, metió el coche por fuera en la curva 1 y repitió por el interior en la 2. En la 4 lo intentó por el exterior, Hamilton frenó tarde, abrió la trazada y los dos coches rojos se marcharon fuera de pista. Leclerc cruzó la hierba y salió primero. Verstappen pasó por el hueco y se llevó la carrera.
La sanción de cinco segundos a Leclerc supo a poco. Hamilton se quejó por radio de que la FIA le estaba regalando la victoria a su compañero. Después, el neerlandés le robó la cartera en boxes. Resultado final: segundo y cuarto, con un 1-2 de manual convertido en un ejercicio de egos.
La factura real de un doblete tirado en cuatro curvas
Vasseur no tardó en aparecer ante el micrófono de Canal + Francia. ‘Es una falta de respeto hacia la marca y hacia todas las personas que trabajan en ella, teniendo en cuenta el esfuerzo que hacemos’, dijo el team principal, que insistió en que el resultado no era el esperado ‘sobre todo cuando íbamos en primera y segunda posición tras la primera curva’.
‘Estoy muy enfadado y no pienso echarle la culpa a nadie en concreto. Sin embargo, creo que la situación se nos está yendo de las manos’, añadió. Y hubo un matiz que no ocultó: todavía no había hablado con sus pilotos. ‘Esta noche o mañana por la mañana podremos sentarnos, hablarlo, aclararlo todo y volver a centrarnos en Brasil’, cerró.
La frase que mejor mide el enfado es otra: 72 años. ‘En México no recuerdo ningún adelantamiento decisivo para la victoria en los últimos 72 años, así que me cuesta aceptar que hayamos terminado la carrera en segunda y cuarta posición’, dijo. No es una licencia retórica. A más de 2.200 metros sobre el nivel del mar, como ocurre en el Autódromo Hermanos Rodríguez, la densidad del aire cae y la refrigeración se convierte en el factor limitante: los coches necesitan aire limpio y metros de distancia. Adelantar sale caro. Los dos pilotos lo sabían.
Ferrari no perdió el doblete por un error de pilotaje en la curva 4. Lo perdió porque nadie les había dicho antes de arrancar quién manda aquí.
El golpe no es solo de imagen. El equipo llegó a México con un coche de ritmo sólido —’hemos dado un verdadero paso adelante en cuanto al rendimiento’, subrayó el propio Vasseur— y se marcha con la sensación contraria. En un ejercicio en el que la Scuderia ha ido a remolque, convertir la mejor oportunidad del curso en un segundo y un cuarto puesto cuesta doble: los puntos que se quedan en la pista y la credibilidad de un discurso de reconstrucción que exige resultados visibles.
Países Bajos, Monza y Bakú: la grieta que nadie cerró
El choque de México no es un accidente aislado. Es el capítulo más caro de una serie que el equipo arrastra desde hace meses y que Ferrari nunca quiso cerrar con una regla escrita. Nadie discute eso dentro del garaje.
- Países Bajos: Hamilton se quejó de que el equipo no pidiera a Leclerc dejarle pasar pese a llevar mejor ritmo y una estrategia distinta. La respuesta fue meter a Charles en boxes antes de tiempo y estropear la carrera de los dos.
- Monza: el británico señaló a Vasseur y reclamó prioridad en la lucha por el título. En clasificación no tuvo rebufo de su compañero, aunque en teoría debía tenerlo.
- Bakú: le dio el rebufo a Leclerc en la clasificación y después se quejó de que le sacaran a pista sin nadie delante, quedándose sin el aire de otro coche.
Desde fuera también llega presión. Juan Pablo Montoya ha pedido consecuencias para los dos pilotos, según recoge Motorsport.com, mientras Leclerc ha cargado parte de la responsabilidad sobre el trazado mexicano. La lectura es doble: quien se escuda en la pista no está asumiendo su parte, y quien reclama castigo desde el micrófono le pone fecha de caducidad al discurso de su jefe.
El precedente que Vasseur no puede ignorar
La F1 tiene un manual reciente sobre esto y no lo escribió Ferrari. En 2024, McLaren hizo público un protocolo interno —las llamadas reglas papaya— para ordenar la convivencia entre Norris y Piastri antes de que el conflicto estallara. Costó imagen, discusiones y alguna noche en vela, pero el equipo llegó a la última cita con los dos coches enteros y peleando. La comparación no es gratuita: donde Woking puso una norma, Maranello puso una conversación pendiente.
Los roces internos en equipos grandes son una constante histórica. En 2016, Mercedes dejó que Hamilton y Rosberg chocaran en Barcelona y respondió con mano dura, incluida la advertencia de consecuencias, hasta el final del curso. En 2018, Red Bull permitió que Verstappen y Ricciardo se llevaran por delante en Bakú y el asunto terminó con una salida y un clima envenenado. No es que el choque sea inevitable con dos pilotos de primer nivel; es que sin reglas explícitas el segundo choque también lo es.
Vasseur ha dicho que no piensa ‘echarle la culpa a nadie en concreto’. Suena a prudencia y se lee como vacío. Un team principal que exige consecuencias tiene que decidir antes quién las recibe, cuándo y con qué criterio: prioridad al piloto mejor situado en el campeonato congelación de posiciones cuando el equipo va primero y segundo, o reparto explícito de funciones en clasificación. Cualquiera de las tres vías es defendible. La que no se sostiene es la cuarta, la que Ferrari viene aplicando desde el verano, que consiste en no decidir y reclamar después responsabilidad a los pilotos.
El calendario, eso sí, le da a la Scuderia una ventaja involuntaria. Brasil llega de inmediato, y una carrera seguida tapa titulares con otro titular. Vasseur lo resumió sin rodeos: ‘lo mejor que nos podía pasar es poder correr enseguida’. Traducido: mejor que la herida se cierre en pista antes de que se abra en el garaje. La pregunta que queda no es quién tenía razón en la curva 4. Es si este equipo tiene algo más que una plantilla de lujo y una jerarquía sin escribir.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de competición: Ferrari pasó de un 1-2 virtual tras la primera vuelta a un segundo y un cuarto puesto, con cinco segundos de sanción para Leclerc y Verstappen por delante de ambos.
- El rumor: en el paddock se da por hecho, sin confirmación oficial, que la reunión posterior a México sirvió para fijar reglas de convivencia, y que la próxima clasificación con los dos coches igualados será la prueba real del acuerdo.
- Veredicto: el problema de Ferrari no es el choque, es la ausencia de un protocolo escrito. Sin él, Vasseur podrá exigir consecuencias, pero no tendrá con qué aplicarlas.

