Solo el 8% de los conductores europeos tiene claro que su próximo coche será 100% eléctrico. El resto mira de reojo al híbrido, al gasolina o, simplemente, espera sentado.
El dato lo firma CLEPA, la patronal europea de proveedores de automoción, en una encuesta con 5.221 adultos entrevistados en Francia, Alemania, Italia, Polonia y España. Son cinco mercados que suman más del 70% del negocio automovilístico de la Unión Europea, así que la foto no es una anécdota local: es el termómetro de medio continente.
Qué dice exactamente el sondeo de CLEPA
Lo llamativo no es solo el 8%. Es que los híbridos convencionales les ganan la partida en casi todos los países analizados. El conductor europeo no le ha dicho ‘no’ al enchufe; le ha dicho ‘todavía no’.
Los frenos que señalan los propios encuestados tocan el bolsillo, y son tres:
- Infraestructura de recarga: la echan en falta el 46% de los encuestados.
- Precio del vehículo: el mismo 46%, empatado en el primer puesto.
- Coste de la energía: mencionado por el 37%.
Por encima de todo eso planea una cifra que explica el ambiente general: el 75% cree que su país no está preparado para una electrificación completa. Tres de cada cuatro conductores no ven el terreno listo bajo sus pies.
El problema del coche eléctrico en Europa ya no es de imagen, sino de infraestructura y de precio: ahí se estrellan casi la mitad de los encuestados.
Alemania se descuelga del resto de Europa
Alemania es la única excepción del estudio. Allí el 14% se decanta por un eléctrico puro, frente al 13% que optaría por un híbrido. Es el único mercado donde el coche de batería va por delante de su alternativa electrificada, y lo hace por un solo punto de diferencia.

Qué pide el conductor en lugar de una prohibición
Cuando la encuesta pregunta cómo debería moverse Bruselas, la respuesta no es un cierre de puertas. El 47% prefiere incentivar los vehículos de bajas o cero emisiones antes que prohibir tecnologías concretas. Solo el 17% respalda una prohibición, y un 22% directamente opina que la Unión Europea no debería intervenir en el mercado del automóvil.
Ojo con la diferencia, porque es la clave de todo: una cosa es querer una movilidad con menos emisiones, eso lo comparte la mayoría, y otra muy distinta firmar hoy el pedido de un coche eléctrico. Ese hueco entre la intención y el desembolso es justo lo que mide el 8%.
Benjamin Krieger, secretario general de CLEPA, lo resume con una frase que debería leerse en más de un despacho de Bruselas: ‘La encuesta sugiere una desconexión entre las decisiones políticas adoptadas en Bruselas y la realidad de los ciudadanos europeos’.
Qué se juega el comprador con la revisión de la norma de CO2
Aquí está la parte que te afecta directamente si tienes pensado cambiar de coche en los próximos años. La normativa europea fija 2035 como fecha límite para que los turismos nuevos que se vendan en la UE sean de cero emisiones, lo que en la práctica deja fuera a los híbridos con motor de combustión salvo que Bruselas mueva ficha.
Y mover ficha es precisamente lo que pide la patronal: la revisión de esa norma de CO2 sigue pendiente y su calendario no está cerrado, así que cualquier decisión de compra a cinco o seis años vista se mueve hoy sobre suelo movedizo. Traducido: si tu idea es un híbrido, no hay razón para entrar en pánico, pero sí para leer la letra pequeña antes de firmar.
Un último matiz que se pierde entre porcentajes: la encuesta no pregunta qué tecnología te gustaría conducir, sino cuál vas a pagar. Ahí, el pragmatismo arrasa. Lo que deja claro el estudio es que la transición no se va a decidir por decreto, sino por lo que aguante el bolsillo de quien compra. Y hoy, ese bolsillo dice híbrido.
Información útil para el conductor
- Cifra clave: solo el 8% de los conductores europeos encuestados elegiría un 100% eléctrico como próximo coche.
- Muestra del estudio: 5.221 adultos de Francia, Alemania, Italia, Polonia y España, mercados que suman más del 70% del automóvil de la UE.
- Principal obstáculo: infraestructura de recarga y precio del vehículo, ambos señalados por el 46%; los costes energéticos, por el 37%.
- Lectura de Motor16: el híbrido se consolida como la opción mayoritaria mientras la revisión de la normativa europea de CO2 siga sin cerrarse.


