El Corvette split-window de 1963 sale a subasta en Bring a Trailer convertido en un restomod con V8 LS2 sobrealimentado. El ejemplar, comprado por los actuales propietarios en 2006 y transformado dos años después, combina un chasis artesanal con suspensiones C4, frenos Baer y una transmisión manual de seis relaciones.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: la reforma de 2008 sustituyó el bastidor original por un chasis Newman Car Creations e instaló un motor 6.0 LS2 con sobrealimentador.
- No te lo puedes perder: la carrocería mantiene la luneta partida original del C2 de 1963, el único año en que Chevrolet la ofreció, y añade un capó estilo big-block con escapes laterales pulidos.
- Cifras y cotización: del coupé de 1963 se fabricaron 21.513 unidades con luneta partida; el odómetro digital marca 432 millas (unos 695 km) y el kilometraje total es desconocido.
Un chasis Newman y una receta de 2008
La transformación, documentada con fotografías de la obra, se ejecutó sobre un chasis fabricado por Newman Car Creations. Según el catálogo del lote en Bring a Trailer, incorpora conjuntos de suspensión independiente procedentes del Corvette C4, dirección de cremallera asistida y frenos Baer de disco a las cuatro ruedas con servofreno.
El corazón es un bloque de 6,0 litros LS2 V8 sobrealimentado, instalado como motor de caja y acompañado de tuberías de admisión a medida, un kit de serpentín de aluminio pulido, radiador BeCool y depósito de combustible de acero inoxidable. La potencia se envía al tren trasero mediante una transmisión manual de seis velocidades y un eje Dana 44 con diferencial Positraction.
La carrocería de fibra salió de la factoría de St. Louis en Tuxedo Black (código 900) y fue repintada en azul oscuro durante la reforma. Mantiene la luneta partida original, faros ocultos, dobles espejos, rejillas en las aletas y paragolpes cromados. El anuncio no oculta defectos: los limpiaparabrisas no funcionan, hay una grieta en la fibra en la base del panel trasero izquierdo y se advierten otras imperfecciones de pintura.
El habitáculo combina asientos procedentes del Corvette C5 tapizados en cuero crema con acentos negros, paneles de puerta y salpicadero personalizados, moquetas a juego, aire acondicionado, calefacción, elevalunas eléctricos, consola central y un estéreo Pioneer CD instalado en la guantera. El volante aftermarket enmarca la instrumentación Dakota Digital RTX; el aislamiento Dynamat completa la puesta a punto. Las llantas Schott de 18 y 19 pulgadas calzan neumáticos Nitto NT555 G2 en medidas 275/35 delante y 285/35 detrás.
El conjunto resulta mucho más utilizable que un Corvette original de 1963. La dirección asistida, el tren de rodaje modernizado y los seis desarrollos permiten circular en carretera abierta sin las limitaciones del chasis de época, sin renunciar a la estética de la carrocería C2.
Una base histórica: el único año de la luneta partida
La carrocería del C2 responde a la firma de Bill Mitchell y Larry Shinoda, y la luneta dividida se mantuvo en catálogo únicamente durante la campaña de 1963. Según los registros de producción de Chevrolet, se ensamblaron 21.513 coupés con esta solución. En 1964 desapareció por la escasa visibilidad trasera que ofrecía, hoy convertida en uno de los rasgos más cotizados del modelo.
Un restomod no vale por la suma de sus piezas, sino por la coherencia entre el chasis, la carrocería y la documentación que lo respalda.
La placa de identificación descifrada confirma la coherencia del conjunto: el código 63 837 corresponde a un Corvette coupé de 1963, el número 6.579 de la planta de St. Louis, con tapicería BLK y pintura Tuxedo Black. La reforma de 2008 cambió el color y el interior, pero mantuvo la identidad del chasis.
El vendedor lo ofrece en nombre del propietario con un título de Wyoming duplicado y una galería de fotografías de la restauración. La luneta dividida nació como un guiño al Sting Ray de competición y a la espina central que estructuraba su carrocería. Aquel rasgo, casi enseguida abandonado por los ingenieros, es hoy el detalle que distingue al primer año del C2 de todas las generaciones que vinieron después.

Lo que dice el lote sobre el mercado restomod
La propuesta tiene todos los ingredientes de un restomod C2 bien documentado: chasis específico, suspensión moderna, motor con sobrealimentación y una caja de seis relaciones. Bring a Trailer no facilita cifra de martillo en el momento de redactar estas líneas, pero el interés de esta base no suele depender de la pureza de fábrica, sino de la calidad y trazabilidad de la ejecución. La presencia de fotografías de la reforma y la placa de identificación descifrada juegan a favor del lote.
Conviene leer con lupa los defectos menores. La grieta en el panel trasero izquierdo y la pintura con imperfecciones no comprometen la estructura, pero recuerdan que un restomod de 2008 ya acumula kilómetros y desgaste. El odómetro marca 432 millas desde la reconstrucción; menos de 2.000 millas se han añadido bajo el propietario actual, una cifra irrelevante para valorar el estado mecánico, porque en estos proyectos la fiabilidad se mide por la calidad del montaje y no por lo que marca un reloj digital.
Un detalle administrativo merece atención: el título de Wyoming es duplicado, lo que en algunos estados puede exigir trámites adicionales de verificación. Para un comprador europeo, la importación y legalización de un restomod con chasis modificado exige además revisar la normativa de vehículos históricos y las restricciones de circulación.
Para el coleccionista purista, el atractivo de esta unidad reside en la conservación de la luneta partida y en la trazabilidad del trabajo. Para el entusiasta de los restomods, en que la transformación de 2008 se apoya en componentes robustos y sobradamente conocidos, lo que facilita el mantenimiento y reduce la incertidumbre.
En el mercado, la luneta partida de 1963 conserva un atractivo transversal: sirve igual como base de una restauración concours que como soporte de un restomod. Aquí la transformación es coherente: chasis C4, frenos Baer, LS2 sobrealimentado y un interior que abandona la originalidad sin caer en lo estrambótico. El resultado es un C2 utilizable a diario, algo que el comprador de esta franja valora más que la cifra exacta del cuentakilómetros.
En resumen, esta subasta medirá el interés real por un split-window reinterpretado. No es una restauración para concursos ni un original sin tocar: es exactamente lo que su constructor quiso, un cruce entre la estética de 1963 y la mecánica del siglo XXI.

