Estados Unidos investiga por qué los motores V8 de GM fallan incluso tras la reparación oficial. La administración encargada de la seguridad vial en Estados Unidos ha contabilizado 499 quejas de averías posteriores al remedio y General Motors maneja una cifra muy superior.
Qué investiga la administración estadounidense
La revisión se centra en el bloque de gasolina V8 de 6.2 litros que General Motors denomina L87. Es el mismo motor que estuvo detrás de la llamada a revisión 25V-274, una campaña que afectó a 597.630 camionetas y todoterrenos en Estados Unidos por defectos de fabricación en el cigüeñal y las bielas. Esos fallos pueden provocar una avería grave del motor en plena marcha.
El remedio aplicado en la campaña consistió en inspeccionar cada unidad. Si el motor pasaba el control, se sustituía el aceite por una viscosidad más alta, se instalaba un tapón de llenado nuevo y se cambiaba el filtro. Si no superaba la inspección, el motor se reemplazaba por completo. Según la información oficial publicada en Estados Unidos, ninguna de las dos soluciones parece haber eliminado el defecto de raíz.
El remedio oficial y por qué no ha bastado
La nueva investigación va más allá de los vehículos incluidos en la campaña inicial. La oficina de investigación de defectos ha ampliado el análisis a los motores L87 fabricados fuera del periodo de producción señalado en la llamada a revisión. Eso amplía el foco a una población mayor de todoterrenos y camionetas que, a priori, no estaban bajo sospecha.
Los datos oficiales recogidos hasta el 20 de agosto muestran 499 quejas de fallos posteriores a la reparación. De ellas, 473 corresponden a unidades que recibieron el cambio de aceite recomendado y 26 a motores que fueron sustituidos por completo. General Motors ha comunicado, por su parte, 6.953 avisos del mismo tipo en los vehículos afectados por la campaña, y la administración estadounidense ha detectado otros 191 fallos en motores producidos fuera del rango original.
Traducido al día a día del propietario, cada expediente de fallo posterior a la reparación implica que un conductor volvió al taller o se quedó tirado después de cumplir con el remedio oficial. En términos de seguridad, un bloque que se rompe en plena circulación no es una incidencia menor: puede dejar el vehículo sin potencia en una autopista o en una carretera con tráfico denso.
El fallo no se limita a un lote concreto: sigue apareciendo en motores ya reparados y en unidades fabricadas después del periodo que se consideraba afectado.

Un historial de quejas que viene de lejos
El problema del aceite y de la lubricación del bloque L87 no es nuevo. El año pasado se presentó una demanda colectiva contra General Motors en la que se acusaba al fabricante de vender vehículos con motores defectuosos a sabiendas. A principios de este año, la compañía volvió a cambiar la viscosidad del aceite recomendada para este motor, el segundo ajuste en el mismo sentido desde que se abrió la campaña.
Ese historial explica, en gran parte, por qué ahora se revisa no solo el remedio, sino también el límite de la población afectada. Si el defecto aparece en motores fuera del rango original, la conclusión técnica deja de ser un problema de un lote y se convierte en una cuestión de diseño o de control de producción más amplia.
Qué dice este caso del motor americano
El L87 es un bloque atmosférico de gran cilindrada, pensado para camionetas y todoterrenos grandes. En Estados Unidos es un superventas desde hace años y su fiabilidad es un argumento de compra importante para un cliente que usa el vehículo a diario y que no tolera averías de motor con pocos kilómetros.
Para el lector español, la repercusión comercial de esta investigación es residual, porque esos motores apenas se venden en Europa. Sin embargo, el caso deja una lectura útil: la reparación de un defecto de fabricación no siempre equivale a la solución, y las administraciones cada vez vigilan más la eficacia de los remedios aplicados en las llamadas a revisión.
La investigación estadounidense buscará ahora determinar si el fallo está ligado al cigüeñal, a las bielas, al sistema de lubricación o a una combinación de factores. Lo que decida condicionará el alcance de una posible nueva llamada a revisión y, sobre todo, la confianza de los propietarios que ya pasaron por el taller oficial creyendo que su motor quedaba arreglado.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 499 quejas oficiales de fallos posteriores a la reparación y 6.953 avisos internos de General Motors, sin contar los 191 motores fuera del rango inicial.
- Consejo práctico: Si tienes un vehículo con motor V8 de 6.2 litros de GM en Estados Unidos, guarda la documentación de la reparación y comunica cualquier ruido, consumo anómalo o fallo tras el paso por el taller.
- Así te afecta: En España la comercialización es residual, pero la investigación muestra cómo una reparación oficial puede no cerrar un defecto, un criterio que también condiciona las llamadas a revisión en Europa.


