El Audi E5 Sportback 800V ya se vende en Alemania con hasta 787 CV y una autonomía máxima anunciada de 773 kilómetros bajo el ciclo CLTC. La factura de importación es de 59.980 euros antes de impuestos, no los 25.040 euros que suelen aparecer en los titulares.
La cifra de 25.040 euros corresponde al precio mínimo alcanzado en China: 205.900 yuanes al cambio de entonces. Esa conversión directa no incluye aranceles, transporte, impuestos ni homologación. El importador alemán Auto China asume esos trámites y vende el crossover en Europa por un precio más del doble.
Un Audi distinto, casi tan grande como un Q7
No es un Audi convencional, sino el primer producto de AUDI, la marca creada por Audi y SAIC para competir en China. Prescinde deliberadamente de los cuatro aros y luce el nombre en letras mayúsculas sobre la carrocería.
El E5 Sportback mide 4,88 metros de longitud y ofrece una distancia entre ejes de 2,95 metros, un tamaño equivalente al de un Audi Q7. Su carrocería combina silueta de familiar elevado con un habitáculo dominado por una gran superficie digital.
En el interior, el protagonismo recae en una interfaz digital de gran formato, pensada para el ecosistema de conectividad chino. No es un Audi europeo trasladado a China; es un producto desarrollado desde la plataforma y el software para el mercado local, lo que explica que su llegada a Europa se produzca por canales de importación.
La gama contempla versiones con uno o dos motores, propulsión trasera o tracción total. La variante tope alcanza 579 kW, equivalentes a 787 CV, con batería de 100 kWh y una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos.
La arquitectura de 800V no es un adorno técnico: permite gestionar la misma potencia con menos intensidad, menos calor y componentes eléctricos más ligeros.
Ficha técnica esencial
- Dimensiones: 4,88 metros de largo y 2,95 metros de batalla, con un tamaño similar al del Audi Q7.
- Arquitectura eléctrica: 800V, lo que reduce la intensidad necesaria y el calentamiento de la instalación.
- Baterías: 76 y 100 kWh, según versión.
- Potencia máxima: 579 kW (787 CV) en la variante de tracción total.
- Autonomía CLTC: hasta 773 km en la versión de largo alcance; 647 km en la más potente.
- Precio de importación en Alemania: 59.980 euros antes de impuestos, frente a los 25.040 euros al cambio del precio chino.
La arquitectura de 800V, un argumento tangible
El modelo se asienta sobre la Advanced Digitized Platform, adaptada al ecosistema digital chino. La clave técnica no está solo en el software: la tensión de trabajo de 800V cambia la ecuación eléctrica del crossover.
Con el doble de tensión que una arquitectura de 400V, el sistema necesita la mitad de intensidad para entregar la misma potencia. La fórmula eléctrica es directa: potencia es igual a tensión por corriente. Menos intensidad significa cables de menor sección, menos cobre, menos peso y menos energía disipada en forma de calor.
En un eléctrico, esa carga térmica condiciona el rendimiento sostenido y la velocidad de recarga. Por eso la arquitectura de 800V no solo es un argumento de ficha técnica: reduce las pérdidas por efecto Joule y prepara al vehículo para aprovechar estaciones de alta potencia en corriente continua cuando el punto de carga lo permite.
En la práctica, no en el catálogo
El dato más visible es la autonomía CLTC, pero conviene traducirlo. El ciclo chino es más optimista que el WLTP europeo; la cifra de 773 km no debe compararse directamente con los valores WLTP que solemos manejar en Europa.

Comprar un eléctrico chino importado: no son euros limpios
El importador alemán Auto China asegura entregar las unidades con certificación europea y ocuparse de la homologación, la matriculación y la garantía. Se han avistado vehículos circulando por Hamburgo y Fráncfort, según recoge la prensa alemana especializada.
Aun así, comprar un coche que inicialmente no debía venderse en Europa implica riesgos legales y de posventa. El precedente es conocido: unidades del Volkswagen ID.6 chino importadas a Alemania acabaron paralizadas y una sentencia ordenó su destrucción.
El importe final de 59.980 euros antes de impuestos cambia por completo la comparación con un Dacia Bigster o con cualquier eléctrico europeo de tamaño similar. El comprador gana potencia y tecnología china, pero asume un marco de homologación distinto al de la red oficial del fabricante.
Para el conductor europeo, la decisión no se reduce a potencia o autonomía. Es una compra de importación fuera de la red oficial, con cifras CLTC que exigen interpretación y con un canon de entrada que multiplica por más de dos la tarifa china. Quien quiera un SUV eléctrico con 787 CV y 800V puede acceder a él, pero conviene saber exactamente qué se firma.

