El Shelby Cobra Daytona Coupé de 1964 lidera el podio de los coches más caros subastados en 2026

El chasis CSX2300 se remató en 42.905.000 dólares en Pebble Beach y se convirtió en el automóvil estadounidense más caro de la historia. Por detrás, un Ferrari de caridad y un McLaren F1 GTR completan un podio excepcional.

El chasis CSX2300 se remató por 42.905.000 dólares, comisión del comprador incluida, en la puja de Gooding Christie’s en Pebble Beach 2026. Medio año después, ningún coche ha superado esa cifra.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: un Daytona Coupé de 1964, tercero de los seis construidos, se convirtió en el coche estadounidense más caro jamás subastado y firmó el mejor resultado de la historia de Pebble Beach.
  • No te lo puedes perder: Carroll Shelby conservó este chasis entre 1975 y 1998; antes había corrido en Daytona, Sebring, Nürburgring y Reims bajo la estructura de Alan Mann.
  • Cifras y cotización: 42.905.000 dólares con comisión en Gooding Christie’s; al menos 393 coches por encima del millón de dólares en pujas públicas a lo largo de 2026, 144 de ellos en RM Sotheby’s.

El tercero de seis: así se gestó el asalto a Maranello

Carroll Shelby encargó seis Cobra Daytona Coupé con un objetivo que no ocultaba: desbancar al Ferrari 250 GTO del campeonato de GT. El tercero de la serie, el chasis CSX2300, recibió la carrocería de aluminio ligero de Carrozzeria Gransport, dibujada por Peter Brock, y conserva la silueta de gota que convirtió al Daytona Coupé en el primer deportivo estadounidense capaz de mirar a Maranello sin complejos.

Su historial no es un adorno de catálogo. Pasó por las 24 Horas de Daytona con un tercer puesto de clase y sexto absoluto, repitió tercero de clase en Sebring y se sumó después a la campaña europea que Alan Mann Racing organizó para Shelby-American, con tercero de clase en Nürburgring y segundo en Reims.

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El argumento definitivo, sin embargo, está en la documentación: Carroll Shelby fue su propietario entre 1975 y 1998. Un chasis de fábrica con historial de fábrica y casi un cuarto de siglo en manos de su creador es la clase de procedencia que el coleccionista estadounidense paga sin discutir el precio.

Los 42.905.000 dólares —precio final con comisión, no precio de martillo— no solo establecen el récord de la marca. Son el mejor resultado jamás registrado en una subasta de Pebble Beach y el más alto de la historia de Gooding Christie’s. Y son, sobre todo, la cifra más alta pagada por un automóvil construido en Estados Unidos.

Conviene precisar la naturaleza del dato: el ranking de los coches más caros subastados en 2026 se cerró a mediados de septiembre, con Monterey ya liquidado, y en él el cupé de Shelby encabeza la tabla por delante de un Ferrari llamado a discutirle el primer puesto.

Un coche nacido para batir a Ferrari terminó batiendo, sesenta años más tarde, todos los registros del mercado estadounidense.

Porque el segundo puesto es para el Ferrari Luce ‘Tailor Made’ de 2026, chasis 0, rematado en 40 millones de dólares en RM Sotheby’s Monterey. Acumula tres récords —coche de caridad, coche nuevo y coche eléctrico más caros jamás vendidos en puja pública— y es el sexto automóvil más caro de la historia y el tercer Ferrari de la escala absoluta. La casa donó el primer chasis de producción de su primer modelo eléctrico y el cien por cien del importe fue a la Ferrari Foundation.

Monterey 2026: la semana que reordenó el escalafón

Shelby Cobra Daytona Coupé

La semana de Monterey concentró por sí sola 143 coches por encima del millón de dólares: 69 en RM Sotheby’s, 28 en Gooding Christie’s, 23 en Mecum, 21 en Broad Arrow y 2 en Bonhams. El cómputo anual supera los 393 ejemplares, y enero aportó por sí solo 114, con 53 en Kissimmee y 31 en París. Por casas, el reparto lo encabeza RM Sotheby’s (144), seguida de Mecum (104), Broad Arrow (59), Gooding Christie’s (51), Barrett-Jackson (20), Bonhams (10) y Artcurial (5), según el recuento de Classic Car Auctions.

Pero el gran titular de la semana no fue solo el Daytona. El Ferrari 250 GTO ‘Bianco Speciale’ de 1962, chasis 3729GT, se remató en 38.500.000 dólares en Mecum Kissimmee: el mejor resultado logrado jamás por la casa y el tercer GTO más caro de la historia. Lo pilotaron en su día Graham Hill, Mike Parkes y Jack Sears, y su primer propietario fue el responsable de equipo John Coombs.

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El McLaren F1 GTR de 1996, chasis 10R, alcanzó 34.655.000 dólares: coche británico y McLaren más caros jamás subastados. Fue el primero de los dos prototipos de cola corta desarrollados a partir del 01R que ganó Le Mans en 1995, y arrastra la leyenda de haber sido el F1 de Nick Mason, vestido con la librea Blood Red y los gráficos amarillos que le valieron el apodo de ‘The Pop Art F1’.

Lo que el podio revela del coleccionismo de 2026

El primer diagnóstico es obvio: Ferrari domina la tabla. Lo interesante no es la cantidad, sino la composición. Cuatro California Spider de batalla corta figuran entre los resultados más altos del año —16.655.000 euros en Mónaco, 18.150.000 dólares en Mecum Indy, 14.067.500 euros en París y 16.505.000 dólares en Amelia Island—, una concentración que no se explica solo con el argumento de la demanda.

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La plusmarca del modelo la firmó un 250 GT SWB California Spider de 1962 con carrocería Scaglietti: 16.655.000 euros (19.520.000 dólares). Vigésimo sexto de los 56 construidos y uno de los 39 que salieron de fábrica con faros carenados, se restauró después de 2019 y se remató en Blu Scuro sobre interior rojo y techo duro plateado.

La cifra supera por muy poco los 16.300.000 euros que el ejemplar ex-Alain Delon logró en Artcurial en 2015, cuando el mercado respiraba otro aire. Un récord de diez años batido por un margen mínimo dice mucho del techo al que ha llegado la variante más deseada de la familia SWB.

Más revelador aún es lo del chasis 4137GT, el último de los 56: 17.875.000 dólares en Mecum Kissimmee 2024 y 18.150.000 en Mecum Indy 2026. Dos años y 275.000 dólares nominales de diferencia. Descontadas la inflación y la comisión, el coche no subió: se sostuvo. Cuando una variante inunda el calendario, sus precios dejan de correr.

La otra lección llega del GTO. Los 38.500.000 dólares de 3729GT son una cifra enorme y, a la vez, un resultado discretamente decepcionante: solo lo colocan como tercer GTO más caro. Se ha reparado, mantenido y repintado, pero nunca se ha restaurado por completo, y esa originalidad conservada es hoy el argumento más sólido de la cúspide del mercado.

A su lado, los 18.705.000 dólares del Ferrari 250 P de 1963, chasis 0810 y segundo mejor resultado de la puja de Gooding Christie’s en Pebble Beach, confirman la jerarquía. Fue el primer ‘P’ de la casa y su primer prototipo deportivo con V12 central; como inscripción oficial de la Scuderia acabó segundo absoluto en Sebring y tercero absoluto en Le Mans con Mike Parkes y Umberto Maglioli, y después pasó por NART y Scuderia Bear.

Los 18.705.000 del Chevrolet Corvette Grand Sport cierran el mismo diagnóstico. Uno de los cinco construidos y el primero de los tres cupés, más que dobló el récord anterior de la marca y conserva la librea azul número 2 que lució en Sebring. Procedencia documentada y escasez real por encima del brillo.

Al otro lado del mapa, los modernos han dejado de ser comparsa. Un Ferrari Enzo de 2003 se remató en 17.875.000 dólares en Mecum Kissimmee —más del triple del récord anterior del modelo— siendo uno de los 400 fabricados y uno de los 36 pintados en Giallo Modena DS 4305, con apenas 645 millas. Un Daytona SP3 de 2023 con 227 millas alcanzó 17.825.000 en RM Sotheby’s Monterey. Una parte del coleccionismo ya no espera cuarenta años a que un coche sea clásico: paga hoy por lo que no se puede repetir.

Queda la duda de si el listón aguantará. La temporada deja récords de marca para Shelby, McLaren y Chevrolet, un Ferrari de caridad en 40 millones y un GTO que, con todo, no batió su propia plusmarca. El mercado de 2026 no está eufórico: está selectivo. Y en esa selección, un cupé de aluminio con el número CSX2300 grabado en el bastidor y Carroll Shelby en el historial sigue siendo el mejor argumento que un vendedor puede poner sobre la mesa.