El Lucid Air Sapphire completa el 0-200-0 mph en 25,7 segundos, 6,1 segundos menos que el Corvette ZR1X. La cifra llega desde una prueba independiente realizada sobre una taxiway de 2,2 millas, al margen de los comunicados oficiales de fábrica.
Cuatro coches con más de 700 CV se midieron en la misma sesión: el Lucid eléctrico, el Corvette ZR1X, el McLaren 750S y el Porsche 911 Turbo S. El objetivo era superar las 200 mph y volver a detenerse, un ejercicio que combina aceleración, aerodinámica, frenada y gestión térmica. La prueba recupera un formato clásico de validación de superdeportivos que exige no solo acelerar, sino también detener la masa en distancias limitadas.
Una pista de 2,2 millas y cuatro aspirantes al doble centenar
El sedán eléctrico declaró una potencia de 920 kW (1.251 CV). El Chevrolet Corvette ZR1X partía con 1.267 CV, el McLaren 750S con 750 CV y el Porsche 911 Turbo S con 711 CV. Solo el Porsche no alcanzó la velocidad objetivo: se quedó en 199,3 mph (321 km/h) por la intervención del limitador, muy cerca pero sin llegar a los 322 km/h.
Este Lucid no solo alcanzó las 200 mph, sino que lo hizo más de siete segundos antes que el Corvette y más de trece segundos antes que el McLaren. La parada desde 322 km/h no fue su mejor tramo: necesitó casi un cuarto de milla, unos 402 metros, lastrado por su masa, porque en la frenada cada kilo extra cuenta. Aun así, la ventaja acumulada en aceleración sentenció la prueba.
El sedán eléctrico de cuatro puertas completó la prueba en menos de 1,6 kilómetros: una cifra que redimensiona lo que se puede pedir a un coche de calle.
Ficha técnica esencial
- Potencia máxima: 920 kW (1.251 CV) en configuración eléctrica.
- Crono 0-200-0 mph: 25,7 segundos (0-322-0 km/h).
- Frenada desde 200 mph: casi un cuarto de milla (402 metros), el punto más débil del conjunto.
- Distancia total de la prueba: menos de una milla (1,6 kilómetros).
- Ventaja sobre el Corvette ZR1X: 6,1 segundos en el mismo procedimiento.
A 322 km/h, la aerodinámica pesa más que la potencia bruta

La clave del resultado no es solo la potencia. A medida que la velocidad se acerca a los 322 km/h, la resistencia aerodinámica exige cantidades enormes de energía. El Lucid combina una entrega inmediata de par con una carrocería de bajo coeficiente, lo que le permite mantener la aceleración en la parte alta del velocímetro, justo donde los térmicos sufren más resistencia y necesitan más cambios. Ese tramo es donde la potencia eléctrica aparece sin esperas.
El tramo de frenada revela la otra cara. El Corvette y el McLaren, más ligeros, detienen mejor la inercia desde 322 km/h. La ventaja del Lucid nace en el tramo de aceleración: acumula tanto margen que la distancia de frenado de 402 metros no alcanza a compensar la desventaja de los deportivos.
La mecánica de la prueba también deja un matiz: la taxiway de 2,2 millas ofrecía margen suficiente para que el Lucid mostrara su ventaja. En un trazado más corto, su distancia de frenado cobraría más peso, pero el dato global ya está por debajo de la milla.
En términos de conductor real, un 0-322-0 no es un ejercicio reproducible en carretera. Pero exige que la electrónica de potencia y la batería entreguen 920 kW de forma sostenida, sin que aparezca protección térmica, durante toda la recta. Esa estabilidad es la que luego se traduce en adelantamientos contundentes, recuperaciones rápidas en autovía y ausencia de caídas de potencia en tramos largos.
Menos de una milla para la maniobra completa
El detalle más llamativo de la prueba es la distancia: el Lucid completó todo el ejercicio en menos de 1,6 kilómetros. Una berlina de lujo con más de 1.200 CV no solo acelera: también consigue repetir el esfuerzo en un espacio que los deportivos térmicos no lograron igualar en esta comparativa.
La lectura para el coche eléctrico de altas prestaciones
La prueba de 0-200-0 mph deja una evidencia técnica: la ventaja del eléctrico no está solo en la salida desde parado, sino en cómo mantiene la entrega en velocidades elevadas. El Corvette ZR1X partía con 1.267 CV, ligeramente más que el Lucid, y aun así cedió 6,1 segundos en el cómputo global de una prueba que premia la eficiencia del conjunto.
Queda una limitación clara: la masa de la batería penaliza la frenada y exige discos y regeneración a la altura. Los cronos de la prueba no detallan la temperatura de las celdas ni el estado del freno regenerativo, pero completar la maniobra en 25,7 segundos sin degradar la entrega sugiere un control térmico sólido, coherente con las arquitecturas eléctricas de última generación.
El siguiente hito será ver cuándo un rival rompe la barrera de los 25 segundos en el 0-200-0 mph. La referencia del Lucid Air Sapphire queda registrada en agosto de 2026 como el estándar a batir por los próximos eléctricos de altas prestaciones, sin fecha de caducidad aparente.

