El Tiger Nine híbrido ya está disponible en España con 170 CV y siete plazas. Su tarifa anunciada, 55.900 euros, se sitúa entre 55.000 y 75.000 euros por debajo de un Mercedes Clase V Exclusive y de un Lexus LM.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: un monovolumen de siete plazas con etiqueta ECO que abre una brecha de precio de hasta 75.000 euros frente al Clase V y al Lexus LM, y que reabre la comparación en el transporte de personas.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: dotación de serie muy completa, distribución 2+2+3 con butacas calefactadas y ventiladas y distintivo ECO de la DGT. En contra: marca sin recorrido comercial en España, con impacto directo en el valor residual y en la reventa; híbrido convencional sin versión enchufable ni etiqueta CERO; y un consumo homologado de 7,26 l/100 km que en carga completa subirá.
- Datos técnicos clave: siete plazas en 2+2+3; 5.251 mm de longitud, 2.201 mm de anchura y 3.018 mm de batalla; 1.5 turbo híbrido de 170 CV y 280 Nm; 7,26 l/100 km y 174 g/km de CO₂; 55.900 euros de tarifa anunciada.
Qué hay detrás del Tiger Nine híbrido: motor, medidas y equipamiento
Se trata de un monovolumen de origen italiano que deriva del Dongfeng Forthing V9 y que ya se puede configurar en el mercado español. Llega con una única mecánica: un 1.5 litros turboalimentado de gasolina integrado en un sistema híbrido no enchufable de 170 CV y 280 Nm de par desde 1.500 rpm, con transmisión automática DHT y tracción delantera. Al ser un híbrido convencional, accede al distintivo ECO de la DGT, no al CERO.
Las cifras declaradas por la marca encajan con el uso previsto: 180 km/h de velocidad máxima, 9,7 segundos en el 0 a 100 km/h, 7,26 l/100 km de consumo homologado y 174 g/km de CO₂. Todo ello en un vehículo de 5.251 mm de longitud, 2.201 mm de anchura, 1.810 mm de altura y 3.018 mm de batalla. Es decir, casi 5,3 metros que condicionan maniobras urbanas y accesos a garaje, un factor a considerar si el servicio incluye recogidas en el centro de la ciudad.
El habitáculo es el argumento central. La distribución es 2+2+3, con dos butacas individuales en la segunda fila, tapizado de piel, reglajes eléctricos y calefacción y ventilación en las plazas delanteras y centrales. Un planteamiento más cercano a la berlina de representación que al monovolumen familiar.
La diferencia frente a un Clase V paga años de explotación, pero exige comprobar red de posventa y valor residual antes de firmar.
La dotación de serie no deja huecos evidentes:
- Asistentes: control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, frenada automática de emergencia, detector de fatiga, ángulo muerto, alerta de tráfico cruzado y visión de 360 grados.
- Confort: climatización independiente, instrumentación digital, pantalla multimedia de 16,2 pulgadas más otra de 12,3, equipo Hi-Fi, techo solar eléctrico e iluminación ambiental LED.
- Conectividad: Apple CarPlay y Android Auto, cargador inalámbrico con ventilación y asistente de estacionamiento.
Para qué uso encaja: transporte de personas con siete plazas

El transporte con conductor, los servicios de receptivo, los traslados de hotel y las lanzaderas de personal comparten una exigencia: plazas cómodas, equipaje razonable y coste por kilómetro controlado. Con 3.018 mm de batalla, la segunda fila ofrece un espacio aprovechable en trayectos largos, mientras la tercera queda como reserva para grupos. Frente a furgones de pasajeros como el SpaceTourer, el Traveller, el Tourneo Custom o el Multivan, el Tiger Nine no compite por volumen de carga: compite por acabado y equipamiento con precio de monovolumen medio.
Lo que pagas y lo que te ahorras frente al Clase V y al Lexus LM
La tarifa anunciada es de 55.900 euros según los datos facilitados por la marca. El Lexus LM parte de 131.000 euros y un Clase V Exclusive equipado supera los 110.000 euros. La resta habla sola: unos 75.000 euros de diferencia frente al japonés y alrededor de 55.000 euros respecto al alemán. Medido por plaza, el cálculo propio deja 7.986 euros por asiento en el Tiger Nine, frente a más de 15.700 en un Clase V de siete plazas.
Dos cautelas antes de echar cuentas. Conviene confirmar por escrito si esos 55.900 euros son precio antes o después de impuestos, porque la respuesta cambia la inversión de una empresa con derecho a deducción. Y, al tratarse de un turismo a efectos de IVA, la deducción de la cuota soportada queda sujeta a la presunción del 50% salvo prueba del uso profesional: un extremo que debe validar el asesor fiscal.
Veredicto profesional: para quién tiene sentido y qué conviene vigilar
El Tiger Nine aterriza en un segmento donde el precio no era el argumento principal y lo convierte en el eje de la propuesta. Para un autónomo o una PYME de transporte con conductor que haga trayectos interurbanos de duración media, con dos o tres servicios diarios y pasajeros que valoren butaca individual, climatización trasera y silencio, la ecuación encaja. También para hoteles y receptivos que quieran un vehículo de representación sin entrar en el presupuesto de las marcas premium.
No es, en cambio, la herramienta adecuada para quien necesite ocho o nueve plazas reales con equipaje, ni para una flota que exija valor residual alto y reventa rápida: la marca aún no tiene recorrido comercial en España y eso se nota en la tasación a tres años. Queda por verificar la cobertura de la red de posventa y el coste de recambio, variables que pesan más que el equipamiento en el TCO (coste total de propiedad) a cinco años.
El siguiente hito es verlo en unidades de demostración de las compañías de renting y en las primeras flotas de VTC y receptivo, cuando lleguen los datos reales de consumo en carga. Ahí se sabrá si los 55.900 euros son una oportunidad o simplemente el precio justo de una marca que aún tiene que construirse una reputación en España.

