Hay mantenimientos del coche que solemos tomarnos en serio… y otros que vamos dejando “para más adelante”. El cambio de aceite pertenece, muchas veces, a este segundo grupo. Entre prisas, falta de tiempo o simplemente por ahorrar unos euros, muchos conductores alargan más de la cuenta este proceso básico.
Sin embargo, lo que parece una decisión sin importancia puede acabar convirtiéndose en un problema muy serio. El aceite es, literalmente, la sangre del motor. Y cuando deja de cumplir su función correctamente, las consecuencias no tardan en aparecer. Desde un simple aumento del consumo hasta averías que pueden dejar el coche inservible.
6Más consumo, más emisiones y menos eficiencia
Los efectos de un aceite deteriorado no se limitan a averías mecánicas. También afectan al rendimiento general del coche. Un motor que no está bien lubricado necesita trabajar más para ofrecer el mismo rendimiento. Esto se traduce en un mayor consumo de combustible y, por tanto, en un gasto adicional para el conductor.
Además, el aumento de residuos y la combustión menos eficiente provocan mayores emisiones contaminantes. En otras palabras: retrasar su cambio no solo perjudica a tu coche, sino también al medio ambiente.


