Alfa Romeo renuncia a las pantallas táctiles gigantes: “que compren otra cosa”

El responsable de diseño de la marca, Alejandro Mesonero-Romanos, confirma que los próximos modelos recuperan diales y botones físicos. El prototipo Cuorerosso adelanta el habitáculo y el relevo del Tonale llegará sin fecha oficial.

Alejandro Mesonero-Romanos lo tiene claro: si quieres una pantalla de 15 pulgadas en el salpicadero, no te compres un Alfa Romeo. El jefe de diseño de la firma del biscione ha confirmado que la marca cierra la guerra de centímetros y vuelve a los botones físicos, a los diales de toda la vida y a una instrumentación de dos esferas.

La decisión no es un detalle de estilo. Afecta a todo lo que el conductor toca cada mañana: climatización, radio, navegador, ajustes del coche. Y llega justo cuando media industria acaba de llenar el salpicadero de cristal. La postura de Alfa Romeo sobre las pantallas táctiles va a contracorriente, y él lo sabe.

Qué ha dicho exactamente el responsable de diseño

Mesonero-Romanos lo explicó en una entrevista con el medio británico Autocar sin buscar la frase amable. ‘Deshagámonos de las pantallas. Las pantallas están bien cuando estás sentado en el coche, pero cuando estás conduciendo no me convencen’, dijo. Su argumento no es nostálgico, es práctico: mirar un panel enorme en marcha obliga a apartar la vista de la carretera más tiempo del que parece.

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Añadió después la que probablemente sea la frase del año en el mundo del diseño: ‘Soy consciente de que gran parte del público quiere tener pantallas grandes, pero entonces que no compren un Alfa, que compren otra cosa’. Antes había dejado otra idea igual de incómoda para el sector: ‘Lo que pones en una pantalla no lo pones en ningún otro sitio, y yo prefiero ponerlo en otro sitio’.

No es la primera vez que un jefe de diseño carga contra la carrera del cristal, pero sí es la primera en la que una marca premium lo convierte en estrategia de producto y lo dice con nombre y apellidos.

El salpicadero de un coche debería durar quince años; la pantalla que lleva encima, en la práctica, no aguanta ni cinco.

Ahí está la clave que casi nadie quiere admitir en voz alta. El panel táctil se ha convertido en el argumento de venta más barato de la industria: cuesta menos integrar una tableta que rediseñar una consola con diales, interruptores y mecanizado fino. El problema aparece tres años después, cuando el cliente mira el salpicadero y ve un móvil viejo atornillado al coche.

El problema de fondo: la pantalla que se queda vieja antes que el coche

El diseñador lo resumió con una advertencia que debería leer cualquiera que esté pensando en comprar: ‘dentro de unos años, estas pantallas se quedarán obsoletas, estarán viejas y empezarán a costar dinero’. No habla de gustos. Habla de la factura del concesionario cuando el módulo central falla fuera de garantía y la marca ya no fabrica ese modelo de pantalla.

El diseño tampoco escapa a esa trampa. Un salpicadero que gira alrededor de un panel enorme depende de ese panel para todo: si el software va lento, el interior entero parece viejo. Con botones físicos, el climatizador funciona igual el día uno y el día mil. La historia de Alfa Romeo está llena de cuadros de instrumentos que hoy son objeto de culto; ninguna pantalla de 2015 lo será.

Tampoco va solo en esto. EuroNCAP incorporó a su protocolo la exigencia de controles físicos para funciones básicas —warning, claxon, limpiaparabrisas, luces de emergencia— si el coche quiere aspirar a las cinco estrellas. Los organismos de seguridad han llegado a la misma conclusión que el italiano, aunque por un camino distinto.

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Cómo será el interior: botones físicos y el ‘cannocchiale’

El prototipo Cuorerosso adelanta el lenguaje. Alfa Romeo recupera la instrumentación cannocchiale (el cuadro en forma de tubo o catalejo que nació en los modelos de los sesenta), con dos cuerpos que sobresalen del salpicadero. En el concept es una única esfera que puede dividirse en dos: una muestra el navegador y la otra los datos de conducción.

Encima, una consola con mandos que se tocan. Traducido a cosas concretas:

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  • Climatización con diales e interruptores, no con menús ni submenús.
  • Una proyección pequeña para lo secundario, por ejemplo la canción que está sonando.
  • Una pantalla de infoentretenimiento que se oculta tras una película y se puede apagar.

‘Quiero tener una pantalla de infoentretenimiento, pero no quiero tenerla encendida todo el tiempo, así que quiero ocultarla’, explicó. Y dejó el retrato de lo que considera el coche perfecto: ‘Mi sueño es conducir de noche solo con el cannocchiale, toda iluminada de rojo, y nada más’.

Cuándo llega a un coche de calle

Alfa Romeo no ha dado fechas. La marca prepara la renovación del segmento C con dos modelos sobre la plataforma STLA One de Stellantis: un SUV que relevará al Tonale y un compacto heredero del Giulietta. Ambos con versiones 100% eléctricas. El interior del Cuorerosso es la declaración de intenciones, no la garantía de que llegue tal cual a la cadena de montaje.

Eso sí, si estás mirando coche ahora, el Tonale que se vende en los concesionarios sigue siendo el de siempre. Los cambios llegarán con las próximas generaciones y no hay confirmación oficial de calendario. Lo que sí está decidido es la dirección: menos cristal y más dedo en un botón que se nota al pulsarlo.

Información útil para el conductor

  • La decisión: Alfa Romeo deja de apostar por paneles táctiles de gran tamaño y recupera botones físicos, diales y la instrumentación cannocchiale de dos esferas.
  • Quién lo firma: Alejandro Mesonero-Romanos, responsable de diseño de la marca, en una entrevista con Autocar.
  • Modelos afectados: el futuro SUV que relevará al Tonale y el compacto heredero del Giulietta, ambos sobre plataforma STLA One de Stellantis y con versiones eléctricas.
  • Consejo de Motor16.com: si te gustan los interiores con mandos físicos, comprueba en la prueba de conducción que el climatizador y el volumen se manejan sin entrar en menús. Es lo primero que se echa de menos en un coche con todo táctil.
  • Curiosidad: el cuadro cannocchiale se popularizó en los Alfa Romeo de los años sesenta y su nombre viene de la forma de tubo del conjunto, parecida a la de un catalejo.