El Mazda que captura su propio CO2 mientras compite en el circuito

La marca japonesa utiliza la competición como laboratorio para desarrollar una tecnología capaz de atrapar y almacenar CO₂ durante la conducción, una apuesta que podría abrir nuevas vías en la transición hacia una movilidad con menor impacto ambiental.

Durante décadas, la industria del automóvil ha centrado sus esfuerzos en reducir las emisiones mediante motores más eficientes, electrificación y combustibles alternativos. Sin embargo, Mazda explora ahora una ruta complementaria que parece salida de un laboratorio de investigación: capturar dióxido de carbono directamente mientras el vehículo está circulando.

La compañía japonesa ha dado un nuevo paso en esa dirección al probar con éxito un sistema experimental capaz de retener parte del CO₂ generado durante la conducción y almacenarlo a bordo. El ensayo tuvo lugar en un escenario poco habitual para una tecnología de este tipo: una prueba de resistencia de 24 horas perteneciente al campeonato japonés Super Taikyu Series, donde las condiciones extremas permiten poner a prueba soluciones que más adelante podrían llegar a los vehículos de producción.

La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia con la que Mazda pretende contribuir a la reducción de las emisiones netas de carbono durante las próximas décadas. Bajo la premisa de que el placer de conducir puede convivir con la sostenibilidad, la firma presentó el proyecto hace apenas unos meses como una de sus líneas de investigación más prometedoras.

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Capturar el CO2 y almacenarlo

Mazda
Foto: Mazda.

El sistema, denominado Mazda Mobile Carbon Capture, funciona mediante un principio relativamente sencillo en teoría, aunque complejo en su aplicación práctica. Durante el funcionamiento del vehículo, una sustancia adsorbente captura moléculas de CO₂ presentes en los gases generados por el motor. Posteriormente, el calor procedente del escape permite liberar ese dióxido de carbono retenido para que pueda ser comprimido y almacenado en un depósito específico instalado en el automóvil.

La clave de este desarrollo reside en la utilización de una zeolita de estructura porosa, un material conocido por su capacidad para atrapar determinadas moléculas. Gracias a sus propiedades, el sistema puede capturar carbono durante la marcha y liberarlo posteriormente cuando recibe calor suficiente, completando así un ciclo que hasta ahora se había demostrado únicamente de forma parcial.

La novedad más relevante de la última prueba fue precisamente la integración de todas las fases del proceso en un único conjunto funcional. Por primera vez, Mazda consiguió demostrar que la captura, liberación, compresión y almacenamiento del CO₂ pueden realizarse de manera coordinada dentro de un vehículo en funcionamiento.

El Mazda de carreras utilizado para la prueba

El banco de pruebas elegido fue el MAZDA SPIRIT RACING 3 Future Concept, un automóvil de competición alimentado con HVO, un combustible renovable elaborado a partir de aceites vegetales tratados. Este carburante ya tiene presencia en varios mercados europeos y destaca por su potencial para reducir la huella de carbono global respecto a los combustibles fósiles convencionales.

Los resultados obtenidos fueron especialmente significativos para los ingenieros de la marca. Durante la carrera de resistencia, el sistema logró recuperar más de 800 gramos de dióxido de carbono, una cifra muy superior a la registrada en ensayos previos. Más allá de la cantidad absoluta, el avance demuestra que la tecnología puede seguir evolucionando y aumentar progresivamente su eficacia.

Aunque Mazda reconoce que todavía quedan numerosos desafíos por resolver, la experiencia ha servido para validar conceptos que hace pocos años parecían difíciles de aplicar fuera de un entorno experimental. Entre las cuestiones pendientes se encuentran la mejora de la eficiencia energética del sistema, su durabilidad a largo plazo y la evaluación completa de su impacto ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida.

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Mazda prepara nuevas pruebas

MAZDA IMPULSA EL DESARROLLO DE UN SISTEMA DE CAPTURA DE CO₂ EN VEHICULOS 1 Motor16
Foto: Mazda.

La competición se ha convertido así en un auténtico laboratorio sobre ruedas. Las exigencias mecánicas de una carrera de resistencia permiten acelerar el desarrollo de tecnologías que después podrían adaptarse a condiciones de uso cotidiano. Por ello, la firma japonesa ya prepara nuevas pruebas en futuras rondas del campeonato para seguir recopilando datos y perfeccionando el sistema.

Más allá de los resultados inmediatos, el proyecto refleja una característica histórica de la marca japonesa: la búsqueda de soluciones poco convencionales para afrontar los grandes retos de la movilidad. En una época en la que la electrificación concentra buena parte de la atención del sector, la compañía apuesta también por explorar tecnologías complementarias que permitan reducir las emisiones desde diferentes frentes.

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Todavía es pronto para saber si la captura de carbono a bordo llegará algún día a los automóviles de gran producción. Sin embargo, los últimos avances muestran que una idea que parecía futurista empieza a tomar forma real. Y, como ha ocurrido tantas veces en la historia del automóvil, el circuito vuelve a ser el lugar donde se ensayan las innovaciones que podrían transformar las carreteras del mañana.

Fotos: Mazda.