Hoy, 13 de junio de 2026, he visto el último análisis de Autogefühl y una cosa me ha quedado clara: el Leapmotor B05 llega a Europa con la munición perfecta para desestabilizar el segmento de los compactos. No es solo otro eléctrico chino. Este hatchback eléctrico se venderá en los mismos concesionarios que el Opel Astra y apunta directamente al corazón del Volkswagen Golf y del ID.3.
Un precio que ataca donde más duele
Thomas, el presentador de Autogefühl, detalla que el B05 parte en Alemania de unos 32.000 euros con la batería grande de 67 kWh (LFP). La versión de acceso, con 56 kWh, aún no tiene precio confirmado, pero la estrategia es cristalina: ofrecer un compacto eléctrico con 443 centímetros de largo por debajo de los 33.000 euros. Y si optas por el leasing, Autogefühl habla de cuotas de unos 250 euros al mes sin entrada. Cifras que dejan al Astra eléctrico y al ID.3 en una posición muy incómoda.
Los datos de carga tampoco son modestos: 11 kW en AC y hasta 170 kW en corriente continua, con una promesa de pasar del 10 al 80% en unos 18 minutos. La aceleración de 0 a 100 km/h se cifra en 6,7 segundos y, por sorprendente que parezca, el coche incluye un control de lanzamiento (launch control) que Thomas califica de “cute” y que, aunque no convierte al B05 en un deportivo, sí le da un punch más que suficiente frente a los 9 segundos que necesita, por ejemplo, un Opel Astra de combustión.
Interior que pone en aprietos a los fabricantes premium
El verdadero mazazo para los fabricantes alemanes está dentro. Autogefühl subraya una y otra vez la calidad de los materiales: puertas con superficies blandas, asientos de cuero rojo (en el acabado superior) con un mullido excepcional, un techo panorámico con cortinilla eléctrica y un gran sistema de información central típico de la manufactura china. “Es asombroso que obtengas este tipo de calidad por ese precio”, repite Thomas, mientras toca la moldura del parasol y comprueba que hasta esa pieza está forrada en material suave.
Sin embargo la postura de conducción delata la plataforma eléctrica. Con sus 1,89 metros, el presentador nota que los pies quedan muy elevados, lo que genera un ángulo extraño en las piernas. No es un problema para conductores de estatura media, pero los altos tendrán que convivir con esa particularidad. A cambio, los asientos son tan mullidos que el confort general sale bien parado.
Las plazas traseras heredan la misma calidad de tapicería y ofrecen un espacio correcto, aunque el techo se acerca bastante en las plazas laterales. En el centro, el túnel de transmisión no existe y hay tomas USB de sobra. Un detalle que Thomas destaca es el tacto de los compartimentos: al cerrarlos, ofrecen un retorno amortiguado muy satisfactorio, algo que a veces se echa en falta en coches de 80.000 euros.
Con un precio de partida de 32.000 euros, este hatchback eléctrico podría ser un verdadero dolor de cabeza para los fabricantes europeos establecidos.
— Thomas, presentador de Autogefühl
En marcha: sensaciones al volante
Al arrancar, el B05 se muestra muy configurable. La frenada regenerativa puede ajustarse en tres niveles (fuerte, medio, débil) e incluso se puede activar el modo de un solo pedal. La dirección también cambia entre modos, y en Sport ofrece un tacto ligeramente más firme que el extremadamente ligero modo Confort. Thomas se queda con Sport, pero aprecia la posibilidad de grabar preferencias en un perfil de usuario que, además, desactiva automáticamente los asistentes que más molestan.
El aislamiento acústico es decente, con lunas laterales gruesas que mantienen el ruido a raya, aunque las puertas sin marco no cierran con la solidez de un compacto alemán. La aceleración es lineal y silenciosa, y el control de lanzamiento, aunque anecdótico, deja claro que el B05 esconde un carácter eléctrico divertido.
Maletero y detalles prácticos
El talón de Aquiles está detrás. La capacidad oficial oscila entre 295 y 345 litros (según se mida bajo la bandeja o no), pero el espacio es corto y poco profundo. Thomas mide unos 77 cm de longitud y apenas 70 cm de altura bajo la cortinilla. No hay doble fondo ni un hueco específico para el cable de carga. Abatir los respaldos es sencillo, pero la apertura del portón requiere un gesto poco intuitivo: pulsar un botón y luego tirar manualmente, algo a lo que el cliente europeo tendrá que acostumbrarse.
Tampoco hay frunk delantero. Bajo el capó solo se ve el suelo y algo de cableado. Leapmotor ha optado por ahorrar aquí para mantener el precio competitivo.
Implicaciones y lectura editorial
Lo más disruptivo no es el producto, sino el canal. El B05 se venderá en los mismos concesionarios que Opel, ya que ambas marcas comparten grupo. Esto significa que un cliente que entre a ver un Astra eléctrico se topará con un rival directo, más barato y con un interior que en muchos aspectos lo supera. Para Volkswagen, que está a punto de renovar el ID.3, la amenaza es igual de seria: un compacto chino con 170 kW de carga, carga rápida en 18 minutos y un precio casi 10.000 euros inferior al de la oferta alemana actual.
Leapmotor no es la primera marca china en probar suerte en Europa, pero sí la que parece haber elegido el momento y el segmento exactos para hacer más daño. Si la fiabilidad mecánica y la experiencia de usuario acompañan, el B05 podría acelerar la transición eléctrica que los fabricantes europeos quieren controlar a su ritmo.
¿El principio del fin para el compacto europeo?
La pregunta que sobrevuela todo el análisis de Autogefühl es si el cliente europeo está preparado para saltar de un Golf a un Leapmotor. El interior y el precio son argumentos demoledores; el espacio de carga y la ergonomía para conductores altos, los puntos flacos. La respuesta llegará en los concesionarios este mismo año. Mientras tanto, en Wolfsburgo y Rüsselsheim deberían estar muy atentos.
A continuación puedes ver el vídeo completo de Autogefühl:



