Informe DGT moto usada: destapa cargas, kilómetros trucados y accidentes antes de pagar

Comprobar el número de bastidor antes de pagar evita que una reserva de dominio o un cuentakilómetros trucado acaben en tu bolsillo. Te contamos qué aparece en el informe oficial y dónde localizar el VIN de la moto.

Pagar una moto usada sin consultar su número de bastidor puede dejar en tus manos una deuda ajena, un cuentakilómetros maquillado y un accidente reparado a medias. Las fotos del anuncio no siempre lo cuentan, y una carcasa nueva no tapa un historial conflictivo. Por eso, antes de quedar con el vendedor, conviene pedir el informe del vehículo a la DGT.

Qué comprobar en el informe de la DGT

El informe de vehículo de la DGT no es un inventario de reparaciones, pero sí deja a la vista tres asuntos que condicionan la compra: la situación administrativa, el kilometraje registrado en las ITV y los antecedentes que constan en Tráfico. Vamos por partes.

Primero, las cargas. La DGT informa de reservas de dominio, embargos, y precintos. Una reserva de dominio significa que el vendedor aún no ha terminado de pagar la moto; un embargo o un precinto pueden impedir la transferencia. Pagar por un vehículo con una carga es, en la práctica, comprar una deuda.

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Segundo, el kilometraje. Una cifra que baja entre ITV e ITV delata un cuentakilómetros manipulado. Cada inspección técnica anota la lectura del odómetro, así que si el anuncio marca menos kilómetros que la última inspección, alguien ha tocado el cuentakilómetros. En moto, los kilometrajes son bajos; quitar 20.000 kilómetros cambia el precio y deja servicios importantes a medias.

Tercero, los accidentes. Un informe limpio no descarta una caída reparada sin parte. El documento oficial solo recoge siniestros que dejaron rastro administrativo, como una baja o una reconstrucción. Si el particular reparó la moto en su garaje y no hubo parte, no aparecerá. Carenado nuevo, retrovisores recién puestos y manetas sin una marca no demuestran nada por sí solos, pero invitan a mirar los papeles con lupa.

A diferencia de un coche, la moto esconde muy bien los golpes. Un carenado se desmonta con una llave de carraca, y los retrovisores, manetas y topes de manillar se cambian por muy poco dinero. Por eso, como recuerda webBikeWorld en su guía de compra, la revisión física y la revisión documental son dos trabajos distintos.

El número de bastidor no miente aunque el vendedor sepa contarlo todo; el papel de la DGT es lo único que no se maquilla en un garaje.

Dónde está el número de bastidor en la moto

El número de bastidor va troquelado en la pipa de dirección. En casi todas las motos de calle, girar el manillar y apartar los cables basta para leerlo. También encontrarás una etiqueta o placa remachada en el chasis, según marca y año.

El número del motor no es el número de bastidor. El VIN tiene 17 caracteres desde 1981, salvo excepciones muy puntuales. Los motores se sustituyen y no sirven para identificar el historial del vehículo. Compara el troquel del chasis con la ficha técnica y el permiso de circulación, carácter a carácter; si no coinciden, no sigas adelante.

Un informe que evita pagar de más

El informe de la DGT es más sobrio pero filtra cargas y kilometraje. En Estados Unidos, los informes de historial tiran de NMVTIS, la base federal de títulos, y permiten ver marcas como salvamento, reconstrucción o inundación. España no publica ese nivel de detalle, pero el cruce de datos administrativos y lecturas de ITV es la forma más rápida de filtrar anuncios sin levantarte del sofá.

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Primero papel, luego gasolina. Me parece una herramienta imprescindible en toda compraventa. No elimina la inspección presencial ni sustituye a un mecánico de confianza, pero cambia el orden de las cosas. Si el anuncio dice 9.000 kilómetros y el informe muestra 31.000 en la última ITV, te ahorras el viaje.

Puedes solicitarlo por internet en pocos minutos. El trámite se hace en la Sede Electrónica de la DGT con el número de bastidor y los datos del vehículo; no necesitas ser el titular actual si acreditas un interés legítimo en la compraventa. El coste es de unos pocos euros, mucho menos que el desplazamiento o el disgusto.

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Luego llega la comprobación final: titulares, precintos y kilómetros. Un documento con cargas o lecturas incoherentes es motivo suficiente para no pagar. Eso no convierte el informe en una garantía absoluta, porque muchas motos caídas se reparan sin parte, pero sí evita los errores más caros.

Tu Mecánico de Confianza

  • Herramientas: linterna, cámara del móvil y acceso a la Sede Electrónica de la DGT.
  • Primer paso: pide al vendedor una foto del número de bastidor troquelado antes de desplazarte.
  • Consulta el informe: introduce el VIN en la web de la DGT y revisa cargas, titulares y lecturas de ITV.
  • Compara: el troquel debe coincidir con la ficha técnica, el permiso y el anuncio, carácter a carácter.
  • Señales de alarma: reservas de dominio, embargos, precintos, titulares distintos o kilómetros que retroceden. Si aparece una, no pagues.
  • Ahorro: el informe cuesta unos pocos euros; evita comprar una deuda o una moto con el cuentakilómetros trucado.

Si el estado administrativo o mecánico te genera dudas, consulta con un profesional antes de transferir. Este trámite no sustituye una revisión a fondo.