Fuoco pone el Ferrari nº50 en la pole de la final WEC Monza y deja al Toyota líder fuera de la Hyperpole. El italiano paró el crono en 1:33.364 con el 499P de AF Corse en la primera sesión realmente seca del fin de semana. Compartirá primera línea con el Genesis de Mathieu Jaminet, a 96 milésimas.
Una pole de 96 milésimas y una parrilla comprimida como hacía tiempo
Los tres entrenamientos libres se disputaron con agua salvo los últimos minutos del FP3. Eso convirtió la clasificación en un ejercicio de adivinación: nadie tenía referencias fiables de neumático ni de frenada en un trazado que castiga las últimas décimas. Fuoco fue el referencia en las dos tandas, también en la primera ronda, y confirmó el ritmo que Ferrari venía insinuando desde el viernes.
Detrás, la tabla quedó apretada. Jaminet se quedó a 96 milésimas con el Genesis GMR-001; Earl Bamber puso el Cadillac V-Series.R del Jota tercero, a 177 milésimas de la pole (1:33.541); y Antonio Giovinazzi colocó el segundo Ferrari oficial, el nº51, cuarto con 1:33.573. Théo Pourchaire (Peugeot 9X8) fue quinto y Victor Martins (Alpine A424) sexto a casi medio segundo. Norman Nato, séptimo con el segundo Cadillac del Jota, aventajó en unas centésimas a Robert Kubica con el Ferrari satélite. Cerraron la Hyperpole Nick Cassidy (Peugeot nº93) y Sheldon van der Linde (BMW M Hybrid V8 del WRT).
El error que dispara la carrera: Toyota, decimoquinto y decimosexto
El dato que ordena el domingo no es la pole. Es que ni el Toyota nº8 de Buemi, Hartley e Hirakawa ni el nº7 de Kobayashi superaron el corte de la primera ronda. Decimoquinto y decimosexto. Y aquí está la anomalía del curso: según confirma la clasificación, los dos únicos coches con opciones matemáticas al título de pilotos son esos dos, así que el campeonato se va a resolver en una guerra civil que arranca desde el fondo de la parrilla de Hypercar.

Aston Martin tampoco pasó: Marco Sorensen fue duodécimo con el Valkyrie nº009 y Harry Tincknell decimocuarto con el nº007. La foto de la parrilla deja dos Ferrari delante, dos Cadillac del Jota entre los ocho primeros, un Genesis en primera fila, un Peugeot quinto y ningún Toyota en el top ten.
El título se juega entre dos Toyota que salen decimoquinto y decimosexto: Ferrari ha ganado el sábado, pero el domingo es otra guerra.
Monza perdona un mal sábado, aunque no todo lo perdona
El trazado de Monza es el lugar donde la pole pesa menos que en cualquier otra cita del calendario. Las rectas y el rebufo permiten recuperar posiciones que en Spa o en Fuji costarían una carrera entera. Un Hypercar con buena punta puede ganar dos o tres plazas por vuelta si encuentra hueco. La pregunta es si lo va a encontrar.
El matiz que conviene no perder: aquí no ruedan diez coches, ruedan más de treinta, y los LMGT3 van hasta seis segundos más lentos. En la primera hora, con el grupo compacto, un Toyota que arranca decimoquinto pasa más tiempo mirando el retrovisor de un GT que persiguiendo al Ferrari de delante. La remontada se le puede atascar en el pit lane antes que en la pista, y una carrera de seis horas no perdona dos paradas mal gestionadas.
Hay además una lectura de método. Clasificar en seco después de tres libres en mojado es el escenario donde el simulador vale menos y el criterio del ingeniero de pista vale más. Quien montó el coche pensando en el domingo pagó la factura el sábado; quien afinó para la vuelta seca, cobró. El campeonato se ha decidido más veces en ese intercambio que en la última frenada.
El otro nombre propio del fin de semana es Genesis. El GMR-001 de Magma Racing en primera fila con Jaminet confirma que el fabricante coreano ha llegado para pelear de verdad: pone un coche por delante de Peugeot, Alpine, BMW, y Aston Martin. Para un certamen que lleva años buscando marcas nuevas, el dato resulta incómodo y valioso a la vez, porque rompe el relato de que solo los fabricantes con década de historial pueden rendir desde el primer día.
Y está el adiós del Lexus RC F GT3, que se lleva la pole de LMGT3 en su última carrera antes de ceder el testigo al Toyota GR GT3 la próxima temporada. Hadrien David (ASP) marcó 1:47.523 y dejó a Jonny Edgar (Corvette del TF Sport) a 14 milésimas; Ben Tuck (Ford Mustang del Proton) fue tercero y los tres primeros quedaron separados por menos de una décima. Eduardo Barrichello perdió en la mesa lo que había ganado en pista: le anularon la vuelta por límites de trazado cuando tenía la pole en el bolsillo.
Mi lectura del sábado es sencilla. Ferrari ha cumplido en casa, con dos coches entre los cuatro primeros y un satélite en la Hyperpole. Toyota ha fallado justo donde no podía permitírselo, y lo ha hecho con las dos unidades a la vez. Un campeonato que se decide entre dos coches del mismo equipo tiene un problema de formato, no de talento. El domingo, a partir de las 11:00, se sabrá si ese error de sábado tiene precio.
Análisis de Impacto Motor16
- El dato: Ferrari firma la pole en casa con el nº50 (1:33.364) y coloca el nº51 cuarto, mientras Toyota, líder del campeonato de pilotos, arranca decimoquinto y decimosexto la cita que cierra el curso.
- El rumor: en el entorno del equipo se apunta a una puesta a punto orientada al ritmo de carrera y a la gestión del neumático, a costa de la vuelta seca. Sin confirmación oficial por parte de Toyota Gazoo Racing.
- El veredicto: Ferrari gana la carrera si sobrevive limpio a la primera hora; Toyota necesita aire libre antes del segundo repostaje. Y el título se resolverá entre sus dos coches, salga como salga la final WEC Monza.

