Estos días no se deja de hablar del hantavirus debido a las noticias sobre un crucero y varios casos detectados en viajeros. Es normal sentir cierta preocupación, sobre todo porque este virus no solo está en lugares lejanos o barcos en alta mar. El riesgo puede estar mucho más cerca de lo que imaginas, en ese coche que tienes parado desde hace meses o en el rincón del garaje que hace tiempo que no barres.
El hantavirus es una enfermedad que se transmite principalmente a través de los roedores y, aunque en España no es algo habitual, los vehículos y garajes suelen ser los lugares favoritos de estos pequeños animales para anidar.
AVISO: Con este artículo no queremos alarmar, sino ayudar a que todos estemos preparados y se pueda prevenir un problema de salud.
Qué es el hantavirus y por qué podría estar en tu garaje

El hantavirus no es un virus nuevo, pero su relevancia ha crecido por la gravedad de algunos casos. En Europa, la mayoría de infecciones ocurren cuando las personas limpian lugares cerrados que han estado infestados por roedores. Hablamos de sótanos, cobertizos de jardín y, por supuesto, garajes. Estos sitios suelen acumular polvo y suciedad, que es donde el virus se siente más cómodo esperando a un huésped. Los roedores portan el virus durante toda su vida sin enfermar, pero lo expulsan constantemente al ambiente.
El mayor riesgo ocurre cuando ese polvo infectado entra en contacto con las vías respiratorias. Si entras a un garaje que lleva meses cerrado y empiezas a mover cajas o a barrer con energía, estás levantando montones de partículas invisibles. Si esas partículas contienen restos secos de orina o heces de un ratón infectado, podrías inhalar el virus sin darte cuenta. Por eso, la prevención es tu mejor arma cuando te enfrentas a la limpieza de espacios que no usas a diario.
Los coches como focos de infección por roedores

El coche puede parecer un lugar estanco y seguro, pero los ratones son expertos en encontrar grietas diminutas para entrar. Se meten en el compartimento del motor buscando calor tras un trayecto, o se cuelan detrás de los paneles del revestimiento de las puertas y el salpicadero.
Si tienes una autocaravana o un descapotable que solo sacas en verano, el riesgo aumenta. Durante el invierno, estos vehículos son hoteles de lujo para los roedores. Cuando llegas después de meses y decides hacer una limpieza a fondo, es cuando el peligro aparece.
Si abres el capó y ves restos de hojas, ramitas o incluso trozos de cables mordidos, es una señal clara de que ha habido inquilinos. El error más común que comete mucha gente es utilizar aire comprimido para limpiar el motor o una escoba para quitar la suciedad del suelo del garaje. Al hacer esto, lanzas el virus al aire que respiras. En países como Alemania, los hospitales ya han advertido que muchas infecciones se producen en estas tareas de bricolaje o mantenimiento del automóvil. En España, aunque no hay una circulación habitual del virus, la precaución debe ser la misma si sospechas que hay ratones en tu entorno.
La mejor forma de no tener que preocuparte por el hantavirus es evitar que los roedores se acerquen a tu coche o a tu garaje. Los ratones siempre van buscando comida y refugio. Si guardas sacos de comida para mascotas en el garaje, asegúrate de que estén en recipientes metálicos o de plástico duro que no puedan morder. No dejes restos de comida dentro del coche, ni siquiera caramelos o envoltorios, porque su olfato es muy agudo y los atraerá rápidamente.
También es buena idea sellar cualquier grieta o agujero que veas en las paredes del garaje. Los ratones pueden pasar por huecos del tamaño de una moneda de un euro. Si tienes el coche parado mucho tiempo, intenta moverlo de vez en cuando o revisa el motor con frecuencia para que no se sientan tranquilos anidando allí.
En Europa, el número de casos suele subir cuando hay muchos frutos en los bosques y los inviernos son suaves, ya que eso hace que la población de ratones crezca muchísimo. Al haber más ratones, el riesgo de que acaben en tu garaje es mayor, así que mantente siempre alerta y limpia con cuidado.
Cómo limpiar tu coche y garaje de forma segura

Si sospechas que hay ratones en tu garaje o en tu vehículo, lo primero que tienes que hacer es no tener prisa. La ventilación es el paso fundamental antes de tocar nada. Abre las puertas del garaje y deja que el aire circule durante media hora por lo menos. Si el coche ha estado cerrado, abre todas las puertas y ventanillas para que se airee bien el habitáculo. No entres inmediatamente a limpiar; deja que la renovación del aire reduzca la concentración de posibles partículas virales suspendidas.
A la hora de limpiar, olvida la aspiradora convencional y la escoba. Estos aparatos son los peores enemigos en este caso porque recogen la suciedad por un lado y expulsan aire (y polvo) por otro, lo que es ideal para propagar el hantavirus por toda la estancia.
En su lugar, utiliza el método húmedo. Debes pulverizar las zonas afectadas con agua y lejía o con un desinfectante potente. Una vez que los excrementos o los restos de nidos estén bien empapados, ya no podrán soltar polvo al aire. Entonces podrás recogerlos con un paño húmedo o papel absorbente con total seguridad.
Recuerda usar siempre guantes de goma y una mascarilla FFP2 para añadir una capa extra de protección.

