La planta de Almussafes se convierte en la base industrial de una joint venture entre Ford y Geely que empezará a ensamblar un SUV compacto electrificado en 2028. El acuerdo, firmado el 23 de julio de 2026, otorga a Ford el 66 % del capital y a Geely el 34 %, y sitúa en Valencia la producción de un crossover de la familia Bronco junto a dos modelos de Geely Auto. Para Ford, la operación redefine su estrategia europea de SUV al apoyarse en una arquitectura modular desarrollada por el socio chino en lugar de una plataforma propia.
Un acuerdo que rediseña la estrategia europea
La firma de la joint venture se anunció oficialmente en julio de 2026, después de meses de informaciones sobre una posible alianza industrial entre ambos grupos. El reparto accionarial deja a Ford al frente de la sociedad con un 66 %, mientras que Geely controla el 34 % restante, y el calendario previsto fija el arranque de producción en 2028.
La planta valenciana ya tiene una larga trayectoria ligada a Ford y ha fabricado el sucesor del Focus como crossover. Ahora se prepara para producir un SUV compacto de la familia Bronco a partir de 2028, compartiendo línea con dos modelos de Geely Auto.
El margen de 2026 a 2028 deja a Ford poco más de dos años para preparar la red comercial y explicar a los clientes que un modelo central de su gama utilizará una arquitectura desarrollada por un socio. Es un cambio de enfoque relevante: durante décadas, las plataformas de Ford en Europa nacieron de ingeniería propia.
Las claves técnicas
- Qué es: una sociedad conjunta entre Ford y Geely con participaciones del 66 % y el 34 %, respectivamente, para fabricar vehículos de bajas y cero emisiones en Valencia.
- Qué problema resuelve: da a Ford acceso a la plataforma modular GEA para acortar plazos de desarrollo y repartir los costes de utillaje entre un mayor volumen de producción.
- Dónde y cuándo llega: a la planta de Almussafes, con el primer SUV compacto de la familia Bronco previsto para 2028 y dos modelos de Geely Auto en la misma línea.
Ford todavía no ha confirmado de forma oficial qué plataforma sustentará el nuevo SUV compacto, aunque las informaciones del sector apuntan a GEA, la arquitectura modular de Geely. La cautela tiene sentido: hasta que se despeje la confirmación, el discurso comercial del vehículo permanece abierto.
Según la información recogida en torno al proyecto, la dependencia de la ingeniería de Geely será alta, aunque Ford no ha detallado el reparto de componentes. Ese margen de indeterminación deja abierta la posibilidad de que el vehículo definitivo ajuste motorizaciones, batería o sistemas de asistencia antes de 2028.
Apoyarse en una plataforma multienergía ya amortizada por Geely da a Ford velocidad industrial, pero el reto será mantener la identidad de conducción y el software propios.
La arquitectura GEA como acelerador técnico
Las siglas GEA corresponden a Global Intelligent New Energy Architecture, una plataforma modular concebida para compartir estructura entre tres tipos de propulsión: eléctrica pura, híbrida enchufable y de autonomía extendida. En una base de este tipo, la variante eléctrica prioriza la batería y uno o dos motores, la híbrida enchufable combina motor eléctrico y bloque de combustión auxiliar, y la de autonomía extendida emplea un generador para alimentar la batería y ampliar el recorrido.
Geely ya utiliza esta arquitectura en modelos recientes de la gama Galaxy y en el EX5, lo que permite diluir los costes de ingeniería y utillaje entre un volumen mayor. Para el comprador, la consecuencia directa es una oferta mecánica amplia dentro de un mismo SUV compacto.
Las posibles versiones electrificadas
- Eléctrica pura: orientada a trayectos urbanos y periurbanos, dependerá de la capacidad de batería y de la potencia máxima de carga en corriente continua.
- Híbrida enchufable: para quien combina desplazamientos diarios en modo eléctrico con viajes sin depender por completo de la red de carga.
- Autonomía extendida: añade un generador de apoyo a la batería para prolongar la distancia en ruta sin recurrir exclusivamente al enchufe.
La variante de autonomía extendida tiene sentido para el mercado europeo: permite ofrecer un SUV de propulsión mayoritariamente eléctrica sin depender por completo de la densidad de la red de carga rápida. Esa flexibilidad encaja con la estrategia de Ford de acelerar la electrificación sin cerrar la puerta a perfiles de cliente que todavía no pueden cargar en casa.

Qué cambia para el conductor y qué queda por definir
El proyecto encaja dentro del plan europeo de Ford de lanzar siete modelos nuevos antes de 2029. Sin embargo, la marca no ha aclarado todavía si el SUV compacto de la familia Bronco sustituirá al Kuga o convivirá con él, una decisión que condicionará la ordenación de la gama media en Europa.
Ford ha insistido en que no venderá vehículos sin identidad propia y en que los SUV valencianos conservarán estilo, puesta a punto y software de Ford. La dificultad no es menor: sobre la base de Geely habrá que ajustar suspensiones, dirección, asistencias y experiencia digital para que el resultado se sienta, y no solo parezca, un Ford.
El reto comercial llegará en 2028, cuando el primer SUV fabricado en Valencia deba demostrar que la plataforma compartida no diluye el carácter de la marca. La joint venture da a Ford escala, acceso a tecnología multienergía y una fábrica con tradición; el veredicto final lo pondrá el cliente europeo al volante.

