Los accidentes de tráfico registrados en España en 2025 dejaron 1.775 fallecidos, solo diez menos que el año anterior. Lo recoge el informe que la DGT difundió el 15 de octubre, con datos cerrados a 30 días y con carretera y ciudad sumados en la misma cuenta.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: España lleva una década sin mover la cifra de muertos en carretera y ciudad: 1.775 en 2025 frente a los 1.810 de 2016.
- Cómo te afecta: ocho de cada diez fallecidos en ciudad son peatones, motoristas, ciclistas o usuarios de patinete; el coche protege, pero no exime del cinturón.
- Puntos clave y plazos: el informe se difundió el 15 de octubre de 2026 con datos consolidados a 30 días; la fotografía de 2026 llegará el año que viene y el 30% de los muertos urbanos no llevaba casco ni cinturón.
Qué dicen los datos: 1.775 muertos y 103.591 siniestros
El dato rompe la tendencia de descenso sostenido. En la última década, la cifra anual se ha movido entre los 1.830 muertos de 2017 y los 1.370 de 2020, el año de las restricciones de movilidad por la pandemia. En 2023 fueron 1.806. El ejercicio pasado se cerró con 103.591 siniestros, según la información oficial de la DGT.
A la DGT le preocupa el contexto en el que se producen esas cifras. Los desplazamientos de largo recorrido por vía interurbana crecieron un 3,4%, hasta 478,6 millones, y los heridos que necesitaron ingreso hospitalario subieron a 9.888. Es decir, más tráfico y más lesionados graves, con las muertes prácticamente planas.
En tasa, España sigue por debajo de la media europea: 36 fallecidos por millón de habitantes frente a los 43 de la Unión Europea. La comparación, eso sí, tiene matices que conviene mirar con lupa.
Menos muertes no significan menos riesgo: hay más desplazamientos, más motos y más heridos graves que hace un año.
Las ciudades concentran el 65% de los siniestros y el 28% de los muertos
Las vías urbanas registraron 67.616 siniestros, con 496 fallecidos (dos más que en 2024) y 5.034 heridos graves (nueve más). Traducido: las calles de ciudades y pueblos concentran casi dos de cada tres accidentes, pero solo el 28% de las muertes y algo más de la mitad de los heridos graves.
El perfil de la víctima urbana no cambia. Ocho de cada diez fallecidos en ciudad eran usuarios vulnerables, y ese grupo creció en 15 personas respecto a 2024. Los peatones siguen encabezando la lista, con 222 muertes (el 45%), seguidos de 132 motoristas (26%), 29 ciclistas (6%) y 21 usuarios de vehículos de movilidad personal (4%). Solo 73 de los fallecidos, el 15%, viajaban en turismo.
Por tipo de siniestro, el atropello se mantiene como el más letal: agrupa el 43% de las víctimas mortales. Las salidas de vía, que golpean sobre todo a motoristas que pierden el control o chocan contra un obstáculo, suman el 22%. Las colisiones laterales y frontolaterales en cruces aportan el 11%, con ocho muertes menos que el año anterior.
Casco y cinturón: el 30% de los muertos en ciudad no los llevaba
Es el dato más incómodo del informe. El 30% de los muertos urbanos no llevaba casco ni cinturón, un porcentaje que sube respecto a 2024 pese a las campañas de concienciación. En los patinetes, 13 de las 21 víctimas mortales circulaban sin protección. En turismos, 26 de los 73 fallecidos no tenían puesto el cinturón.
En la práctica, eso significa que una parte de esas muertes era evitable con un gesto de dos segundos. La norma no ha cambiado: el casco es obligatorio en moto y la mayoría de ordenanzas municipales ya lo exigen también para el patinete eléctrico, mientras que el cinturón afecta a todos los ocupantes de un coche, también en trayectos cortos por ciudad.
Las campañas sobre casco y cinturón se repiten cada año. Los resultados de 2025 indican que el mensaje no llega a todos, y que la ciudad es el escenario donde más se relaja el cumplimiento: un trayecto de cinco minutos por el barrio cuenta en la estadística igual que un viaje por autovía.
España mejora la media europea, pero está lejos de Suecia
La tasa española de 36 fallecidos por millón de habitantes queda por debajo de la media de la Unión Europea (43) y de países como Austria (43), Italia (49), Francia (49) y Portugal (55). El problema aparece al compararse con los referentes: Suecia registra 20, Dinamarca 23, Alemania 34 y Países Bajos 35. En seguridad vial, España está en la mitad alta de la tabla, no en el podio.
La DGT añade dos factores que explican parte de esa brecha. El primero es un parque de 5,96 millones de motocicletas y ciclomotores, modos especialmente vulnerables en cualquier siniestro. El segundo es la llegada de más de 90 millones de turistas al año, que eleva la exposición al riesgo. En las ciudades, ese cóctel se traduce en calles compartidas por peatones, patinetes, bicicletas y coches.
¿Qué debe vigilar el conductor urbano a partir de ahora? Primero, la convivencia: ocho de cada diez muertos en ciudad no llevaban carrocería. Segundo, la protección propia, porque el casco y el cinturón siguen marcando la diferencia entre un susto y una tragedia. Tercero, la normativa local: cada ayuntamiento fija velocidades, zonas peatonales y reglas para el patinete, y cambia de criterio sin avisar dos veces.
El siguiente hito es la fotografía de 2026, que la DGT publicará el año que viene con el mismo criterio de 30 días. Hasta entonces, la referencia es esta: 1.775 muertos, casi los mismos que hace una década, en un país con más tráfico, más motos y más turistas que entonces. El estancamiento no es una anécdota estadística; es el punto de partida de cualquier política urbana que se plantee en los próximos meses.

