El efecto ZBE en Madrid: las multas disparan la compra de coches eléctricos e híbridos y el uso del transporte público

Los datos de la Cámara de Cuentas muestran que las sanciones por circular sin etiqueta dispararon un 612% las matriculaciones de eléctricos e híbridos y duplicaron el uso del transporte público en Madrid.

Las multas de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Madrid han disparado la compra de coches eléctricos e híbridos y el uso del transporte público en la capital, según los datos de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid. La recaudación por sanciones ha superado los 105 millones de euros entre 2022 y el primer trimestre de 2025, un flujo económico que, combinado con las restricciones de circulación, ha animado a miles de conductores a cambiar de vehículo o a optar por el autobús o el metro.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: Las ZBE de Madrid capital y otros municipios han recaudado más de 30 millones de euros al año en sanciones, y el efecto sobre la movilidad es innegable: más coches limpios y más pasajeros en transporte público.
  • Cómo te afecta: Si circulas sin etiqueta ambiental en las zonas restringidas te arriesgas a una multa de 200 euros. A largo plazo, el encarecimiento de la infracción ha empujado hacia el vehículo electrificado o el transporte alternativo.
  • Puntos clave y plazos: Los datos corresponden al periodo 2019-2024; la justicia anuló la ordenanza ZBE de Madrid en abril de 2026, pero el cambio de hábitos ya se había producido.

Más de 100 millones en multas que aceleraron el cambio

Desde que en 2022 entraron en vigor las Zonas de Bajas Emisiones autonómicas, los ayuntamientos de la región han impuesto millones de sanciones. Solo en Madrid capital, las arcas municipales ingresaron una media de 30 millones de euros cada año por este concepto, hasta sumar más de 105 millones entre 2022 y marzo de 2025, según el informe de fiscalización de la Cámara de Cuentas al que tuvo acceso El País. Aunque el organismo no se pronuncia sobre una relación de causalidad directa, la coincidencia con el vuelco en las matriculaciones de vehículos alternativos es notable.

El fenómeno no se limita a la capital. Rivas-Vaciamadrid y Alcalá de Henares también aceleraron sus compras de coches eléctricos e híbridos, mientras que Fuenlabrada registró un retroceso del 41%, lo que demuestra que el impacto varía en función de la oferta de transporte público y de las bonificaciones locales.

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El coche eléctrico e híbrido crece un 612% en Madrid

En el año previo a la implantación de la ZBE madrileña se adquirieron 53.820 vehículos híbridos o eléctricos en la capital. La cifra se disparó hasta los 382.980 en 2024, lo que representa un incremento del 612%. Este salto, que también se explica por la mejora de la red de recarga y las bonificaciones fiscales municipales, contrasta con lo ocurrido en otras ciudades de la región: Rivas-Vaciamadrid registró un alza del 185% y Alcalá de Henares del 52%, mientras que Fuenlabrada retrocedió un 41%.

El impulso no empezó con la ordenanza actual. Comparando el primer trimestre de 2018 con el de 2019, las ventas de híbridos, eléctricos y a gas en la Comunidad de Madrid ya habían aumentado un 93% (de 9.017 a 17.372 unidades), según ANFAC, un ritmo muy superior al de Cataluña (20%) o Andalucía (18%). La razón, apuntan los concesionarios, fue el inicio de Madrid Central, la ZBE impulsada por el gobierno de Manuela Carmena, que convirtió la restricción en un gancho comercial.

El transporte público duplica viajeros y la sombra de la anulación judicial

El mismo informe de la Cámara de Cuentas revela que la demanda de transporte público en Madrid prácticamente se duplicó entre el año anterior a la ZBE y 2024, con un incremento del 100%. El número de usuarios de bicicleta también creció, aunque no se incluye en el cómputo. Las subidas fueron más moderadas en Alcalá de Henares (8,7%) y Fuenlabrada (7,2%).

Paradójicamente, el 21 de abril de 2026 adquirió firmeza la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que declaró nulos los elementos esenciales de la ZBE de la capital, tras el rechazo del Tribunal Supremo al recurso del Ayuntamiento. Para entonces, sin embargo, los hábitos de movilidad ya habían dado un vuelco. La Cámara de Cuentas insta a los municipios que todavía no tienen operativa su ZBE a agilizar su implantación y su régimen sancionador, aunque el caso de Madrid demuestra que las multas, incluso con vigencia limitada, pueden reconfigurar el parque automovilístico.

El informe de la Cámara de Cuentas deja en evidencia, además, las lagunas de información: de las 19 ciudades que respondieron al cuestionario, solo diez tenían una ZBE vigente a 31 de marzo de 2025, y ocho la habían puesto en marcha. Cinco municipios (Collado Villalba, Colmenar Viejo, Getafe, Parla y Valdemoro) no enviaron los datos requeridos, lo que ha provocado un voto particular en el organismo fiscalizador reclamando sanciones para quienes incumplen el deber de colaboración.

La experiencia madrileña demuestra que las multas, más que las prohibiciones, son el auténtico motor del cambio de hábitos en la movilidad, incluso aunque la norma que las sustentaba acabe siendo anulada.