La pregunta lleva años rondando la industria del automóvil: ¿es posible transformar un motor de gasolina en uno alimentado por hidrógeno sin perder las prestaciones que exigen los coches deportivos? Bosch ha decidido responderla donde más ampollas puede levantar, en el terreno de la competición, ese entorno donde no hay margen para la teoría y donde cada componente se enfrenta a una prueba de estrés que lo lleva al límite. El resultado es este Ligier JS2 RH2, un prototipo que no solo demuestra que la combustión de hidrógeno puede ser viable, sino que puede hacerlo con la contundencia y el carácter de un motor de altas prestaciones.
Este proyecto nace de la colaboración entre Bosch Engineering, Ligier Automotive y Maserati, tres nombres que, juntos, forman una ecuación bastante seria. El objetivo común era demostrar que la tecnología de combustión tradicional puede evolucionar hacia soluciones más limpias sin renunciar a la emoción. Y para ello han elegido un punto de partida tan atrevido como simbólico: el corazón que la firma del tridente bautizó con el nombre de Nettuno y que no es otro que un 3.0 V6 Biturbo. Una verdadera obra de ingeniería que en el impresionante Maserati McPura es capaz de generar 630 CV de potencia a 7.500 rpm y 730 Nm de par motor entre 3.000 y 5.500 rpm. Cifras que se traducen en prestaciones de vertigo.
Cuando el Nettuno se alimenta con hidrógeno es aún más potente que uno original

En lugar de diseñar un motor nuevo desde cero, los ingenieros han decidido transformar a fondo este bloque Nettuno para poder funcionar con hidrógeno (esto también lo ha experimentado Toyota en la competición con varios GR Yaris, GR Corolla o GR86). El resultado es un propulsor que no pierde un ápice de potencia. Todo lo contrario, porque alimentándose con hidrógeno alcanza unos escalofriantes 653 CV de potencia (480 kW), además de 880 Nm de par motor. Pero lo más significativo es que no se trata de un experimento de laboratorio: el prototipo acumula más de 8.000 kilómetros de desarrollo en circuito, sometido a condiciones extremas.
Uno de los detalles más interesante es que gran parte del motor original se mantiene inalterado. La arquitectura del Nettuno sigue presente, y componentes tan complejos como la culata o los turbocompresores se han conservado. Esto demuestra que los motores actuales no están condenados a desaparecer, sino que pueden adaptarse a combustibles alternativos aprovechando buena parte de la tecnología existente. Sin embargo, para que el hidrógeno sustituyera a la gasolina fue necesario rediseñar elementos clave. Bosch modificó los pistones para adaptarlos a la combustión del hidrógeno, desarrolló un sistema de encendido específico y creó una gestión electrónica completamente nueva. También se diseñó un sistema de inyección distinto, porque aquí reside la mayor diferencia respecto al motor original.
La pieza clave son los inyectores que Bosch ha confeccionado para tal fin

Mientras el Nettuno de gasolina utiliza un sistema convencional, la versión de hidrógeno incorpora inyección directa mediante los nuevos inyectores Bosch HIDI LCV, desarrollados para aplicaciones de alta exigencia. Esta tecnología permite introducir el hidrógeno directamente en la cámara de combustión con una precisión milimétrica, mejorando la estabilidad del proceso, aumentando la potencia y reduciendo las emisiones. Es un salto técnico que marca la frontera entre adaptar un motor y reinventar su funcionamiento.
El reto más complejo, sin embargo, no estaba en la potencia, sino en la estabilidad. Un motor de competición sometido a cargas extremas y capaz de superar las 7.000 rpm necesita una combustión perfectamente controlada. Evitar fenómenos como el preencendido es crucial para garantizar la fiabilidad. Los ingenieros trabajaron en la gestión de la mezcla, la estrategia de inyección y el control electrónico para asegurar que el motor funcionara de forma estable en todo el rango de utilización. El resultado es un propulsor que ofrece prestaciones comparables a las de un hiperdeportivo moderno, pero con emisiones de óxidos de nitrógeno notablemente reducidas gracias a la optimización del proceso de combustión.
El prototipo alimentado por hidrógeno acumula más de 8.000 kilómetros de pruebas

La transformación del motor es solo la mitad de la historia. Para alimentar el vehículo fue necesario desarrollar un sistema de almacenamiento de hidrógeno capaz de soportar presiones de hasta 700 bar. El Ligier JS2 RH2 incorpora tres depósitos de fibra de carbono: uno detrás del habitáculo y dos en los laterales. Esta disposición optimiza el reparto de pesos y aprovecha el espacio disponible sin comprometer la seguridad. Todo el sistema está controlado por la Hydrogen Storage Control Unit (HSCU), una unidad electrónica desarrollada por Bosch que monitoriza presión, temperatura y estado general del sistema en tiempo real. Si detecta una anomalía, activa distintos niveles de protección, desde advertencias al conductor hasta el aislamiento de circuitos o la desconexión completa del sistema. Además, el vehículo incorpora sensores de fugas, conductos de ventilación y barreras de seguridad para evitar acumulaciones de hidrógeno en zonas sensibles.
Aunque el Ligier JS2 RH2 es un prototipo de competición, su importancia va mucho más allá de los circuitos. Las carreras de resistencia son uno de los bancos de pruebas más exigentes para cualquier tecnología de propulsión, y lo aprendido aquí puede trasladarse a vehículos de carretera. Bosch ve este proyecto como una pieza clave dentro de su estrategia de movilidad multitecnológica, donde distintas soluciones conviven para responder a necesidades diferentes. La compañía trabaja en motores de combustión alimentados por hidrógeno, sistemas de pila de combustible para camiones y autobuses, tecnologías de electrólisis y soluciones para toda la cadena de valor del hidrógeno.
En este contexto, el Ligier JS2 RH2 demuestra que el hidrógeno no es solo una alternativa para la movilidad sostenible, sino una vía real para mantener viva la emoción de la combustión. El proyecto evidencia que décadas de conocimiento acumulado pueden evolucionar hacia nuevas soluciones capaces de combinar prestaciones, innovación y reducción de emisiones. Es, en definitiva, una mirada al futuro que no renuncia al carácter del pasado.
Cinco claves del Ligier JS2 RH2
- Motor Nettuno adaptado para funcionar con hidrógeno sin perder prestaciones.
- Inyección Bosch HIDI LCV con precisión milimétrica en la combustión.
- Estabilidad a 7.000 rpm en condiciones extremas de competición.
- Depósitos a 700 bar con control electrónico avanzado.
- Movilidad multitecnológica como visión de futuro para el hidrógeno.
Fotos: Bosch



