Países Bajos fue el primer país europeo en dar luz verde al sistema Full Self-Driving (Supervised) de Tesla, la función que permite al coche circular de forma autónoma bajo supervisión constante del conductor. Ahora, sin embargo, los motoristas del país han levantado la voz. Denuncian que la tecnología que incorporan los Tesla podría tener un punto ciego peligroso: no detectaría correctamente las motocicletas en carretera, lo que multiplicaría el riesgo de accidentes.
La polémica ha saltado después de que una investigación periodística revelara que Tesla habría entregado a los reguladores suecos y neerlandeses datos engañosos y sin rigor científico para conseguir la autorización. Las autoridades de tráfico de los Países Bajos, las primeras en Europa en autorizar el sistema, podrían haber sido inducidas a error por los datos proporcionados por el fabricante.
Un sistema de Tesla aprobado entre dudas crecientes
Desde 2016, la Federación Europea de Asociaciones de Motociclistas (FEMA) viene advirtiendo de los riesgos que representan los sistemas de conducción autónoma basados únicamente en cámaras y visión artificial para los motoristas. En su opinión, «las motocicletas son más pequeñas, más estrechas y a veces menos visibles que los coches», lo que supone un desafío para tecnologías optimizadas fundamentalmente para detectar automóviles.
Ese argumento cobra ahora un nuevo peso. Según la información oficial difundida, Tesla habría presentado datos que omitían escenarios críticos con vehículos de dos ruedas, algo que podría haber llevado a la administración neerlandesa a autorizar la circulación del Full Self-Driving sin haber verificado su comportamiento real ante las motos.
Las motocicletas son más pequeñas y a veces menos visibles que los coches, lo que representa un desafío para los sistemas que se basan principalmente en cámaras.
Motoristas en pie de guerra: exigen pruebas con dos ruedas
La asociación de motoristas de los Países Bajos, junto con FEMA y otros grupos europeos, ha recopilado durante años incidentes en Estados Unidos donde vehículos Tesla con el sistema FSD han embestido por detrás a motocicletas. Según su versión, las cámaras no habrían reconocido los vehículos de dos ruedas como tales, confundiéndolos con objetos estáticos o ignorándolos por completo.
La reciente revelación del supuesto engaño a los reguladores ha reactivado las protestas. Las asociaciones exigen una suspensión inmediata de la autorización y la realización de pruebas independientes que evalúen la sensibilidad del sistema FSD hacia las motocicletas. También reclaman que los test de seguridad de organismos como Euro NCAP, que ya empiezan a considerar la eficacia de los sistemas ADAS frente a motoristas, sirvan de referencia obligatoria y no solo informativa.

El debate sobre qué tecnología es más segura para todos los usuarios de la vía se ha reavivado. Desde el colectivo de motoristas se señala que la apuesta de Waymo —que combina cámaras con sensores láser (LiDAR) y radar— resulta mucho más fiable para detectar objetos de menor tamaño y en movimiento impredecible, justo lo que caracteriza a una moto en tráfico real.
Por qué este debate importa más allá de las fronteras neerlandesas
Países Bajos es solo el primer país en autorizar el Full Self-Driving de la marca norteamericana en Europa, pero la discusión está lejos de quedarse en sus carreteras. Si los datos que sustentan la autorización resultan sesgados o insuficientes, la credibilidad del proceso de homologación continental se resiente y otros países, entre ellos España, tendrán que decidir si confían en esos mismos expedientes o exigen comprobaciones adicionales.
Para los motoristas españoles, la controversia neerlandesa es un aviso de lo que podría venir. Aunque la legislación española aún no permite la circulación autónoma sin conductor, el Ministerio de Transportes sigue de cerca los avances europeos. Cualquier fallo de detección de motocicletas en un sistema que llegue a aprobarse en serie afectaría a miles de usuarios diarios de dos ruedas en las carreteras españolas.
Mientras tanto, las asociaciones de motoristas europeas mantienen la presión para que los test de seguridad obligatorios incluyan, desde el diseño, a todos los vehículos vulnerables. La experiencia neerlandesa demuestra que la confianza ciega en algoritmos entrenados únicamente con automóviles, en este caso de Tesla, puede tener consecuencias graves en la convivencia real sobre el asfalto.

