La segunda sesión de libres en el Circuit de Barcelona-Catalunya dejó una imagen nítida del presente de McLaren y un interrogante profundo sobre Red Bull. Lando Norris se llevó el mejor tiempo con un margen de apenas nueve milésimas sobre George Russell, pero la lectura más inquietante la puso Max Verstappen: sexto, a casi nueve décimas, y con el equipo reconociendo complicaciones en el sistema híbrido del RB22.
Norris ni siquiera rodó en la primera práctica (dejó su monoplaza al novato Leonardo Fornaroli) y aún así marcó el ritmo con un crono de 1m15s426. El 1-3 junto a Oscar Piastri confirma que el MCL41 se entiende con una pista que castiga la falta de agarre trasero y la degradación. Russell, líder de la FP1, cedió esas nueve milésimas que valen casi una eternidad en un fin de semana tan apretado.
El top 5 lo completaron un sólido Charles Leclerc con Ferrari (cuarto, a 0s373) y Kimi Antonelli, quinto con el Mercedes, a casi seis décimas de la referencia. Más allá de los tiempos, el circuito empieza a dibujar una jerarquía donde Mercedes y McLaren parten con ventaja, mientras que Aston Martin quedó descolgado en el fondo de la tabla.
McLaren afila su ventaja, Red Bull se desinfla con el híbrido
Verstappen probó los tres compuestos y apenas mejoró con los blandos. Su mejor vuelta, un 1m16s321 con los C4, contrasta con el 1m15s426 de Norris. Red Bull admitió tras la sesión que el sistema de recuperación de energía no estaba funcionando como esperaban, un contratiempo que en Barcelona, un trazado tan exigente con el motor y el híbrido, se traduce en pérdida de tiempo en las rectas largas y menor tracción a la salida de las curvas lentas. “Nueve décimas no son casuales en un día sin errores visibles”, comentó el neerlandés por radio según pudo saber esta redacción.
El problema del híbrido no es nuevo en el RB22. Ya en las primeras citas del año se habían registrado pequeños contratiempos, aunque en circuitos como Imola o Mónaco quedaron enmascarados. Barcelona, con su larga recta principal y sus zonas de tracción media, coloca a Red Bull ante un espejo incómodo: el déficit no se arregla con configuraciones de ala, sino con la fiabilidad del sistema MGU-H y la batería.
La sesión también dejó el trompo de Liam Lawson a la salida del pitlane que activó un virtual safety car, trance que enterró su plan de trabajo. Franco Colapinto fue la mejor noticia de Alpine, 15° a 1s625 de la cabeza; mientras que Checo Pérez completó 34 giros con el único Cadillac en pista, el otro monoplaza pasó el día en boxes por una avería en la unidad de control electrónico.
Nueve décimas de pérdida, en un circuito donde el motor híbrido pesa tanto, son una alarma que trasciende Barcelona. Red Bull necesita velocidad y fiabilidad.
Lo que Barcelona nos dice (y lo que no) de la batalla de 2026
Conviene no sacar conclusiones definitivas de un viernes. Sin embargo, hay patrones que se repiten. McLaren afronta todos los trazados de carga media-alta con una solvencia que el año pasado no tenía. La diferencia con Red Bull es que, cuando el híbrido de Verstappen se desajusta, el campeón pierde más de medio segundo por vuelta. Eso no pasaba en temporadas anteriores con los motores Honda, y sitúa a la escudería de las bebidas energéticas en un terreno que no le es natural: fiabilidad por encima de prestaciones inmediatas.
Mercedes, por su parte, enseña sus cartas sin complejos. El quinto puesto de Antonelli y el ritmo de Russell colocan a las flechas de plata como la alternativa más sólida este viernes. Ferrari, siempre irregular en los libres, pidió cautela: “Hemos trabajado más con el mapa de clasificación”, dijo Leclerc. La realidad es que el SF-26 suele mejorar los sábados, pero la pista catalana penaliza los problemas de tracción como ninguna otra, y ese es, precisamente, el punto débil del cavallino en 2026.

A nueve décimas, Verstappen aún está a tiempo de remontar en clasificación y, con una vuelta limpia, recortar distancias. Pero lo que preocupa en el paddock es el ritmo de carrera. Los equipos ya trabajaron con el compuesto C3 (medios) y C4 (blandos), y las simulaciones largas confirman que la degradación es más alta de lo esperado. Eso, unido a un híbrido que no entrega toda la potencia cuando se sobrecalienta, puede traducirse en pérdida de posiciones en la salida de las curvas media y rápida. El margen de error de Red Bull se ha reducido.
La sesión del sábado despejará dudas: si el RB22 encuentra la tecla y Verstappen escala posiciones, la alarma será pasajera; si repite un rendimiento discreto, Barcelona podría marcar un punto de inflexión mucho antes de lo previsto en la batalla por el campeonato.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de mercado: McLaren no solo domina la tabla de constructores, sino que traslada un mensaje de competitividad estable a sus patrocinadores. La fiabilidad en circuitos de potencia es un aval para fabricantes como Chevrolet.
- El rumor del paddock: Las carátulas de telemetría del RB22 sugieren que el híbrido pierde eficiencia en zonas de alta carga térmica. Oficialmente, Red Bull dice que es un ajuste de software, pero en los boxes se habla de un posible cambio de elemento antes del domingo.
- Veredicto Motor16: Si Red Bull quiere mantener el título de Verstappen, necesita que el sistema híbrido aguante las primeras vueltas del domingo. Barcelona no es solo una prueba de velocidad, sino el banco de resistencia de todo lo que vendrá después.


