Amble One: el microcoche eléctrico todoterreno del diseñador del Audi R8 que se fabrica en Portugal

El diseñador del Audi R8 y del Apple Watch firma un cuadriciclo eléctrico de menos de 450 kg con vocación todoterreno. Se fabrica en Portugal y su precio ronda los 28.000 euros, según el cambio actual.

Portugal se ha convertido en el inesperado hogar de uno de los microcoches eléctricos más singulares del momento: el Amble One, un cuadriciclo todoterreno de menos de 450 kg que lleva la firma del diseñador del Audi R8 y del Apple Watch, Julian Hoenig. Un proyecto que empezó como un simple buggy para resorts de lujo y ha terminado por aspirar a reinventar la movilidad eléctrica más lúdica y conectada con la naturaleza.

Hoenig, conocido por dar forma al icónico deportivo de Ingolstadt y más tarde liderar el diseño del reloj inteligente de Apple, ha volcado su experiencia en un vehículo que nada tiene que ver con sus creaciones anteriores. El Amble One es un cuadriciclo L7e que apenas pesa 450 kg, alcanza 64 km/h y ofrece unos 100 km de autonomía eléctrica. Todo ello con una estética descapotable que recuerda a los rover lunares de la NASA de los años sesenta, mezclada con el espíritu del Land Rover Serie I y el Ford Bronco clásico de Hoenig.

Del R8 al cuadriciclo: un diseñador con pedigrí

Dar el salto de un superdeportivo a un vehículo sin puertas y con vocación de explorador no es habitual. Pero Hoenig y su socio Adrien Roose vieron una oportunidad en un vacío del mercado. “Empezó cuando un amigo del sector hotelero buscaba un buggy para trasladar huéspedes por resorts de alto nivel y no encontraba nada que le encajara”, relatan. Aquella necesidad se convirtió en un proyecto de cuatro ruedas que pronto se planteó la posibilidad de ser legal para circular por carretera. Así nació la firma Amble.

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La experiencia de Hoenig en Apple fue decisiva para abordar el diseño sin complejos: “No queríamos un estilo recargado ni que intentara aparentar lo que no es. Buscábamos una buena postura y proporciones que funcionaran tanto en la calle como en la montaña”, explica. El resultado es un habitáculo abierto pensado para saltar, comprar una bebida y seguir camino sin perder la sensación de libertad.

Diseñar un microcoche todoterreno obliga a pensar en la conexión con el entorno, no en los caballos. La premisa de Hoenig fue clara: un vehículo que te invite a vivirlo, no que intente sobrecargar los sentidos.

Prestaciones y carácter: un todoterreno de bolsillo

El Amble One se mueve con un motor eléctrico pensado para el par, no para la velocidad punta. Con sus 64 km/h, homologados adaptados a la categoría L7e, se aleja de los microcoches urbanos y se distingue por su capacidad off-road: puede subir pendientes del 25% a 9 km/h constantes, una cifra que lo convierte en un compañero idóneo para pistas de montaña, fincas o incluso estaciones de esquí europeas, gracias a la protección climática opcional con techo de lona.

La autonomía ronda los 100 km (unas 62 millas), suficiente para “un par de días de uso como segundo vehículo familiar”, según Roose. La recarga completa se completa en cinco horas y media con un enchufe doméstico convencional, lo que refuerza su practicidad sin depender de infraestructuras complejas. Pesa menos de 450 kg y, al estar catalogado como cuadriciclo pesado, se mueve en un espacio legal distinto al de un turismo convencional.

Tres carrocerías y fabricación portuguesa

El proyecto ha evolucionado hacia tres configuraciones: un vehículo de pasajeros con cuatro plazas, una versión ‘pick-up’ que sustituye los asientos traseros por una caja de carga abierta, y una variante de carga cerrada con un compartimento alto para reparto o logística ligera. Todas comparten la misma base y el mismo planteamiento de experiencia al aire libre.

La fabricación se llevará a cabo en Portugal, un detalle que acerca el invento al conductor español y subraya la capacidad del tejido industrial ibérico para acoger proyectos de movilidad eléctrica vanguardistas. El precio de partida se sitúa en unos 28.000 euros (en torno a 24.000 libras al cambio actual), una cifra que lo coloca en la parte alta de los cuadriciclos pero que se justifica por el diseño, la versatilidad off-road y la producción limitada. Las primeras entregas están previstas para 2028.

Qué significa este proyecto para el conductor español

La irrupción de un microcoche todoterreno fabricado al otro lado de la frontera abre un abanico interesante para quien busca un vehículo eléctrico de ocio, sin las exigencias administrativas de un turismo al uso. En España, los cuadriciclos L7e gozan de ciertas ventajas: basta con el permiso B1 (o B para los más pesados) y no pagan impuesto de matriculación, aunque están limitados a vías interurbanas y autovías con restricciones. El Amble One aterriza, por tanto, en un nicho que conecta con el turismo rural, las segundas residencias y los entornos naturales, una oferta prácticamente inexistente hoy en el mercado europeo.

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Más allá de la curiosidad tecnológica, el proyecto refleja una tendencia global: la búsqueda de vehículos compactos, eléctricos y especializados que se alejan del utilitarismo convencional. La vuelta al diseño honesto y la experiencia sensorial —conducir al aire libre, sin burbuja— es un argumento que resuena también entre los aficionados españoles, acostumbrados a disfrutar de parajes naturales y buen clima. Que una firma portuguesa lidere esa apuesta con talento procedente de Audi y Apple no deja de ser un guiño a la pujanza del sur de Europa en la nueva movilidad.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: 28.000 euros, precio de partida del Amble One (unas 24.000 libras), fabricado en Portugal y firmado por el diseñador del Audi R8.
  • Consejo práctico: Si buscas un eléctrico para escapadas todoterreno ligeras sin el papeleo de un turismo, merece la pena seguir este proyecto: la normativa de cuadriciclos L7e es favorable en España y la producción en Portugal facilita la distribución.
  • Así te afecta: Este microcoche todoterreno amplía la oferta de ocio sostenible y refuerza la idea de que el diseño de autor puede llegar a segmentos hasta ahora dominados por vehículos puramente funcionales.