Japón vende por unos 24.000 euros un Suzuki Jimny extremo que España no puede matricular desde 2020 por emisiones.
Qué es el Jimny Nomade y cuánto cuesta dejarlo así
El responsable es Kuhl, un preparador japonés especializado en kits de ensanche y piezas aerodinámicas que comercializa el Jimny Nomade: una transformación estética sobre la carrocería de cinco puertas que convierte al pequeño todoterreno en un 4×4 de aspecto mucho más agresivo. La base mecánica no cambia, pero la presencia en carretera sí, y bastante.
Conviene separar las cuentas. El kit básico ronda los 24.000 euros —cerca de cuatro millones de yenes al cambio actual— e incluye guardabarros anchos, parachoques y estribos. Para alcanzar la estética completa hay que sumar la parrilla, la cubierta que permite subir al parachoques, difusores traseros, alerón, retrovisores y sistema de escape. Con todo montado y pintado, la factura se va hasta unos 28.000 euros.
La versión de tres puertas tiene su propia tarifa. Sobre el Jimny Sierra, Kuhl ofrece el kit básico por el equivalente a unos 17.800 euros, que se convierten en 20.200 euros con todo lo que aparece en las fotos ya instalado. El catálogo de la casa es amplio: trabaja ensanches y piezas aerodinámicas para decenas de modelos, casi todos coches que en Europa ni siquiera se llegan a ver.
En Japón el Jimny se modifica sin complejos; en Europa desapareció por una media de emisiones que nunca pudo cumplir.
Hay un detalle que llama la atención: según la información difundida por el propio preparador, buena parte del equipo no figura en el catálogo del kit, pero viaja con el coche. Es el caso de las llantas Verz-Kross de 16 pulgadas, los neumáticos todoterreno, la escalera lateral y las defensas. Lo que no se detalla es si hay protecciones de bajos o suplementos de suspensión.
La receta técnica se mantiene intacta: cuatro cilindros, 1.5 litros y 102 CV con 130 Nm de par, asociados a un cambio manual de cinco velocidades. El conjunto sigue siendo pequeño y ligero —3,98 metros de longitud y unos 1.185 kilos—, aunque esta preparación habrá sumado algunos kilos. La altura libre al suelo parece superar los 21 centímetros del Jimny de serie.
Por qué el Jimny no se puede matricular en España

El Jimny se vendió en España hasta 2020, siempre en su versión de tres puertas. Para seguir comercializándolo, la marca lo inscribió como vehículo comercial de dos plazas dentro de la categoría N1, una vía que le permitía esquivar los límites de emisiones pensados para turismos. El precio a pagar era otro: una cadencia de inspección técnica bastante más exigente que la de un coche de uso particular y dos asientos donde antes había cuatro.
La razón de fondo es la media de CO2 que la Unión Europea exige a cada fabricante por el conjunto de su gama. Un 4×4 pequeño, con motor atmosférico de 1.5 litros, carrocería de líneas rectas y un volumen de ventas modesto penaliza doblemente: emite más de lo que la media permite y aporta pocas unidades con las que diluirlo. En una marca especializada en coches urbanos y ajustados de precio, ese desequilibrio resulta casi imposible de compensar. Por eso el modelo salió del catálogo europeo y por eso la carrocería de cinco puertas nunca cruzó la frontera.
Lo que el caso Jimny dice del mercado europeo
El resultado es una paradoja que explica bastante bien cómo funciona el sector. El mismo coche que en Europa quedó fuera de juego por una cuestión de contabilidad de emisiones se ha convertido en Japón en un objeto de culto con un mercado de accesorios propio, capaz de sumar miles de euros a la factura de un coche que nació barato. Nada de eso llega de serie a España, pero sí puede llegar por la vía de la importación.
Quien tenga un Jimny en el garaje puede traer el kit, aunque necesitará una empresa homologadora para circular legal. Cualquier ensanche de vía o parachoques distinto obliga a pasar por una reforma de importancia, con su proyecto técnico, su verificación y su anotación en la documentación del vehículo. Es el paso que muchos propietarios ignoran hasta que llega la primera revisión.
En términos europeos, el caso resume el estrechamiento del mercado de todoterrenos pequeños. Los fabricantes han ido abandonando esa franja y quien busca tracción total asequible acaba mirando hacia SUV compactos con soluciones más electrónicas que mecánicas. Mientras tanto, en España el modelo ha desarrollado una comunidad de propietarios muy fiel, con un mercado de accesorios propio y una vida útil que estira el coche mucho más allá de lo habitual. Puedes repasar la trayectoria del modelo desde finales de los años sesenta para entender por qué tiene ese arraigo.
La pregunta que queda abierta es si habrá relevo. No hay nada confirmado sobre un regreso del modelo a los concesionarios europeos, y cualquier vuelta pasaría por una versión electrificada que encajara en la contabilidad de emisiones de la marca. Si el calendario europeo se mantiene y la venta de turismos nuevos con motor de combustión se cierra en 2035, el margen para un 4×4 sencillo, ligero y barato será cada vez más estrecho. Hasta entonces, el Jimny seguirá siendo un coche que se ve poco, que se modifica lejos de aquí y que en Japón se vende con orgullo de objeto raro.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: unos 24.000 euros por el Jimny Nomade con el kit básico en Japón; con todo montado y pintado, la factura sube hasta cerca de 28.000 euros. La versión de tres puertas arranca en unos 17.800 euros.
- Consejo práctico: si tienes un Jimny y te planteas importar el kit, presupuesta también la homologación. Cualquier ensanche de vía o parachoques distinto exige una reforma de importancia para circular legal por España.
- Así te afecta: el modelo sigue fuera del mercado español por la media de emisiones europea, así que quien lo quiera tendrá que mirar al mercado de ocasión o a unidades importadas, con los trámites y costes que eso conlleva.

