La tecnología híbrida enchufable DM‑i de BYD, presente en modelos como Dolphin G DM‑i, Atto 2 DM‑i, Seal 6 DM‑i, Seal 6 DM‑i Touring y Seal U DM‑i, se basa en una premisa clara: priorizar el uso del motor eléctrico para ofrecer una conducción más suave, silenciosa y eficiente. Su planteamiento técnico, denominado Dual Mode Intelligence, combina un sistema eléctrico protagonista con un motor de gasolina que actúa como generador o como apoyo en fases concretas de conducción. A diferencia de otros híbridos enchufables convencionales, la arquitectura DM‑i intenta mover el vehículo en modo eléctrico siempre que la batería disponga de carga suficiente y las condiciones lo permitan. El motor térmico entra en juego cuando se necesita más potencia, cuando resulta más eficiente o cuando el sistema decide recargar la Blade Battery para mantener un nivel adecuado de energía.
El conductor puede elegir entre los modos EV y HEV, aunque el sistema trabaja de forma automática para optimizar cada situación. El modo EV permite circular en eléctrico puro, ideal para recorridos urbanos y desplazamientos diarios cortos. El modo HEV combina la energía eléctrica y la del motor de gasolina, pensado para viajes largos o trayectos donde conviene gestionar mejor la autonomía total. Además, la tecnología DM‑i permite ajustar el nivel objetivo de carga de la batería, conocido como SOC, entre el 25 % y el 70 %. En la estrategia AUTO, el coche busca la máxima eficiencia y consume la energía eléctrica de forma progresiva. En la estrategia SAVE, el sistema intenta mantener o recuperar el nivel fijado por el conductor, útil para llegar con carga a una ciudad, una zona de bajas emisiones o un tramo de montaña donde el apoyo eléctrico resulta clave.
Los modelos de BYD con la tecnología DM-i superan los 1.000 kilómetros de autonomía combinada
En modo híbrido, la arquitectura DM‑i puede alternar entre cinco configuraciones distintas según velocidad, demanda de potencia, estado de carga y condiciones de circulación. En algunas situaciones, el motor de gasolina actúa como generador y los motores eléctricos impulsan las ruedas; en otras, el motor térmico trabaja junto a los eléctricos para aportar más potencia. También puede mover directamente las ruedas cuando esa opción es más eficiente o aprovechar parte de su energía para recargar la batería. Todo este proceso lo gestionan las unidades de control del vehículo sin intervención del conductor, garantizando una transición suave entre modos y una respuesta coherente con las necesidades del trayecto.
La gama DM‑i de BYD anuncia autonomías combinadas que van desde los 930 kilómetros del Atto 2 DM‑i Active hasta los 1.505 kilómetros del Seal 6 DM‑i Boost sedán. El Dolphin G DM‑i ofrece hasta 105 kilómetros eléctricos y 1.040 kilómetros totales; el Atto 2 DM‑i Boost llega a 90 kilómetros eléctricos y 1.000 kilómetros combinados; el Seal 6 DM‑i alcanza hasta 105 kilómetros eléctricos y 1.505 kilómetros totales según versión; y el Seal 6 DM‑i Touring mantiene el mismo enfoque con hasta 1.350 kilómetros de autonomía. El Seal U DM‑i combina versiones de tracción delantera y total con potencias de hasta 324 CV. La clave para obtener el máximo rendimiento sigue siendo recargar la batería con frecuencia, aprovechando la suavidad del modo eléctrico y reduciendo el consumo de gasolina. En ese equilibrio, la tecnología DM‑i del fabricante de automóviles chino ofrece una experiencia más cercana a la de un eléctrico que a la de un híbrido convencional.

