Cargadores de 1500 kW en China: la revolución que convierte gasolineras en electrolineras

La primera gasolinera de Sinopec reconvertida en electrolinera ya opera en Shanghái con doce puntos de 1.500 kW. El sistema alimentado por baterías LFP promete recargas del 10% al 70% en cinco minutos y una red de 20.000 estaciones a finales de 2026.

Los cargadores de 1.500 kW ya funcionan en China en la primera gasolinera transformada en electrolinera por Sinopec y BYD. La mayor petrolera del país ha eliminado los surtidores de combustible fósil y ha instalado doce puntos de recarga ultrarrápida capaces de pasar del 10% al 70% de batería en cinco minutos.

La estación, situada en Shanghái, adelanta un cambio de paradigma: las gasolineras de toda la vida empiezan a convertirse en infraestructura exclusiva para coches eléctricos. El dato técnico central es la potencia de carga, que triplica con margen a los sistemas más rápidos instalados hasta ahora.

La primera electrolinera: adiós a las mangueras en Shanghái

La instalación nace de la alianza anunciada a principios de junio entre Sinopec, la mayor petrolera china, y BYD. Según la información difundida por ambas compañías, el rediseño de la estación elimina por completo los surtidores de gasolina y diésel. En su lugar se han colocado cargadores en forma de T, cada uno con dos puntos de carga.

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El resultado son doce puntos de recarga para vehículos eléctricos y ninguno para motores térmicos. Los antiguos surtidores ya no son surtidores: son terminales de alta tensión alimentados por baterías Blade LFP. La instalación prescinde de mangueras y apuesta por un modelo de servicio pensado únicamente para la electromovilidad.

Cada conector alcanza 1.500 kW de potencia de carga. Hasta ahora, los equipos más potentes en servicio eran los Supercargadores V4 de Tesla, de 500 kW. En marzo de 2026 Tesla solo había estrenado cuatro estaciones con este sistema en Estados Unidos y en junio sumó 28 puntos en Noruega, los únicos del Viejo Continente.

La estación de servicio ya no vende litros: acumula energía en baterías LFP y la transfiere al coche en una conversación de alta tensión que recorta la recarga a minutos.

Las claves técnicas

  • Qué es: una estación de servicio reconvertida en electrolinera con doce puntos de recarga ultrarrápida de 1.500 kW en forma de T.
  • Qué problema resuelve: acerca el tiempo de recarga al de un repostaje convencional y evita remodelar por completo el suministro eléctrico de la estación mediante baterías LFP en los antiguos depósitos de combustible.
  • Dónde y cuándo llega: la primera instalación ya opera en Shanghái; BYD contempla una red de 20.000 estaciones de este tipo en China a finales de 2026.

La demanda eléctrica de doce cargadores de esta potencia exigiría una subestación propia en la gasolinera. Para evitar esa obra, la instalación reutiliza los antiguos depósitos de combustible para alojar baterías Blade de química LFP. Cada surtidor en forma de T se alimenta de cuatro baterías, con una capacidad que va de 169 a 185 kWh, según los datos técnicos publicados.

La ventaja operativa es evidente: al ser independientes de la red eléctrica, los cargadores pueden mantenerse activos durante un apagón. La energía se acumula en el subsuelo que antes guardaba gasolina y se entrega al vehículo en corriente continua de alta potencia.

Cómo se recarga en nueve minutos: la ingeniería del sistema

El fabricante anuncia que estos puntos de carga pueden pasar del 10% al 70% de batería en cinco minutos y acercarse al 100% en nueve minutos. Con temperaturas bajas, la operación rondaría los doce minutos. En las pruebas de las electrolineras BYD se habrían registrado picos de 1.360 kW, suficientes para sumar cerca de 400 kilómetros de autonomía en cinco minutos.

Estas cifras solo son posibles en modelos equipados con el sistema Flash Charge de BYD, preparados para admitir más de 1.000 kW de potencia. De momento se trata principalmente de vehículos de alta gama de la casa china, como el Tang 9, el Seal 07, el Song Ultra o el Denza Z9 GT, un modelo cercano a los 1.000 CV.

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La estación también redefine el concepto de tienda de carretera. Mantiene una tienda ‘Easy Joy’ de autoservicio, sin personal y abierta las 24 horas, además de aseos. A esto se suma una zona de descanso con sillones reclinables para esperar la carga fuera del habitáculo.

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Implicación para el conductor y qué queda por resolver

La transformación de una gasolinera en electrolinera tiene una lectura directa para el usuario: la recarga en viaje empieza a parecerse al repostaje en duración, no solo en disposición física. Un repostaje convencional de gasolina no baja de varios minutos entre detenerse, repostar y pagar. En las nuevas instalaciones chinas, una recarga del 10% al 70% se completa en cinco minutos si el coche admite la potencia máxima.

El gran límite está en la flota. Por ahora, la potencia de 1.500 kW solo la pueden tomar vehículos con arquitecturas y protocolos compatibles, y la oferta es reducida. El resto de coches eléctricos cargará a potencias menores y no aprovechará la capacidad instalada. La red, además, está pensada para China: la primera estación es solo la punta de lanza de un despliegue que BYD contempla a finales de 2026.

El contexto refuerza la escala del proyecto. A finales de mayo BYD ya tenía concebidas más de 6.100 estaciones de este tipo y ha ido sumando socios como XiaoJu Charging. Sinopec dispone de 30.000 gasolineras en el país y ya gestionaba 14.000 estaciones de carga e intercambio de baterías antes de este acuerdo. El siguiente hito es claro: ver si el despliegue de 20.000 puntos se materializa en el plazo anunciado y si el sistema Flash Charge llega a modelos más accesibles.