El 45% de las familias ya no puede pagar el mantenimiento del coche: el peligroso efecto en la ITV y la seguridad vial

Un estudio de la OCU revela que casi la mitad de los hogares con coche tiene dificultades para asumir las revisiones periódicas. El envejecimiento del parque automovilístico y la subida del combustible disparan el riesgo de accidentes por fallos evitables.

Hasta un 45% de las familias españolas con coche no puede hacer frente ya a los gastos de mantenimiento, según el reciente Estudio de Solvencia Familiar de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Ahorrar en el taller se ha convertido en un problema de seguridad vial: los coches circulan más viejos, con las revisiones al día más difíciles de pagar y con la ITV convertida en un filtro que cada vez detecta más defectos graves.

El dato es demoledor: el 45% de los hogares que tienen coche admite que le cuesta afrontar su mantenimiento y uso, una cifra que amenaza con dispararse con la escalada del precio de los carburantes. El conflicto en Oriente Medio ya ha provocado subidas superiores al 15% en el gasóleo, y las previsiones apuntan a incrementos de hasta un 30% en las facturas de luz y gas. El coche, para muchas familias, está pasando de herramienta de movilidad a carga insostenible.

La edad media del parque automovilístico español, situada en 14,5 años según los últimos informes del sector, agrava la situación. Un vehículo más antiguo necesita más revisiones y es más propenso a sufrir averías que, si no se atienden, pueden desembocar en siniestros. La combinación de falta de presupuesto, envejecimiento del parque y subida de precios dibuja un cóctel explosivo para la seguridad en carretera.

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Un 45% de los hogares no llega al taller: el dato que enciende las alarmas

El Estudio de Solvencia Familiar de la OCU, elaborado a partir de 3.907 entrevistas a hogares de entre 25 y 79 años, sitúa el mantenimiento del coche como la tercera partida que más dificultades genera. Solo el dentista (49%) y la compra de gafas o audífonos (45%) superan el esfuerzo económico que supone llevar el coche a un taller. Las revisiones periódicas y la sustitución de consumibles (aceite, filtros, neumáticos, pastillas de freno) se convierten en gastos que muchos hogares postergan para llegar a fin de mes.

La presión económica no solo afecta a los bolsillos: tiene consecuencias directas sobre la ITV. Las inspecciones técnicas reflejan ya un aumento de los defectos graves relacionados con sistemas que requieren mantenimiento programado. Circular con unas pastillas de freno al límite, con unos neumáticos por debajo de los 1,6 milímetros de profundidad legal o con los amortiguadores desgastados multiplica las opciones de sufrir un accidente y, por supuesto, de obtener un rechazo en la inspección.

La OCU ha reclamado al Gobierno medidas urgentes, entre ellas la rebaja del IVA de los carburantes y de los alimentos básicos. Sin embargo, la realidad cotidiana de millones de conductores es que el taller se ha convertido en un lujo inaccesible.

Aplazar la sustitución de unos neumáticos desgastados o ignorar el testigo de avería del motor no solo multiplica las opciones de suspender la ITV: aumenta de forma directa el riesgo de accidente, para ti y para los demás.

ITV y seguridad: el peligro de circular sin mantenimiento

Los datos oficiales de la DGT y del Ministerio de Industria corroboran la tendencia. El porcentaje de vehículos rechazados en la ITV por defectos graves vinculados al mantenimiento (frenos, neumáticos, luces y emisiones) lleva dos años al alza, y los talleres que trabajan con aseguradoras confirman un incremento de las entradas por averías que podrían haberse evitado con una simple revisión a tiempo.

Las sanciones añaden otra capa de riesgo financiero. Por ejemplo, circular con neumáticos con una profundidad inferior a los 1,6 milímetros puede acarrear una multa de hasta 200 euros —100 euros si se paga en los primeros 20 días—, además de no pasar la ITV. Otro tanto sucede con un sistema de alumbrado en mal estado (hasta 200 euros) o con los frenos defectuosos, que pueden derivar en sanciones aún mayores e incluso en la inmovilización del vehículo.

El parque envejecido, con sus más de 14 años de media, no hace sino amplificar el problema. Las revisiones periódicas que dicta el fabricante (cada 15.000 o 20.000 kilómetros, según el modelo) se respetan cada vez menos, y la ITV se convierte así en el único control que reciben muchos coches.

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Ahorrar hoy para pagar mañana: la paradoja del mantenimiento

La ecuación es sencilla y dolorosa a la vez. Cambiar el aceite y el filtro cuesta entre 70 y 120 euros; sustituir los discos y pastillas de freno traseros puede rondar los 200 o 300 euros; reemplazar un juego de neumáticos de calidad media, unos 350 euros. Las familias que aplazan estas intervenciones no solo arriesgan una multa o un rechazo en la ITV: se exponen a averías mucho más costosas. Un motor gripado por falta de lubricación puede superar los 1.500 euros, y un siniestro provocado por un neumático reventado o unos frenos sin eficacia tiene un coste humano y material difícil de calcular.

Los hogares con menos recursos son los que más sufren esta paradoja. Según el mismo estudio de la OCU, un 13% de los encuestados se encuentra en situación de vulnerabilidad severa, y otro 44% enfrenta problemas en partidas concretas como el coche. Suman, en total, un 57% de familias para las que mantener el vehículo es un desafío, mientras el precio de la energía continúa al alza y las ayudas públicas siguen centradas en otros sectores.

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La recomendación de los expertos es tajante: nunca se debe postergar una revisión que afecte a la seguridad activa (frenos, dirección, neumáticos) o pasiva (cinturones, airbags). Para los sistemas auxiliares, el conductor puede aprender a revisar niveles de aceite y líquido de frenos, estado de las escobillas o presión de los neumáticos en casa, pero cuando la avería toca un elemento crítico, la única opción es acudir a un taller de confianza.