Los carriles VAO han sido durante años uno de los grandes aliados para reducir atascos en los accesos a las grandes ciudades. Pensados para fomentar la alta ocupación de los vehículos y el uso del transporte público, su normativa había ido flexibilizándose con el paso del tiempo, permitiendo el acceso a modelos con distintivo ambiental, especialmente eléctricos e híbridos. Sin embargo, 2026 marca un punto de inflexión importante que afecta directamente a miles de conductores.
La nueva resolución de la DGT introduce cambios relevantes en el uso de estos carriles y rompe con una de las ideas más extendidas entre los usuarios: tener un coche eléctrico ya no garantiza circular por el VAO sin condiciones. La medida responde a un problema muy concreto: la saturación de estas vías rápidas en horas punta y la necesidad de devolverles su función original.
6Qué pasa con las motos, autobuses y vehículos profesionales
Mientras los turismos con un solo ocupante pierden protagonismo, otros vehículos mantienen su acceso garantizado. Las motocicletas siguen siendo una pieza clave en la movilidad urbana y continuarán utilizando estos carriles sin restricciones.
El transporte público es el gran beneficiado de la reforma. La prioridad para autobuses permite mejorar los tiempos de viaje y hacer más competitivo este medio frente al coche privado. También se contempla el acceso de vehículos mixtos adaptables y de servicios esenciales, siempre con el objetivo de mover al mayor número de personas posible.


