El Shelby Cobra Daytona Coupé subasta por 43 millones: récord del coche americano más caro

El ejemplar ex-Carroll Shelby superó por más de veinte millones al Duesenberg SSJ que ostentaba la marca desde 2018. Con 159 millones de dólares en ventas totales, Gooding Christie's firmó su mejor Pebble Beach.

El Shelby Cobra Daytona Coupé de 1964, ex-Carroll Shelby, se remató en Monterey por 42,9 millones de dólares con comisión incluida. La cifra convierte al coupé en el automóvil estadounidense más caro jamás vendido en subasta y deja atrás, por un margen de más de veinte millones, el récord que un Duesenberg SSJ ostentaba desde 2018.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: El Shelby Cobra Daytona Coupé de 1964 se vendió por 42.905.000 dólares, récord absoluto para un automóvil estadounidense en subasta y para la marca Shelby.
  • No te lo puedes perder: El ejemplar procede de Carroll Shelby y superó por más de veinte millones al Duesenberg SSJ de 2018, lo que subraya el peso de la procedencia en la cotización de los clásicos.
  • Cifras y cotización: La subasta de Gooding Christie’s en Pebble Beach sumó más de 159 millones de dólares con un 94 % de lotes vendidos, según los resultados oficiales.

Un récord construido sobre veinte millones de ventaja

Aquel coupé alcanzó un precio final de 42.905.000 dólares, según los resultados oficiales de Gooding Christie’s correspondientes a las Pebble Beach Auctions del 14 y 15 de agosto. La casa subastadora precisa que la cifra incluye la comisión del comprador, de modo que confluyen en un mismo lote el récord absoluto para cualquier automóvil estadounidense, la marca más alta jamás pagada por un Shelby y el coche más valioso que la firma ha rematado en toda su trayectoria. Hasta ahora, ese puesto lo ocupaba el Ferrari 250 GT SWB California Spider vendido en Pebble Beach en 2025 por más de 25 millones de dólares.

Conviene medir el salto. El récord anterior lo firmó el Duesenberg SSJ de 1935 que Gooding vendió en Pebble Beach en 2018 por 22 millones de dólares: un automóvil ligado a Gary Cooper. El Shelby Cobra Daytona Coupé lo superó por más de veinte millones, un 95 por ciento de incremento, un margen inusual en los tramos altos del coleccionismo donde rara vez se duplica el hito.

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La subasta que lideró la Monterey Car Week

récord subasta clásicos

Los resultados consolidan a Gooding Christie’s como casa oficial del Pebble Beach Concours d’Elegance. La venta, celebrada entre el viernes 14 y el sábado 15 de agosto, alcanzó más de 159 millones de dólares en total, con 158 lotes vendidos y un 94 % de tasa de venta. Frente al año anterior, la facturación creció un 24 % y el precio medio por lote subió un 19 %, hasta 1.005.681 dólares.

Veintiocho lotes superaron el millón de dólares. Cuatro coches establecieron nuevos récords mundiales para sus respectivos modelos: el Ferrari 250 P de 1963, rematado por 18.705.000 dólares; el Ferrari 225 Sport ‘Tuboscocca’ Spider de 1952, por 4.295.000; y el Maserati Tipo 61 Birdcage de 1959, por 4.240.000.

Junto al Daytona Coupé, la lista de ventas millonarias incluyó al Ferrari 250 GT SWB Berlinetta Competizione de 1961 (8.090.000 dólares), al Porsche 907 Langheck de 1968 (3.305.000), al Mercedes-Benz 300 SL Gullwing de 1955 (2.975.000) y al Ferrari Dino 206 S Berlinetta de 1966 (2.975.000). Las colecciones Brian Brunkhorst y Mullin se vendieron íntegramente, con el Alfa Romeo 8C 2300 Lungo Spider de 1932 y el Bugatti Type 43A Roadster de 1930 como lotes principales.

No fue una puja por nostalgia: fue una puja por procedencia, rareza y legado de competición.

La semana también dejó el Best of Show del Pebble Beach Concours d’Elegance, otorgado a un Duesenberg SSJ Special Speedster de 1935 originalmente propiedad de Clark Gable y presentado por Harry Yeaggy. Fue la 75.ª edición del concurso, que superó los 50 millones de dólares en donaciones benéficas y reunió a 218 automóviles.

Lo que la puja dice del coleccionismo real

El mensaje de la puja es doble. Por un lado, Gooding Christie’s demuestra que el tramo superior del mercado no se mueve por capricho, sino por obras con documentación sólida y pasado de competición verificable. Por otro, la diferencia entre el Shelby y los récords europeos de la misma tarde refleja un reequilibrio: la escasez de iconos americanos con historia directa de competición empieza a competir de tú a tú con las berlinettas italianas.

David Brynan, especialista de la casa, lo resumió al señalar que el mercado recompensa la sustancia y que los buenos resultados no necesitan de un esfuerzo excesivo de promoción. Fue un argumento coherente con los datos: los ejemplares con historia, como el Ferrari 250 P o el Tipo 61 Birdcage, marcaron récords de modelo, mientras que los modernos de altas prestaciones, como el Bugatti Chiron Sport ‘Edition Noire’ o el Singer-reimaginado Porsche 911 Turbo, encontraron comprador sin alterar el escalafón de la jornada.

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La siguiente cita de la firma será su venta inaugural de Nueva York, prevista para el 21 y 22 de noviembre en el Javits Center como casa oficial de Rétromobile New York. A comienzos de 2027 regresará a París como subastadora oficial de Rétromobile y en marzo celebrará sus ventas de Amelia Island. Habrá que esperar a esas citas para comprobar si el impulso de Pebble Beach se consolida o si, como tantas veces, el mercado devuelve a los clásicos a un compás más pausado.