Tesla metió 480.126 coches en carretera entre abril y junio, más que nunca para un segundo trimestre. Pero esa cifra récord esconde un dato que ha hecho fruncir el ceño a los inversores: el flujo de caja libre fue negativo por primera vez en más de dos años.
El espejismo del récord de ventas
Los ingresos del segundo trimestre alcanzaron 28.230 millones de dólares, por encima de lo que esperaba el mercado. Si solo miras la línea de entregas, la lectura es impecable: la demanda de coches eléctricos sigue creciendo, y Tesla ha conseguido reducir inventario. Pero la letra pequeña cuenta otra historia.
El margen bruto cayó al 16,8%, muy lejos de los niveles que la compañía presumía hace un par de años. La política de precios a la baja en mercados como China y la menor contribución de los créditos regulatorios han apretado tanto la rentabilidad que, por primera vez desde el primer trimestre de 2024, el flujo de caja libre se tiñó de rojo: -1.100 millones de dólares.
Ese número, el que mejor mide si una empresa genera más efectivo del que gasta, preocupa más que un trimestre discreto. De hecho, la mayoría de los analistas considera que el problema no es coyuntural.
El dinero que Tesla quema en inteligencia artificial es directamente proporcional a las expectativas que el mercado tiene sobre el robotaxi y el Optimus.
La apuesta por la IA que se come el margen
Elon Musk dejó claro en la conferencia con inversores que 2026 será un año de inversión récord. Más de 25.000 millones de dólares destinados a infraestructura de IA, conducción autónoma, robots humanoides y nuevas fábricas. El director financiero, Vaibhav Taneja, fue aún más allá: el gasto seguirá creciendo durante el resto del año y, probablemente, también en 2027.
Para Tesla, la clave no está en vender más coches hoy, sino en ser la primera que ponga un robotaxi en cada esquina. La red de conducción autónoma solo funciona, de momento, en zonas muy limitadas de Texas y Florida. Musk ha admitido que la expansión será prudente para evitar un accidente que desencadene un frenazo regulatorio.
Mientras tanto, la compañía reconoce que la producción sigue limitada por los cuellos de botella en baterías y componentes electrónicos. Aun así, cierra el trimestre con la mayor cartera de pedidos desde 2023.

Qué significa para el que se plantea un Tesla
Para el conductor que mira un Model 3 o un Model Y, el mensaje es contradictorio. Por un lado, Tesla tiene que seguir vendiendo para financiar ese futuro de ciencia ficción. Eso significa que los precios seguirán bajo presión: difícil imaginar subidas significativas en los próximos meses. Si esperas unos pocos trimestres, probablemente encuentres ofertas aún más agresivas.
Por otro lado, la promesa de la conducción autónoma completa sigue siendo eso, una promesa. La tecnología que llegue al Tesla Semi a finales de año o principios del próximo no está al alcance del particular a corto plazo. Si compras ahora pensando en que el coche te llevará solo al trabajo dentro de dos años, puede que te lleves una decepción.
En el terreno del vehículo eléctrico de segunda mano, la presión sobre los márgenes y el inventario nuevo también abarata las unidades de ocasión. Ya se están viendo Model 3 con menos de 50.000 kilómetros por debajo de 28.000 euros.
Información útil para el conductor
- Entregas récord: 480.126 unidades en el 2T 2026, un 7% más que el récord anterior.
- Flujo de caja libre: -1.100 millones de dólares, el primer negativo desde el 1T 2024.
- Inversión prevista: más de 25.000 millones de dólares en IA, robotaxis y fábricas en 2026.
- Margen bruto: 16,8%, frente al 19-20% que anhelaban los analistas.
- Consejo de Motor16.com: Si esperas para comprar, los precios pueden bajar más en nueve meses; si lo necesitas ya, negocia descuentos porque hay mucho coche en stock.

