El salón francés de vehículos de ocio cumple sesenta años y lo celebra con un catálogo que va de los 46.900 euros de una camper familiar a los 996.000 euros de un camión todoterreno capaz de aguantar tres meses sin conexión alguna. El canal Automoto ha recorrido los pabellones en un reportaje de doce minutos y su conclusión es tan simple como incómoda: la pregunta ya no es adónde ir, sino cuánto está dispuesto a gastar quien quiere dormir fuera de casa.
El certamen reúne a más de un centenar de marcas de furgonetas, autocaravanas y caravanas. El año pasado se vendieron en Francia casi 33.500 vehículos de ocio, una cifra que se mantiene estable después de que el boom posterior a la pandemia se desinflara. Ya no hay colas en los concesionarios, pero el sector ha aprendido a vender otra cosa: tiempo.
Hymer y Westfalia: la batalla se libra en los centímetros
La tendencia que domina el certamen es la autonomía de diez días. El alemán Hymer expone el Grand Canyon S, un producto prémium con reservas suficientes de agua y electricidad para cortar amarras durante más de una semana. Automoto lo presenta como la imagen del baroudeur, el viajero que busca aventura real y no una parcela con césped recortado.
Westfalia responde con el Columbus Liner, que el programa señala como el vehículo que mejor ha resuelto la optimización del espacio. Los armarios se han rebajado para no golpear hombros ni cabezas, y hay almacenamiento hasta en el último rincón. Son milímetros que, en pocos metros cuadrados, deciden si una semana de viaje es cómoda o un ejercicio de paciencia.
El detalle que más ha llamado la atención del equipo está en el cuarto de baño. El Columbus Liner monta un inodoro seco: los residuos caen en una bolsa que se termosella, de modo que el usuario la retira sellada y la deposita en la basura. Automoto lo califica como una muy buena idea, aunque admite que el asunto merece una conversación serena antes de firmar el pedido.
Más arriba, sobre la cabina delantera, Westfalia ha instalado una terraza a la que se accede desde la propia cama. El programa la describe como una exclusividad del salón y se sorprende de que a nadie se le hubiera ocurrido antes. El desayuno con vistas cuesta, eso sí, unos 10.000 euros adicionales.
Es una exclusividad del salón y resulta sorprendente que a nadie se le hubiera ocurrido antes: dormir y subir después a una terraza sobre la cabina.
— Automoto
Peso, carné y el malus que rompe las cuentas
El entusiasmo tiene letra pequeña. Muchos de estos todoterreno superan las 3,5 toneladas y obligan a sacarse el permiso C, el de camión. Quien solo tenga carné B deberá conformarse con autocaravanas más ligeras, tan grandes o más que las anteriores, pero con precios que rondan los 70.000 o 80.000 euros.
En el extremo contrario, Automoto fue a buscar el vehículo más barato de la feria y lo encontró en la Cvan Switch, desde 46.900 euros. Es una camper que de día esconde sus asientos y de noche se convierte en dormitorio, y al estar homologada como vehículo de ocio se libra del malus. La comparación duele: un Multivan de Volkswagen puede sumar más de 40.000 euros solo en penalizaciones por motor y por peso. La alternativa más económica sigue siendo la tienda de techo, desde menos de 2.000 euros, siempre que el coche admita barras y soporte los 50 o 60 kilos de la estructura en marcha.
Sesenta años de la misma idea: caravanas que se pliegan
El aniversario invita a mirar atrás. En 1965 ya se comercializaba una caravana plegable cuyos paneles caían uno sobre otro hasta dejar el conjunto por debajo del metro de altura. El interior era espartano, pero la idea era revolucionaria, y el programa recuerda que reducir tamaño sigue siendo hoy un asunto de plena actualidad.
La firma francesa Beauer ha recuperado aquel principio con un mecanismo que levanta el suelo del salón hasta dejarlo vertical junto a la cocina y hace lo mismo con el de la cama, mientras los laterales se encastran en la célula central. Las caravanas plegables de esta familia arrancan en 40.000 euros; para presupuestos menores queda una caravana básica de 15.000. Y para quien busque algo distinto, Automoto se queda con una pequeña caravana en forma de gota de agua, con cocina de verano detrás y opción de añadir una tienda de techo.
Los mammuts rodantes: de 890.000 a 996.000 euros
Porque el salón también es un escaparate de excesos. El Concorde Centurion mide diez metros de largo y cuatro de alto, pesa doce toneladas y se apoya en un camión Mercedes sobre el que se ha instalado, literalmente, una villa. Dentro, 20 metros cuadrados que parecen muchos más, con lavavajillas, vinoteca refrigerada y baño de materiales domésticos. El programa cifra en 185.000 euros el equipamiento opcional y en 890.000 el precio final. Hay clientes, asegura Automoto, que venden todo para vivir en él durante todo el año.
El techo de la feria lo pone el Air Truck Kodiak: once metros, 17 toneladas y una base Renault todoterreno probada en el Dakar y en la Africa Eco Race. Permite tres meses de autonomía, transporta más de 600 litros de diésel, filtra agua de río o de lago y combina placas solares, alternador y grupo electrógeno. Sus neumáticos se desinflan desde la cabina para ganar flotación en la arena y se rehinchan solos a partir de 15 kilómetros por hora. Cuesta 996.000 euros y es el elegido por el equipo del programa.
Qué significa todo esto para el comprador
El mercado español comparte con el francés el mismo suelo y las mismas tensiones. Con las ventas estabilizadas y más de cien marcas peleando por el mismo cliente, la competencia se traslada al precio y a los detalles de habitabilidad. Tambien al mercado de segunda mano: según el programa, una autocaravana conserva en torno al 40% de su valor a los cinco años, lo que convierte el parque de ocasión en la vía más razonable para quien no quiera hipotecarse por un techo con ruedas.
Conviene vigilar dos frentes que en España son todavía más sensibles que en Francia: el peso en orden de marcha, que decide qué carné necesita el conductor, y la fiscalidad asociada a los vehículos pesados. La lección del certamen es que el segmento se ha polarizado. Arriba, máquinas que aspiran a sustituir a una casa. Abajo, furgonetas de 46.900 euros que durante la semana son coches familiares y el viernes por la tarde son otra cosa.
Automoto resume el ambiente con una idea que vale para cualquier feria: aquí no se venden vehículos, se venden ganas de marcharse. La duda, después de ver los precios, es si el visitante sale con un presupuesto o con una excusa. ¿Cuánto estaría usted dispuesto a pagar por desayunar cada mañana con un paisaje distinto?
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Automoto en YouTube.



