La victoria de Kimi Antonelli en Spa-Francorchamps no solo amplía su ventaja en el mundial hasta los 45 puntos. Confirma que, con un monoplaza fiable y la inteligencia estratégica adecuada, el italiano es ya el hombre a batir en 2026. Su sexto triunfo de la temporada llegó tras una carrera en la que los errores ajenos —el abandono de George Russell en la primera vuelta y la sanción de cinco segundos a Lewis Hamilton— allanaron un camino que, aun así, supo recorrer con la frialdad del líder que es.
El abandono de Russell y la sanción de Hamilton dejan el campeonato a merced de Antonelli
El Gran Premio de Bélgica arrancó con un accidente que cambió el guion antes de tiempo. En la curva Les Combes, Lewis Hamilton embistió a George Russell cuando ambos llegaban en paralelo. El Mercedes del británico quedó destrozado y Russell se retiró en el acto, mientras Hamilton recibió una penalización de cinco segundos que condicionó su estrategia desde el inicio. A partir de ahí, la carrera se convirtió en un mano a mano entre Antonelli, Charles Leclerc y un Max Verstappen que, con el Red Bull, supo colarse en el podio sin ser el más rápido.
El incidente entre Hamilton y Russell tiene una lectura más profunda: es la segunda vez en tres carreras que el tráfico interno o los errores de pilotaje restan puntos vitales al equipo Mercedes, precisamente cuando más necesita sumar todos los domingos. Russell se queda a 58 puntos del liderato, una distancia que empieza a oler a sentencia con solo ocho grandes premios por disputarse.
Antonelli, mientras tanto, se mantuvo impasible. Salió desde la pole y, aunque Verstappen le arrebató momentáneamente la primera posición en la subida a Eau Rouge, el italiano recuperó el mando con la ayuda del rebufo y un motor Mercedes que sigue marcando diferencias en las largas rectas de Spa. A partir de ese instante, gestionó los neumáticos medios con la madurez de un veterano y fue el primero en detenerse cuando la ventana de parada se abrió realmente.
Leclerc se mantiene como rival más constante, pero la remontada de Hadjar y el ritmo de Verstappen dejan lecturas encontradas
El Ferrari de Charles Leclerc volvió a demostrar que, en circuitos de alta carga aerodinámica y largas rectas, sigue siendo la alternativa más sólida. El monegasco terminó a 1,9 segundos del ganador y llegó a liderar la prueba durante varias vueltas tras superar a Lando Norris, que alargó su parada con neumáticos duros. Pero cuando Antonelli apretó el ritmo en la segunda mitad de la carrera, Leclerc no pudo encontrar la décima extra que separa a un aspirante del campeón.
No obstante, el dato más revelador de la jornada no fue la lucha por la victoria, sino la remontada de Isack Hadjar. El piloto de Racing Bulls salió 21º y escaló hasta el sexto puesto final, beneficiándose de una estrategia de paradas tardías y de un ritmo demoledor con gomas duras. Su trayectoria en Spa demuestra que los equipos de la zona media tienen ahora herramientas para disputarle los puntos a los grandes en circuitos largos como este.
Más atrás, la lucha por el último punto fue una batalla tan emocionante como caótica. Franco Colapinto, con el Alpine, ejecutó un doble adelantamiento sobre Pierre Gasly y Liam Lawson en la recta de Kemmel para aferrarse al décimo lugar. Un resultado que sabe a victoria para el argentino después de una temporada irregular.
El campeonato ya no se decide por velocidad pura, sino por quién comete menos errores en los momentos críticos del domingo.
El abandono de Sergio Pérez en la undécima vuelta por un fallo en la suspensión de su Cadillac subraya los problemas de fiabilidad que arrastra el equipo americano. El mexicano apenas completó 10 giros y dejó a su escudería sin puntos por cuarta vez en lo que va de año. Una señal preocupante de cara a las próximas citas en la gira europea.
Verstappen, tercero a once segundos del vencedor, firmó un podio que sabe a poco para un tricampeón. Su Red Bull no fue rival en ritmo de carrera para los Mercedes y Ferrari, y el neerlandés tuvo que defender más que atacar. Con solo ocho carreras por delante, la distancia de 68 puntos con el líder es casi insalvable a menos que suceda un descalabro generalizado.
Análisis de impacto
Desde esta redacción, tres puntos clave de lo ocurrido en Spa que pueden marcar el devenir de la temporada:
- Dato de mercado: Con el sexto triunfo de Antonelli, Mercedes iguala ya el número de victorias de toda la temporada pasada. El cambio generacional en la escudería alemana es innegable y sitúa a Russell en una posición incómoda: si no empieza a sumar puntos con regularidad, su papel de segundo piloto se consolidará antes de tiempo.
- El rumor del paddock: A pesar de la victoria de hoy, en el paddock insisten en que el contrato de Antonelli podría tener una cláusula de salida si Ferrari o Red Bull ofrecen un asiento libre en 2028. No hay confirmación oficial, pero el ruido crece cada domingo que gana.
- Veredicto: La Fórmula 1 de 2026 está viendo el relevo prematuro del liderazgo. Antonelli, con apenas 19 años, está ejecutando una segunda mitad de temporada casi perfecta. Si logra evitar una racha de abandonos o incidentes, el título no se escapará.
La próxima parada, el Gran Premio de Hungría, se disputará el fin de semana del 26 de julio. Un trazado estrecho y revirado donde la tracción y la gestión de neumáticos pueden neutralizar en parte la ventaja de motor del Mercedes. Hamilton, Ferrari y el propio Verstappen verán Budapest como la última oportunidad de mantener vivo un mundial que, a día de hoy, está cada vez más teñido de plata y de juventud italiana.


