Adelanto histórico: Hainan prohibirá los coches de gasolina en 2030

La provincia insular china confirma el veto total a los motores de combustión a partir de 2030. Todos los coches nuevos deberán ser eléctricos o híbridos enchufables, mientras Europa debate retrasar su objetivo a 2035.

Hainan adelanta a Europa por cinco años. La provincia insular china ha confirmado que a partir de 2030 todos los coches nuevos vendidos allí serán eléctricos o híbridos enchufables. Se acabó la gasolina. Es la primera vez que una administración china pone una fecha exacta al veto de los motores de combustión, mientras en Europa el calendario se tambalea.

El plan quinquenal de desarrollo ecológico de Hainan no deja resquicios: los vehículos de nueva matriculación —y los que sustituyan a otros— tendrán que ser eléctricos. La excepción serán algunos modelos especiales y los que apuesten por el hidrógeno en aplicaciones pesadas. El resto, enchufable o nada.

Un calendario que viene de lejos

En realidad, Hainan no hace más que cumplir lo prometido. Ya en 2022 anunció su intención de ser la primera provincia china libre de coches de gasolina. Ahora lo vuelve a ratificar con fechas concretas: 2030 para el mercado de particulares y un despliegue de infraestructura que garantice menos de 2,5 vehículos por cada punto de recarga en esa misma fecha.

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El dato es ambicioso. Según el documento oficial, la cuota de eléctricos e híbridos enchufables deberá pasar del 23,75% actual al 45% en solo cinco años. Una aceleración que supera el objetivo nacional del 30% fijado por Pekín. Hainan quiere ser el escaparate, y su condición insular con un mercado aislado del resto de China facilita aplicar políticas radicales sin que los coches de gasolina de otras regiones se cuelen.

De los autobuses al coche de casa, todos electrificados

No es solo el coche particular. El plan empieza por lo público: a partir de 2030, todos los vehículos de servicios públicos y actividades comerciales deberán ser eléctricos. Taxis, reparto de última milla, limpieza urbana, transporte con conductor… todo lo que rueda en la calle tendrá que enchufarse o moverse con hidrógeno. La capital, Haikou, ya funciona como banco de pruebas con un programa piloto que electrifica taxis y servicios urbanos.

Para los particulares, la norma es igual de tajante: cualquier coche nuevo o de sustitución deberá ser eléctrico o híbrido enchufable. La provincia no deja margen para los híbridos autorrecargables ni para ningún motor que queme gasolina o diésel. SEAT, Peugeot o Renault no podrán matricular aquí ni un solo motor térmico.

Hainan no espera a Europa. La provincia china demuestra que el fin de la combustión puede adelantarse si hay voluntad política e infraestructura de recarga.

La recarga, el otro pilar del plan

Todo este despliegue de coches eléctricos se sostiene sobre una red de recarga densa. Hainan promete mantener un ratio inferior a 2,5 vehículos por enchufe público, lo que implica multiplicar los puntos en los próximos años. Además, la provincia desarrollará una plataforma unificada de gestión para recarga e intercambio de baterías, algo que todavía suena a ciencia ficción en muchas capitales europeas.

El transporte de mercancías y el marítimo también tienen su hoja de ruta: corredores logísticos sin emisiones, rutas marítimas con biodiésel, amoniaco verde y metanol verde, y redes de suministro de hidrógeno tanto en tierra como en mar. Hainan quiere ser el laboratorio de la movilidad sin emisiones. Y tiene todas las papeletas para lograrlo: las renovables ya generan la mayor parte de su electricidad.

Europa, ¿lidera o persigue?

Mientras Hainan acelera hacia 2030, en Bruselas el debate sobre 2035 aún colea. La industria europea presiona para retrasar la prohibición de la combustión, argumentando que la infraestructura no llega y que los fabricantes necesitan más tiempo. Hainan, con un mercado mucho más pequeño pero un control político férreo, demuestra que es posible adelantar el calendario si se alinean todos los recursos.

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La pregunta que flota en el aire es si algún fabricante europeo se atreverá a tomar nota. Tesla ya fabrica en Shanghái y marcas como BYD miran a Europa con hambre. Si Hainan se convierte en el escaparate global del coche eléctrico, el mensaje para los conductores europeos es claro: el futuro no espera por nadie. Y puede que llegue antes de lo que imaginas.

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