Te puede salir carísimo. Y no hablo solo de la multa. Si provocas un accidente después de haberte tomado unas copas, la broma puede acabar en una deuda de decenas de miles de euros que te perseguirá durante años. La aseguradora pagará a los terceros que hayas dañado, sí, pero luego irá a por ti. Es lo que se conoce como derecho de repetición, un mecanismo legal que convierte un siniestro en la ruina económica del conductor ebrio.
Muchos conductores creen que dar positivo en un control de alcoholemia anula automáticamente todas las coberturas del seguro. Es un error. El seguro de coche sigue respondiendo, al menos en lo que respecta a los daños que causes a otros vehículos o a personas heridas. La razón es simple: el seguro obligatorio de responsabilidad civil está diseñado, sobre todo, para proteger a las víctimas, no al conductor infractor. El problema, y lo que muchos no ven venir, llega justo después de que la aseguradora pague.
Qué hace el seguro si das positivo tras un accidente
Imagina esta escena: vuelves a casa tras un par de cervezas, pierdes un poco el control del coche y golpeas a otro vehículo. Hay daños materiales y un herido. Aunque la Guardia Civil te multe por triplicar la tasa de alcohol permitida, tu aseguradora, en un primer momento, se hará cargo: reparará el coche del otro conductor y se ocupará de las lesiones del herido. Así lo establece la ley, según el artículo 10 del Texto Refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor.
Hasta ahí, la cosa parece casi un alivio. Pero no te confíes. El verdadero problema aparece con la siguiente carta que recibirás en casa.
El derecho de repetición: por qué te reclaman el dinero
Una vez que la compañía ha pagado todas las indemnizaciones a los terceros perjudicados, la ley le da la potestad de reclamarte a ti, como conductor responsable del siniestro, hasta el último céntimo que haya desembolsado. Es el derecho de repetición. Y aquí es donde las cifras pueden marear. No estamos hablando solo de unos miles de euros por la chapa y pintura de un coche. Si en el accidente hubo hospitalizaciones, bajas laborales largas o secuelas permanentes, la factura que te puede pasar la aseguradora se dispara a decenas de miles de euros. Una cantidad que puede llevarte a un embargo.
Es un misil directo a tu patrimonio. De hecho, la aseguradora tiene un plazo de varios años para ejercer este derecho, por lo que la amenaza económica se mantiene en el tiempo.
Técnicamente, el seguro sí respondió. Pero al final, te lo cobró.

Las coberturas voluntarias que pueden desaparecer
Aquí está el otro gran golpe. Además de que te reclamen lo pagado a los terceros, las coberturas voluntarias que tanto te costó decidir incluir en tu póliza, como los daños propios del vehículo, la asistencia en carretera o la defensa jurídica, pueden esfumarse. La mayoría de las pólizas incluyen exclusiones específicas para los siniestros que ocurren bajo los efectos del alcohol. ¿El resultado? Tu coche siniestro no lo paga nadie. Te quedas sin él y, muy probablemente, con una deuda con la aseguradora.
Pero la pesadilla no termina. Tras un accidente de este tipo, la compañía también puede decidir no renovarte la póliza el año siguiente o, si lo hace, aplicar una subida brutal en la prima. A sus ojos, te has convertido en un riesgo muy alto. Incluso si no fuiste el culpable del accidente, el simple hecho de dar positivo puede hacer que la aseguradora te ponga en la lista negra de cara a futuras renovaciones. No importa que otro coche se saltara el ceda el paso: el alcohol en tu cuerpo agrava el riesgo para ellos.
Las sanciones que se suman a la ruina económica
A la reclamación económica de la aseguradora se le suma, por supuesto, el paquete sancionador de la DGT. Las tasas de alcohol al volante no son iguales para todos: el máximo general es de 0,25 miligramos por litro de aire espirado (0,5 gramos por litro de sangre), pero para conductores noveles y profesionales el límite baja a 0,15 mg/l. A partir de ahí, las sanciones escalan. Y si superas el doble de la tasa permitida (0,50 mg/l en aire para un conductor general), la multa asciende a 1.000 euros y la pérdida de 6 puntos del carné.
En los casos más graves, cuando hay lesiones a otras personas o se circula de forma temeraria bajo una intoxicación etílica evidente, el asunto ya no es administrativo, sino penal. Se puede llegar a pedir pena de prisión, según recoge el Código Penal. La broma de ‘si total, son dos calles’ puede convertirse en una condena penal y una mochila económica para una década. Dar positivo no es solo un mal trago en un control.
Ni dos personas reaccionan igual al alcohol, ni sirve la vieja regla de ‘esperar una hora por cada copa’. El peso, el metabolismo, el cansancio o si has cenado fuerte alteran por completo el resultado. Calcular a ojo es un juego de ruleta rusa.
Información útil para el conductor
- Base legal: Artículo 10 del Texto Refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, que regula el derecho de repetición.
- Sanción económica: Multa de 1.000 euros y 6 puntos del carné si duplicas la tasa de alcohol permitida (más de 0,50 mg/l en aire). La reclamación de la aseguradora por derecho de repetición no tiene un límite económico fijo y puede ascender a decenas de miles de euros.
- Cobertura: El seguro de responsabilidad civil obligatoria responde frente a terceros, pero las coberturas voluntarias (daños propios, asistencia) suelen quedar excluidas por la póliza. Tras el pago, la aseguradora te reclamará todo el dinero desembolsado.
- Consejo de Motor16: Nunca cojas el coche si tienes la más mínima duda sobre tu tasa de alcohol. Incluso el positivo por alcoholemia en un accidente donde no eres el culpable puede complicar futuras renovaciones de la póliza o que la compañía te ponga en la lista de riesgos altos.
- Curiosidad: En el Reino Unido, la ley permite a las aseguradoras repudiar totalmente la póliza si el conductor ha incumplido una condición fundamental (como no conducir ebrio). En España, la protección a terceros es más rígida, pero la reclamación posterior al culpable es igual de devastadora.

