El valor venal entra en el seguro del coche a partir del segundo año y no es un tecnicismo menor: es la cifra que determina cuánto paga la aseguradora si el vehículo sufre un siniestro total. Ese cambio reduce de golpe la indemnización, porque el coche deja de valorarse como nuevo y pasa a valorarse según su estado, su antigüedad y su desgaste real.
La depreciación explica la caída. Un coche pierde de media un 10% de su valor al salir del concesionario y puede acumular hasta un 60% a los cinco años, según el análisis del especialista Alfonso García. Por eso, a igual cobertura, la indemnización del segundo año no es la misma que la del primero.
Qué cambia a partir del segundo año
En los dos primeros años, muchas pólizas a todo riesgo indemnizan por valor de nuevo: el precio de compra o uno equivalente, sin aplicar depreciación.
Compañías como Mapfre o Allianz utilizan este esquema en esa franja. A partir del segundo ejercicio, el seguro aplica el valor venal, que es el valor de mercado del coche justo antes del siniestro. La diferencia entre ambas cifras es el dinero que deja de percibir el conductor al cobrar la indemnización.
Cómo elegir póliza según la antigüedad
El mismo especialista propone adaptar la cobertura a cada franja de años: mantener el todo riesgo completo durante los cinco primeros, valorar una franquicia o un terceros ampliado entre cinco y diez, y pasar a terceros desde los diez.
Entre el quinto y el décimo año, el coche ya ha cedido más de la mitad de su valor. Una franquicia de 150 a 300 euros en aseguradoras como Qualitas Auto o la modalidad Óptima de Seguros El Corte Inglés permite conservar robo, incendio y lunas con un recibo más contenido.
La regla práctica que aporta el especialista es clara: si la prima anual del todo riesgo supera el 30% del valor del coche, deja de ser rentable. Antes de renovar, conviene comparar el recibo con el capital asegurado, no solo con el precio del mercado de segunda mano.
La prima del todo riesgo deja de ser rentable cuando supera el 30% del valor del coche: compara el recibo con el capital asegurado antes de renovar.
De diez a quince años, el valor venal es residual y cualquier reparación media puede convertirse en siniestro total. Las modalidades de terceros ampliado sin daños propios de Línea Directa o Direct Seguros mantienen lunas, robo e incendio sin pagar de más por un coche con escaso valor contable.
Para coches con más de quince años, la prioridad suele ser una póliza a terceros básica con asistencia en viaje desde el kilómetro cero, como las propuestas de Tuio o Reale. En modelos de más de 25 o 30 años de uso ocasional, opciones específicas como Mapfre Clásicos arrancan en 122 euros al año.
Lo que conviene revisar antes de firmar
El valor venal no aparece solo en la letra pequeña: cambia la cantidad que la aseguradora ofrece en un siniestro total. Por eso conviene actualizar el capital asegurado al renovar la póliza y preguntar si la cobertura de todo riesgo incluye valor de nuevo durante los dos primeros años.
En la práctica, la elección no es fija para toda la vida del coche. Lo ideal es revisar cada año la prima, las coberturas incluidas y el valor de mercado del vehículo. Si el coche pierde valor más rápido de lo esperado, mantener una póliza completa puede no compensar frente a una modalidad de terceros con coberturas complementarias.
📌 El seguro al detalle
- Qué ofrece este seguro: una pauta para alinear la póliza con el valor real del coche, pasando de valor de nuevo a valor venal y adaptando coberturas como lunas, robo, incendio o asistencia en viaje.
- A quién va dirigido: conductores con coche de más de un año que quieren saber cuánto cobrarían en un siniestro total y qué modalidad les conviene según la antigüedad del vehículo.
- Cuánto cuesta: el tramo orientativo depende de la edad del coche; por ejemplo, las franquicias se sitúan entre 150 y 300 euros y las pólizas clásicas arrancan en 122 euros al año.

