Hace un año desde que Mercedes-Benz mostró las primeras imágenes del nuevo GLC EQ 100 % eléctrico, todavía camuflado. Meses después, en octubre, la firma de la estrella desveló la versión definitiva, inicialmente disponible con una única variante: el GLC 400 4Matic con tecnología EQ, equipado con dos motores eléctricos.
No obstante, la hoja de ruta para este modelo apunta claramente a una ampliación de gama, con versiones de un solo eje motriz y, ahora ya confirmado (al menos de manera oficiosa), con la esperada intervención de Mercedes-AMG.
El éxito comercial del GLC EQ, cuya llegada ha coincidido con la de su máximo rival, el BMW iX3, refuerza la apuesta de la marca por este SUV eléctrico. Sin embargo, para aquellos que demandan un plus de prestaciones, la variante AMG se perfila como la respuesta definitiva. De hecho, recientes avistamientos han permitido fotografiar prototipos con un camuflaje mínimo e incluso con el alerón trasero activo desplegado, un claro indicio del enfoque dinámico y tecnológico que adoptará esta versión.

Este futuro Mercedes-AMG GLC EQ marcará un hito dentro de la gama, ya que será el primer GLC desarrollado por AMG con propulsión 100 % eléctrica. A diferencia de generaciones anteriores, donde no existió un Clase C eléctrico firmado por Affalterbach, este modelo inaugura una nueva etapa para la división deportiva. Cabe recordar que el EQC fue el primer eléctrico de la marca, aunque nunca pasó por las manos de AMG.
En el plano técnico, todo apunta a que esta versión tope de gama llegará a finales de 2026 con cifras de auténtico superdeportivo. Las informaciones más recientes hablan de una potencia conjunta cercana a los 700 kW (952 CV), gracias a un sofisticado sistema de tres motores eléctricos de flujo axial desarrollados por Yasa: uno en el eje delantero y dos en el trasero. Esta configuración no solo permitirá una tracción total avanzada, sino también una vectorización de par extremadamente precisa, clave para maximizar el rendimiento dinámico.

A nivel de diseño, el modelo mantiene los rasgos característicos de la gama EQ, aunque reinterpretados bajo el prisma deportivo de AMG. En el frontal destaca una parrilla completamente carenada, flanqueada por unos faros más afilados. El paragolpes adopta un diseño más agresivo, con tomas de aire adicionales que anticipan mayores necesidades de refrigeración.
La silueta lateral refuerza su carácter dinámico con llantas específicas AMG que dejan ver un sistema de frenos sobredimensionado, mientras que elementos como las manillas enrasadas, la línea de cintura ascendente y la caída suave del techo contribuyen a optimizar la aerodinámica. A ello se suma una suspensión rebajada, orientada a mejorar la estabilidad y el comportamiento en conducción exigente.

En la zaga, aunque aún se mantiene cierto camuflaje, ya se distinguen algunos elementos clave como una luneta trasera muy inclinada, un spoiler superior envolvente y un difusor específico que optimizará el flujo de aire. La presencia de un alerón trasero retráctil confirma además la apuesta por la aerodinámica activa, un recurso cada vez más habitual en los modelos de altas prestaciones.
En cuanto a su posicionamiento en la gama, si los rumores son ciertos, el Mercedes-AMG GLC EQ superará ampliamente las cifras de modelos como el EQE 53 SUV, que ya alcanza los 625 CV. Dada la ‘locura’ en la que está sumido este segmento, en lo que a potencia se refiere, no sería de extrañar un dato en el entorno de los 1.000 CV.
Aún quedan meses de desarrollo y validación antes de su presentación oficial, prevista para finales de 2026. Pero lo que está claro es que, entre el hielo del norte y el asfalto del Nürburgring, Mercedes-AMG está dando forma a un modelo llamado a convertirse en una referencia: un SUV que combinará volumen de ventas con un ADN radicalmente eléctrico y prestacional.
Galería de imágenes espía del Mercedes-AMG GLC EQ 2027
Fotos: SHProshots

















