MotoGP estrena este fin de semana en Assen una prohibición que llevaba meses discutiéndose en el paddock: los dispositivos frontales de holeshot quedan vetados con efecto inmediato. La decisión, adelantada por Motorsport.com y confirmada por la Grand Prix Commission, responde a los serios problemas de seguridad detectados en las salidas de Montmeló y Balaton Park. La medida obliga a pilotos y equipos a modificar sus procedimientos de largada antes de la cita neerlandesa.
El dispositivo frontal, fuera de juego en Assen
La clave del problema residía en el funcionamiento del holeshot frontal. Para desactivar el mecanismo —que comprimía las suspensiones delanteras para ganar aceleración inicial— los pilotos debían realizar una frenada muy agresiva en la primera curva. Esta maniobra extrema multiplicaba los riesgos de colisión y salida de pista, tal y como se evidenció en los incidentes de Montmeló y Balaton Park. Allí, varios favoritos acabaron con la moto en la grava en los primeros compases de la carrera, un escenario que la Grand Prix Commission ya no consideró aceptable.
La prohibición, que se aplica desde este mismo Gran Premio de los Países Bajos, solo afecta al dispositivo delantero. Los equipos podrán seguir utilizando el holeshot trasero, que no plantea el mismo compromiso de seguridad. Eso sí, la decisión ha dividido al paddock: algunos pilotos consideraban que la eliminación del sistema penalizaba a quienes habían invertido más horas de desarrollo en la fase de salida, mientras que otros aplaudían un movimiento que simplifica la tecnología y evita sustos innecesarios. Objetivo: evitar sustos.
La seguridad se ha impuesto con rapidez porque el coste del desarrollo del holeshot delantero ya era un lastre económico para muchas estructuras, y su aportación deportiva resultaba discutible. De hecho, MotoGP ya tenía previsto prohibir todos los dispositivos de holeshot —delanteros y traseros— a partir de 2027, así que esta medida no hace más que adelantar un final que ya estaba escrito.
La seguridad ha ganado la partida a una tecnología que convertía cada salida en un riesgo innecesario. El front holeshot era un esprint hacia una frenada límite.
Por su parte, los equipos deberán reconfigurar sus mapas motor y los protocolos de salida para la jornada del sábado en Assen. La premura de la decisión ha pillado a más de uno con la electrónica a medio actualizar, pero en el paddock se asume que la adaptación será cuestión de horas. No hay margen: la parrilla neerlandesa ya no verá un solo dispositivo frontal activo.
Una parrilla más segura para Sachsenring
El segundo cambio anunciado por la Grande Prix Commission tampoco es menor. A partir del Gran Premio de Alemania, que se celebrará en Sachsenring el próximo mes, la distancia entre cada piloto en la parrilla de salida se ampliará de tres a cuatro metros. Como consecuencia, cada fila pasará de nueve a 12 metros de longitud, manteniendo la configuración de tres motos por línea. La nueva distancia de 12 metros entre filas obligará a las escuderías a recalcular sus simulaciones de largada.

La modificación del espaciado busca reducir el riesgo de toques en las milésimas de segundo que siguen a la extinción del semáforo. Con tres metros, el margen para una corrección de trazada era casi nulo; con cuatro metros se ganan décimas de reacción que pueden evitar el efecto dominó en la primera curva. Una medida, en teoría, que debería traducirse en salidas más limpias en una pista tan revirada como la alemana.
El fin de los holeshot totales en 2027 y el límite de fabricantes
La hoja de ruta de la categoría reina no se detiene aquí. MotoGP mantiene el plan de eliminar por completo los dispositivos de holeshot —delanteros y traseros— en 2027. La prohibición adelantada del frontal es, en realidad, un ensayo general de lo que vendrá. Además, la Grand Prix Commission ha introducido otro cambio significativo: a partir de 2028, cada fabricante solo podrá suministrar motos a un máximo de seis pilotos, es decir, a su equipo oficial y a dos estructuras cliente. Esta norma encaja con la actual configuración de Ducati, que tras la marcha de Pramac a Yamaha ya solo abastece a tres escuderías.
El límite de fabricantes, amparado por el nuevo Concorde Agreement que se extiende hasta 2031, pretende equilibrar la parrilla y cerrar el paso a una dependencia absoluta de un único suministrador. La decisión sobre el holeshot frontal y el espaciado de parrilla forman parte, por tanto, de una filosofía más amplia: seguridad, sostenibilidad técnica y espectáculo sin riesgos artificiales.
Análisis de Impacto Motor16
- Impacto en la parrilla: la prohibición del dispositivo frontal puede alterar el orden de las salidas. Pilotos que basaban su primera curva en un holeshot muy agresivo, como algunos del grupo Ducati, podrían perder plazas en los primeros metros. Los equipos que habían afinado más la electrónica de desactivación se verán perjudicados a corto plazo.
- El rumor del paddock: en el seno de la Grand Prix Commission se habría impuesto la línea dura, pese a que desde algunos fabricantes se pedía esperar a 2027. La presión de los incidentes de Montmeló y Balaton Park aceleró una decisión que, de otro modo, se habría demorado varios meses más.
- Veredicto: una medida correcta y necesaria. La tecnología no puede poner en riesgo a los pilotos en la fase más caliente de la carrera. Que MotoGP actúe con celeridad es una buena noticia para la competición, aunque obligue a más de un equipo a reconfigurar su estrategia en tiempo récord.

