La velocidad siempre ha sido un atractivo en el mundo del motor. Desde deportivos radicales hasta berlinas de altas prestaciones, muchos conductores sienten la tentación de comprobar hasta dónde puede llegar su coche. Pero en carretera, esa curiosidad choca directamente con una realidad: los radares de tráfico están cada vez más avanzados y son capaces de detectar prácticamente cualquier exceso.
En los últimos meses, una pregunta se extiende recurrentemente entre los aficionados al motor: ¿existe realmente una velocidad a partir de la cual un radar deja de detectar un vehículo? La idea de «ir demasiado rápido para ser multado» suena casi a mito urbano, pero la evolución tecnológica obliga a analizar con detalle qué hay de cierto en ello y qué consecuencias puede tener ponerlo a prueba.
2El mito de la velocidad imposible de detectar
Durante años, algunos conductores han creído que, a partir de cierta velocidad, los radares no serían capaces de captar correctamente el paso de un vehículo. La creencia se basa en una interpretación errónea de los límites técnicos de los dispositivos, confundiendo el rango nominal de medición con su capacidad real de registrar infracciones.
Aunque es cierto que muchos radares tienen un rango oficial que llega hasta cifras muy altas (en torno a los 300 km/h), eso no significa que dejen de funcionar más allá de ese punto. En realidad, si un vehículo supera ese límite, el sistema sigue detectando la infracción. Lo único que cambia es la forma en la que se registra la velocidad, pero la sanción sigue siendo totalmente válida.


