Bonus malus del seguro de coche: cuánto encarece la prima un parte con culpa y cómo recuperar tramos

Cada parte con culpa puede mover la prima un tramo hacia arriba y el efecto se mantiene durante varias renovaciones. La carta de bonificaciones es la llave para que ese historial no se pierda al cambiar de aseguradora.

Un parte con culpa puede encarecer la renovación del seguro de coche hasta un 30% y borrar años de descuento acumulado. El bonus malus del seguro de coche funciona como un marcador: cada ejercicio sin siniestros baja un peldaño el precio y cada siniestro con responsabilidad lo sube.

Qué es el bonus malus y cómo se calcula cada tramo

El bonus malus es la escala con la que la aseguradora premia con descuento al conductor que no declara siniestros y penaliza al que los acumula. Se entra en la póliza en un tramo neutro y, a partir de ahí, cada renovación mueve el nivel hacia arriba o hacia abajo según los partes registrados durante el periodo cubierto.

La mayoría de compañías trabaja con varios peldaños intermedios, no con dos posiciones únicas. En las escalas más habituales del mercado, los mejores tramos rebajan la prima y los peores la recargan por encima del precio de entrada. La horquilla exacta figura en las condiciones particulares de cada contrato y conviene leerla antes de firmar. Más contexto sobre el concepto, en su entrada de Wikipedia.

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El historial viaja con el conductor, no con el coche. Ese detalle explica por qué la carta de bonificaciones es un documento tan útil: recoge los años sin siniestros y el tramo alcanzado, y permite que otra compañía reconozca ese nivel al contratar una póliza nueva.

Cuánto sube la prima tras un siniestro con culpa

Pasar de un tramo bonificado a uno con recargo se nota en el recibo de la renovación. Sobre una póliza de 400 euros anuales —cifra orientativa, porque depende del modelo, la antigüedad y el perfil del conductor—, un recargo del 20% añade 80 euros al año y uno del 30% ronda los 120 euros. En cuotas mensuales, entre 7 y 10 euros más cada mes.

No todos los partes pesan igual. Los siniestros en los que la compañía no puede reclamar a un tercero se registran como parte con culpa y afectan al tramo. Una rotura de luna, un robo o un daño por pedrisco no suelen activar el recargo en la mayoría de pólizas. Eso sí, el contrato manda: hay coberturas de lunas que, según cómo estén redactadas, pueden tocar el nivel de bonificación.

Una reparación pequeña pagada de tu bolsillo rara vez sale más caras que el recargo que arrastra el recibo durante varias renovaciones.

Por eso, cuando el arreglo es barato, muchas pólizas compensan no abrir parte. La comparación es sencilla: coste de la reparación frente al recargo anual previsto multiplicado por los años que la escala tarda en volver al tramo bonificado. En la práctica, el segundo número casi siempre es mayor.

Cómo conservar el carnet de bonificaciones al cambiar de aseguradora

Cambiar de compañía no reinicia el contador si el conductor acredita su nivel. La carta de bonificaciones certifica ese historial, y conviene pedirla antes de dar de baja la póliza antigua para tenerla lista al firmar la nueva. Su validez es temporal, así que no es buena idea dejarla en un cajón durante meses.

Desde el punto de vista del usuario, la decisión de cambio debería apoyarse en tres datos: el tramo reconocido por la nueva compañía, la escala propia que aplica y el precio final con esa escala ya incorporada. Los comparadores como Rastreator incluyen simuladores de precio que muestran la prima resultante, aunque el tramo reconocido siempre se confirma en la documentación de la póliza.

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  • Pedir la carta de bonificaciones antes de tramitar la baja de la póliza antigua.
  • Confirmar por escrito qué tramo reconoce la nueva aseguradora al contratar.
  • Revisar la escala del contrato nuevo: los peldaños y los porcentajes pueden no coincidir con los de la compañía anterior.

El sector mantiene esta estructura con pocos cambios desde hace años, aunque cada compañía ajusta sus porcentajes y sus tramos. Lo previsible para las próximas renovaciones es que la escala siga pesando más en el precio final que el propio modelo del vehículo, sobre todo en perfiles jóvenes con poca antigüedad de carné. Antes de firmar, la pregunta útil es concreta: cuántos tramos tiene la escala, cuánto baja el mejor y cuánto sube el peor. Y un último recordatorio: la revisión anual del recibo es el mejor momento para comprobar que el tramo aplicado coincide con el historial real de siniestros.

📌 El seguro al detalle

  • Qué ofrece este seguro: una póliza de coche con responsabilidad civil obligatoria, daños propios según la modalidad contratada y una escala de bonificación que rebaja la prima en cada renovación sin siniestros.
  • A quién va dirigido: a cualquier conductor particular, con impacto especial en noveles y en quienes acumulan años de bonus alto y quieren conservarlos al cambiar de compañía.
  • Cuánto cuesta: la prima orientativa de referencia ronda los 400 euros anuales (unos 33 euros al mes); el tramo de descuento puede rebajarla y un recargo del 20% añade 80 euros al año al recibo.