Graham Jarvis hace historia al completar el Erzbergrodeo con una moto eléctrica de enduro

A sus 51 años, Graham Jarvis acabó décimo con su Jarv-E, convirtiéndose en el primer piloto en terminar el Erzbergrodeo con una moto eléctrica. La hazaña demuestra que las eléctricas ya son capaces de competir en el hard enduro más exigente.

Graham Jarvis ha vuelto a escribir su nombre en la historia del off-road. A los 51 años, la leyenda del hard enduro británico se ha convertido en el primer piloto en terminar el Erzbergrodeo con una moto eléctrica, y lo ha hecho acabando décimo en la general, entre los 14 únicos pilotos que lograron cruzar la meta.

Antes de convertirse en un referente del enduro extremo, Jarvis forjó su técnica en el mundo del trial. El británico ganó cuatro veces el mítico Scottish Six Days Trial, nueve el Scott Trial (más que nadie en la historia de la prueba) y seis campeonatos de Gran Bretaña de trial. Desde que en 2004 dio el salto al hard enduro, ha sumado siete victorias en el Red Bull Romaniacs, seis en el Red Bull Sea to Sky, cinco en Hells Gate, cuatro en el Roof of Africa y otras cinco en el propio Erzbergrodeo.

Cómo fue la carrera: de la segunda fila al décimo puesto

Para la 30.ª edición de la Red Bull Hare Scramble, la organización permitió por primera vez la participación de motos eléctricas. Jarvis, que en lugar de una 300 cc dos tiempos alineó su prototipo Jarv-E, salió desde la segunda fila con 50 pilotos por delante. Las condiciones eran brutales: barro, rocas imposibles y un ritmo de abandono que dejó la lista de finishers en solo 14 motos.

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Con una exhibición de control, precisión y lectura del terreno, Jarvis fue remontando y superando a pilotos atrapados en los obstáculos naturales que hacen famoso al ‘Gigante de Hierro’. Cruzó la meta en décima posición, siendo el único clasificado de su fila y uno de los tres primeros pilotos en acabar un Erzbergrodeo con una moto eléctrica.

Terminó décimo en la general, el único de su fila que alcanzó la meta y uno de los tres primeros en hacer historia con una moto eléctrica.

El futuro del hard enduro es eléctrico

La hazaña de Jarvis llega en un momento en el que las motos eléctricas de off-road empiezan a pisar fuerte en competiciones de alto nivel. Hasta ahora, la limitación de la autonomía y el peso de las baterías eran argumentos de peso para descartarlas en pruebas de resistencia extrema. El Erzbergrodeo, con casi 35 km de recorrido y desniveles brutales, se consideraba inalcanzable para una máquina sin depósito de gasolina.

Ver a un piloto con 51 años, con una carrera forjada en la mecánica de combustión, apostar por la tecnología eléctrica y rendir al máximo nivel envía un mensaje rotundo. La capacidad de entrega instantánea del par motor, el tacto progresivo y la ausencia de cambios de marcha pueden ser ventajas en un hábitat donde la tracción y la precisión lo son todo. El dato de que solo 14 de los 500 participantes acabaran la prueba —y que tres de ellos fueran eléctricas— indica que este tipo de motos ya no son un experimento, sino una alternativa real.

Durante los prolegómenos, Jarvis tuvo algunos problemas de adaptación a la respuesta del acelerador y a la gestión de la energía, pero su experiencia en trial le permitió finiquitar los ajustes y centrarse en la parte más técnica. La pregunta ya no es si una eléctrica puede acabar el Erzbergrodeo, sino cuánto tardará en luchar por los puestos de honor.

Tu Mecánico de Confianza

Después de someter una moto de enduro a una paliza como la del Erzbergrodeo, la revisión post-carrera es casi un ritual. Cuando además se trata de una moto eléctrica, hay puntos específicos que no puedes pasar por alto:

  • Batería y conexiones de alta tensión. El barro, las vibraciones y la humedad ponen a prueba el aislamiento de los bornes y los conectores. Limpia a fondo con aire comprimido y revisa visualmente posibles puntos de corrosión o entradas de agua.
  • Transmisión por cadena. Aunque no lleve motor de gasolina, la cadena, el piñón y la corona sufren idéntico castigo. Lubrica, comprueba la tensión y repón la grasa del buje si la moto ha estado sumergida en barro espeso.
  • Suspensión y neumáticos. Tras las constantes recepciones de saltos y el maltrato en zonas rocosas, es obligatorio inspeccionar retenes, barras y ajustes de precarga, además de revisar cortes o abultamientos en las cubiertas.