La venta de Alpina a BMW, sellada el año pasado, no ha apartado a la familia Bovensiepen del negocio de los BMW rápidos y discretos. Andreas Bovensiepen y su hermano Florian han fundado Bovensiepen Automobile, una casa que conserva el alma de Buchloe y que vuelve a fabricar coches potentes y refinados sobre la base de los mejores BMW.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: BMW compró a Alpina los derechos de marca, la historia y los elementos estéticos, pero no las instalaciones de Buchloe; la familia Bovensiepen mantiene la ingeniería y la producción de coches propios.
- No te lo puedes perder: el primer modelo de la nueva era, el Zagato basado en el M4, alcanzó 265 km/h en la recta trasera de Salzburgring según su propio creador, que lo probó ese día.
- Cifras y producción: el 05 GT parte de un M5 y cuesta 44.000 libras más que el donante; el Zagato vale 320.000 libras y se limita a 99 unidades.
La nueva casa Bovensiepen en Buchloe
Andreas Bovensiepen llega seis minutos tarde al circuito de Salzburgring, sonríe y, antes de sentarse, cuenta que el Bovensiepen Zagato que acaba de probar ha marcado 265 km/h en la recta trasera. La cifra, dice, lo equipara al B6 GT3 con neumáticos lisos que solían rodar en los eventos de Alpina. No es la pose de un vendedor: es el entusiasmo de quien, a sus 63 años, sigue disfrutando del producto que lleva el apellido familiar.
La nueva casa tiene su base en el histórico emplazamiento de Buchloe, donde Alpina tuvo su cuartel general hasta la venta. Allí se conservan los talleres, la talabartería, el almacén con cerca de un millón de botellas de vino y un chalet cuya piscina se climatiza con el calor residual del banco de pruebas. Burkard Bovensiepen, el fundador, era un obseso de la eficiencia; de ahí su empeño en los diésel supersónicos que hicieron legendaria la marca.
La empresa prestará servicios de ingeniería a BMW, igual que Alpina en su día. Un equipo de 25 ingenieros se ocupará de puestas a punto de motor, suspensión y electrónica de chasis. También regresa la actividad de Alpina Classic, que restaurará y suministrará piezas para todos los Alpina de la era anterior a la compra. Buchloe volverá a ser un centro de servicio especializado, con especial atención al Z8 y al M5 V10, aunque ningún taller de la zona cerrará la puerta a un Serie 2 Active Tourer que necesite aceite y filtros.
La oferta de BMW era irrepetible, pero la familia no vendió el taller ni el alma de Buchloe.
El vino, con sus tiradores de latón en forma de ‘A’, sobrevivirá; las baldosas verdes y azules del taller no correrán la misma suerte. Es un detalle menor, pero dice mucho del equilibrio entre lo que se conserva y lo que se moderniza en esta nueva etapa.
El Zagato y el 05 GT: primeros coches de la etapa post-Alpina
El Zagato es el faro del proyecto: bajo su carrocería de carbono se esconde un M4. Cuesta 320.000 libras y se limita a 99 unidades. La justificación económica es pura realidad: ‘No lo creerías, pero ganar dinero con un Zagato es al menos tan difícil como con un Alpina B5; son más de 400 piezas nuevas y hasta 400 horas de montaje’, explica Bovensiepen. A ello se suma el coste de desarrollo, repartido entre sólo 99 coches. El negocio es justo.
El grueso de la producción, sin embargo, no será tan exclusivo. El 05 GT toma como base el M5, no el M550 que habría utilizado un Alpina B5. Añade potencia y confort, con un toque más ligero que el de los Alpina tradicionales, y una tapicería de calibre superior al estándar BMW. El sobreprecio sobre un M5 es de 44.000 libras, el doble que el diferencial de 21.500 libras que pedía un B5 en 2018 con respecto a su donante. Buchloe tiene capacidad para unas 100 conversiones anuales, de modo que los coches serán más raros que los Alpina y, también, más caros.
Los nuevos Bovensiepen serán más raros y más caros que cualquier Alpina anterior.
La elección de la base M refleja un cambio de estrategia. ‘Con Alpina podíamos modificar muchas cosas a nuestro gusto gracias a la integración en la línea de producción’, recuerda Andreas. ‘Ahora tenemos que tomar el mejor coche del catálogo; no diré que todos serán M, pero nos movemos más en esa dirección por la potencia.’

La decisión de vender: por qué BMW compró la marca y no la fábrica
¿Por qué vender Alpina? ‘Solo una vez en la vida llega una oferta así de una compañía como BMW’, responde Bovensiepen. La incompatibilidad entre la filosofía tradicional de Alpina y la propulsión puramente eléctrica pesó en el acuerdo. En 2020, Oliver Zipse, entonces consejero delegado de BMW, se acercó a la familia. BMW necesitaba una marca con pedigrí entre BMW y Rolls-Royce, y Alpina encajaba.
La negociación duró 18 meses y desembocó en una compra parcial: BMW adquirió los derechos de la marca, la historia, las llantas, el Deko Set y los colores, pero no la planta de Buchloe con sus cinco dinamómetros. ‘Los responsables de M&A consideraron que, con la electrificación, no tenía sentido comprar las instalaciones’, explica Andreas. Hoy, con la demanda de diésel superior a lo previsto, aquellos cinco dinamómetros ya no parecen tan redundantes.
BMW ha formado a muchos ingenieros de su planta austriaca de Steyr en dirección eléctrica y no quiere reentrenarlos. Por eso ha recurrido a Bovensiepen para trabajos de puesta a punto de motores diésel, una ironía que refuerza la posición de la familia. ‘Sigue habiendo más demanda de diésel de lo que los fabricantes anticipaban’, subraya.
El mercado ha cambiado desde 2020. Ahora los plazos regulatorios se estiran y la demanda de eléctricos de lujo se enfría. Si BMW hubiera decidido hoy, quizá habría comprado el paquete completo. Nunca lo sabremos, pero el estado de ánimo es distinto y Buchloe conserva sus cinco dinamómetros por una razón.
La historia completa de Alpina se documenta en su entrada de Wikipedia. Andreas Bovensiepen confiesa que su mayor orgullo como jefe de Alpina fue encajar un V8 de 4,6 litros en el pequeño E36. Esa misma audacia guía ahora a Bovensiepen Automobile. La operación, si no en el nombre, vive en el alma.

