El fin de producción del Tesla Cybertruck llega en 2027 y sin relevo. La pick-up eléctrica de gran formato se retira después de nueve meses con 11.586 unidades matriculadas en Estados Unidos, muy lejos de los objetivos con los que nació el proyecto.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: la retirada de la pick-up eléctrica más mediática del mercado confirma que la demanda profesional de pick-up eléctrica sigue por debajo de las previsiones y deja el segmento de trabajo en manos del diésel 4×4.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: la fecha de 2027 da margen a las flotas para reordenar su política de renovación; la marca libera capacidad industrial en Texas para otro producto; el stock disponible puede ajustar precio. En contra: desaparece una alternativa eléctrica de gran formato sin sucesor anunciado; una producción total por debajo de las 100.000 unidades complica recambio, soporte de software y valor residual.
- Datos técnicos clave: 11.586 matriculaciones en nueve meses en Estados Unidos (unas 1.290 al mes); objetivo inicial de 250.000 unidades anuales y capacidad para 500.000; producción total estimada por debajo de 100.000 unidades; precio de acceso prometido en 2019 de 39.900 dólares (unos 37.000 euros al cambio aproximado), finalmente muy superado; carga útil y autonomía homologada sin dato confirmado en la información disponible.
Nueve meses y 11.586 unidades: los números que explican la retirada
La camioneta se presentó en 2019 con carrocería de acero inoxidable y el sistema de propulsión más avanzado de la compañía. Aquel anuncio situó el listón en 250.000 unidades anuales, con una capacidad productiva preparada para alcanzar las 500.000 al año. La realidad ha sido otra.
Los registros de matriculación de los últimos nueve meses en Estados Unidos, con 11.586 unidades, dibujan un ritmo de en torno a 1.290 al mes, insuficiente para sostener una línea de ese tamaño. Fuentes del sector apuntan a que, cuando la fabricación se detenga en 2027, la producción total del modelo podría no alcanzar las 100.000 unidades. Para una herramienta de trabajo, ese es un dato incómodo: una base instalada tan corta suele encarecer el recambio y complicar la tasación futura.
Las razones del tropiezo son tres y las tres afectan al profesional. El precio de acceso final quedó muy por encima de los 39.900 dólares prometidos en 2019 (unos 37.000 euros al cambio aproximado). La competencia se ordenó con la Rivian R1T y la Ford F-150 Lightning. Y la demanda de pick-up eléctrica siguió por debajo de las previsiones: Norteamérica compra pick-up en volumen, pero prefiere motor térmico.
Una pick-up que deja de fabricarse con menos de 100.000 unidades en circulación es una mala base para calcular valor residual a cuatro años.
Carga útil, coste por kilómetro y red de carga: lo que mira un profesional
Antes de firmar, el gestor de flota mira cuatro cifras. La primera es la carga útil: en el segmento de pick-up medias, la referencia de trabajo ronda la tonelada y condiciona la inscripción del vehículo como N1 (hasta 3.500 kg de MMA, o masa máxima autorizada). La segunda es la modularidad del espacio de carga, que decide si entra una caja de herramientas, un palé o un remolque.
La tercera es el TCO o coste total de propiedad. Ahí el precio de compra es solo el primer término: pesan la energía, el mantenimiento, el seguro y, sobre todo, el valor residual. Sin red de recarga propia, el coste energético por kilómetro deja de ser una ventaja y pasa a depender de la tarifa contratada y de la ventana horaria disponible en el muelle.
La cuarta es la cuota de renting, y aquí la retirada del modelo pesa más de lo que parece. Una cuota solo es comparable con plazo, kilometraje anual y servicios incluidos; en un vehículo que deja de fabricarse, el valor residual que la sostiene se convierte en una incógnita que el operador traslada al recibo mensual.
- Carga útil real medida con conductor, herramientas y lastre, no la del folleto.
- Coste por kilómetro cerrado a cuatro años, con energía, mantenimiento y neumáticos.
- Valor residual y disponibilidad de recambios para toda la vida del contrato.
- Ventana de recarga compatible con el turno de reparto o de obra.
El veredicto profesional: para quién no encaja y qué viene ahora
La Cybertruck nunca ha sido una herramienta de trabajo, y su retirada lo confirma. Para el autónomo de obra, el instalador o la PYME de servicios que encadena carretera y camino, la pick-up diésel 4×4 sigue ganando por autonomía, red de servicio y valor de reventa. Para una flota urbana con base de recarga propia y recorridos cortos, la pick-up eléctrica tiene sentido, pero la oferta útil se concentra hoy en modelos con volumen acreditado y red comercial consolidada.
Lo que conviene vigilar: el cierre de la línea en la Gigafactoría de Texas está anunciado para 2027 y la marca no ha previsto sucesor, porque concentra esa capacidad en el robotaxi Cybercab. Un modelo descatalogado con menos de 100.000 unidades cambia las reglas para el propietario: el recambio tiende a encarecerse y la tasación se ajusta a la baja. Si tienes una unidad pedida o en cartera, la conversación con el concesionario debería cerrarse antes de la fecha de parada.
El siguiente hito es esa parada de la línea en Texas, prevista para 2027, y el arranque del Cybercab en la misma planta. Hasta entonces, el segmento profesional seguirá decidiendo con las mismas variables de siempre: cuánto carga, cuánto cuesta cada kilómetro y si la red de servicio seguirá ahí cuando el vehículo cumpla el contrato.

