Subir al coche en pleno agosto y notar el volante ardiendo no es solo una cuestión de incomodidad. El calor extremo somete al vehículo a un estrés mecánico que muchos conductores pasan por alto, y que puede acabar en una avería en mitad de la carretera o, peor, en un susto de verdad. Las altas temperaturas, el asfalto recalentado, los atascos y el uso constante del aire acondicionado en el coche se combinan para exigir al vehículo un rendimiento extra justo cuando más se le necesita: en los desplazamientos vacacionales.
Desde Northgate Renting Flexible insisten en que la mayoría de estos contratiempos se pueden evitar con revisiones sencillas y algunos cambios en la forma de conducir. Estas son las seis recomendaciones que proponen para llegar a destino sin sobresaltos.
Los neumáticos, los grandes olvidados del verano

El calor del asfalto y los kilómetros acumulados pasan factura directamente a las ruedas. Una presión inadecuada no solo dispara el consumo de combustible, también reduce la estabilidad del coche y compromete la seguridad en curvas y frenadas.
La recomendación es sencilla: comprobar la presión siempre en frío y revisar que el dibujo no presente cortes, deformaciones o desgaste irregular antes de emprender cualquier viaje.
Vigilar los líquidos, especialmente el refrigerante
El motor del coche trabaja más duro cuando aprieta el calor, y ahí es donde el líquido refrigerante se convierte en un aliado imprescindible para evitar el temido sobrecalentamiento, sobre todo en trayectos largos o atascos.
Junto a él, conviene no descuidar el nivel de aceite, el líquido de frenos y el limpiaparabrisas, tres elementos que ayudan a prevenir averías y mantener el coche a punto.
Usar el aire acondicionado del coche con cabeza

El climatizador es el mejor amigo del conductor en verano, pero también puede convertirse en un problema si se usa mal. Antes de arrancar, lo ideal es ventilar el habitáculo si el coche ha estado al sol, y activar después el aire de forma progresiva.
Un uso adecuado del aire acondicionado no solo reduce el esfuerzo del sistema, también mejora el confort de los ocupantes. Revisar los filtros con regularidad evita que el aire acondicionado falle justo cuando más se necesita.
Planificar la ruta y esquivar las horas de más calor
Evitar las horas centrales del día, cuando el termómetro toca techo, marca la diferencia en el viaje. Planificar el trayecto con antelación, consultar el estado del tráfico y programar paradas reduce la exposición al calor y el estrés al volante.
En los viajes largos, descansar con frecuencia, mantenerse hidratado y cuidar la temperatura interior del coche son gestos básicos que mejoran la seguridad de forma notable.
La batería también sufre con el calor (aunque no lo parezca)

Suele pensarse que el frío es el gran enemigo de la batería, pero las altas temperaturas también aceleran su desgaste, especialmente en coches que pasan muchas horas aparcados al sol o que solo hacen trayectos cortos.
A esto se suma el efecto de una carga excesiva del vehículo, que obliga al motor a esforzarse más, dispara el consumo y resta estabilidad. Repartir bien el peso y no cargar con objetos innecesarios ayuda a que el coche responda mejor.
Conducir con suavidad, la mejor defensa frente al calor

Con las temperaturas altas y los viajes largos, una conducción tranquila se vuelve aún más importante. Northgate recomienda evitar acelerones, frenazos bruscos y cambios de velocidad constantes, hábitos que reducen el consumo, alargan la vida mecánica del coche y aumentan la seguridad.
Mantener la distancia de seguridad y estar atento a cualquier señal de alarma —testigos de temperatura, ruidos extraños o pérdida de potencia— completa el decálogo de buenas prácticas para el verano.
Un compromiso con la seguridad vial en la época de más movilidad
Con estas recomendaciones, Northgate Renting Flexible, compañía líder y pionera en renting flexible en España, refuerza su apuesta por la seguridad vial en un momento del año en el que el coche se convierte en una herramienta esencial, tanto para los desplazamientos personales como para la actividad profesional de autónomos y empresas.

