Los patrocinadores de Mercedes F1 no siempre vieron a Kimi Antonelli con buenos ojos: dos se marcharon cuando Toto Wolff decidió subirle al coche en 2025. Lo cuenta el propio jefe del equipo, que admite sin rodeos que hubo socios preguntando, literalmente, quién se suponía que era ese chico.
La confesión llega en una entrevista con Sky Sports en la que Wolff salda cuentas con quienes dudaron. ‘Tuvimos dos patrocinadores que nos dejaron por eso. Me preguntaron: Kimi Antonelli, ¿quién se supone que es este chico? Y hubo otros que se quedaron con nosotros hasta hoy, y ahora están cosechando los frutos’.
Los frutos tienen forma de título. El italiano cerró el campeonato en el Gran Premio de México, con 20 años, nueve victorias y 16 podios en una temporada que arrancó con la etiqueta de promesa y termina con la de campeón del mundo. Mercedes cobró allí una apuesta formalizada dos años antes.
El cronómetro de esa decisión arranca antes de la temporada 2024. Hamilton anunció su marcha a Ferrari y el paddock se lanzó a especular con Verstappen. Wolff sostiene que no hubo tal debate interno: ‘Cuando Lewis se presentó en mi puerta esa mañana, todo ya estaba claro para mí. En el momento en que confirmó que se iba a Ferrari, supe que Kimi estaría en el coche’.
Se lo dijo a su entonces jefe de prensa y hoy director adjunto del equipo, Bradley Lord, y al director técnico James Allison. La respuesta que recibió fue, según su relato, un ‘¿de qué estás hablando?’. Wolff zanjó el asunto con una frase: tenían los datos.
Un rookie sin puntos en nueve carreras no vende camisetas; un campeón del mundo a los veinte años, sí.
Ahí está la clave que convierte este episodio en algo más que una anécdota de despacho. En Fórmula 1 un asiento no es solo un asiento: es un activo comercial que se negocia con meses de antelación, y quien lo ocupa condiciona la renovación de cada contrato de patrocinio.
La factura comercial de apostar por un chico de 18 años
Wolff no dio nombres. La traza pública sí permite reconstruir el perímetro: Tommy Hilfiger y Puma dejaron de ser socios del equipo a finales de 2024, y en su lugar entró Adidas como nueva marca global. El acuerdo con Gillette llegó a tomar forma, pero no prosperó; el fabricante de maquinillas acabó en Audi.
La lectura industrial es sencilla. Un patrocinador no compra un coche, compra una audiencia y un rostro. Sin Hamilton, ese rostro era un adolescente de 18 años recién salido de la Fórmula 2, con un curso irregular: su primera victoria de 2024 llegó en la carrera 15 de 28. Para una marca de moda o de deporte, ese perfil tarda meses en ser vendible, y hay departamentos de márketing que no están dispuestos a esperar.
En la web oficial de Mercedes-AMG Petronas no queda rastro de esas dos salidas. Tiene sentido: las alianzas se anuncian cuando se firman, nunca cuando se rompen. El relato del patrocinio en F1 es un relato de entradas, y las salidas solo existen cuando alguien con cargo las cuenta en voz alta.
Del hueco de Hamilton a Adidas: el tablero de socios que se movió
2025 puso a prueba la paciencia de todos. Antonelli encadenó nueve carreras consecutivas sin puntos y vivió en Spa uno de los fines de semana más amargos de su debut, con lágrimas incluidas según el relato de Wolff. ‘Esas voces se hicieron aún más fuertes después de que pasara nueve carreras consecutivas sin puntos’.
El jefe de equipo insiste en que el ruido nunca fue interno: ‘El equipo siempre respaldó esta decisión. Ola Kallenius siempre respaldó esta decisión. Las dudas solo vinieron de afuera. De personas que eran socios del equipo en ese momento y que hoy ya no lo son. De otros equipos, de otros pilotos que sentían que ellos mismos merecían una oportunidad. Y de los medios’.
Esa frase funciona también como advertencia hacia dentro del paddock. Cada asiento entregado a un junior es un asiento que se le quita a un piloto consolidado, y esos pilotos tienen representantes, y esos representantes tienen prensa. La presión sobre Antonelli en 2025 no fue solo deportiva: fue la de un ecosistema que se estaba quedando sin sitio.
El precedente que Wolff no menciona: Verstappen, Russell y el precio de la paciencia
La Fórmula 1 ya había visto saltos directos. Verstappen llegó a Toro Rosso en 2015 con 17 años y una sola temporada de monoplazas a cuestas; Red Bull asumió el ruido y el ruido se apagó en cuanto llegaron los resultados. El caso de Russell es el espejo inverso: Mercedes le colocó tres años en Williams antes de sentarlo en el coche plateado, un máster pagado a base de domingos en el fondo de la parrilla. A Antonelli no le dieron ni uno.
La comparación importa porque define el modelo. Red Bull apuesta por la precocidad y asume el desgaste reputacional; Mercedes había preferido históricamente la vía del préstamo. Que Wolff rompiera su propio manual justo con el asiento que dejaba el piloto más comercial de la parrilla explica por qué dos socios se fueron antes de ver un solo punto.
Hay una segunda capa, más incómoda para el relato. En 2026 el reglamento técnico cambia de arriba abajo, con unidades de potencia nuevas y un reparto de fuerzas distinto al del ciclo anterior. Un piloto de 20 años con un título y dos temporadas de rodaje llega a esa frontera en una posición que ningún rival puede replicar con un fichaje de urgencia. El timing del campeonato no es casual: es lo que convierte la apuesta en ventaja estructural.
Wolff lo formula en clave de riesgo: ‘Solo tomo riesgos calculados: aquellos en los que el peor resultado posible es que nuestra vida en el equipo del que soy responsable igualmente no cambiaría de manera fundamental’. Traducido al castellano de paddock: si el chico fracasa, se libera el asiento; si funciona, Mercedes se ahorra una década de mercado de pilotos.
Queda lo menos glamuroso. Los dos socios que se fueron en 2024 no regresan por el título de 2026; regresan, si regresan, cuando el campeón tenga precio de campeón. Wolff no ha desvelado sus nombres y probablemente no lo hará: señalar en público a quien se marchó es la forma más rápida de no fichar al siguiente. Eso sí, el mensaje ya está lanzado al mercado, con dos años de retraso y toda la razón del mundo.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de mercado: dos patrocinadores abandonaron Mercedes tras la promoción de Antonelli, según Wolff, y el equipo reconstruyó su cartera con Adidas como nueva marca global después de las salidas de Tommy Hilfiger y Puma a finales de 2024.
- El rumor: el paddock especuló durante meses con un fichaje de Verstappen para el asiento de Hamilton; Wolff asegura que la decisión estaba tomada desde el mismo día en que Hamilton comunicó su marcha.
- Veredicto: el título a los 20 años valida deportivamente la apuesta, pero la lección comercial es otra: en F1 el riesgo deportivo se puede permitir y el riesgo de marca se paga por adelantado.

