Automoto prueba el Lamborghini Temerario 2026: 920 CV híbridos que superan al Huracán Evo

Automoto lleva al límite al nuevo Toro híbrido de Sant’Agata y descubre que, con 920 CV y un modo drift, la esencia Lamborghini sigue intacta… aunque el peso y la electrónica dividan opiniones.

Veinte años después del debut de la Gallardo, Lamborghini reescribe su tradición con el Temerario. El canal Automoto ha tenido acceso a la última creación de Sant’Agata Bolognese, un superdeportivo híbrido enchufable que dice adiós al legendario V10 atmosférico para abrazar un V8 biturbo asistido por tres motores eléctricos. ¿El resultado? 920 CV capaces de alcanzar 340 km/h, pero también 1690 kilos en seco que ponen a prueba el chasis. En su análisis, los presentadores Sarah y su compañero desvelan si esta evolución forzosa mantiene el carácter indomable de la marca.

Adiós al V10 atmosférico: nace un V8 biturbo de 10.000 rpm

El cambio de motor es el giro más brusco. Donde antes rugía un V10 que se estiraba hasta las 8.500 vueltas ahora encontramos un V8 biturbo que, según Automoto, ha sido profundamente remozado por Lamborghini. La gran noticia es que es el primer motor de producción capaz de alcanzar las 10.000 revoluciones por minuto, una cifra de moto de competición. A ese bloque se suma un motor eléctrico integrado que suaviza la respuesta del turbo y dos motores adicionales sobre el eje delantero que entregan hasta 300 CV y convierten al Temerario en una tracción total con vectorización de par. La potencia máxima combinada asciende a 920 CV, 280 más que el Huracán Evo saliente, y el 0 a 100 km/h se despacha en 2,7 segundos. La velocidad punta es de 340 km/h. Sarah, una de las conductoras de Automoto, admite que las cifras mandan a la gallina de los huevos de oro a otra galaxia.

La batería, de apenas 3,8 kWh, permite rodar unos pocos kilómetros en modo eléctrico puro. Pero hay una segunda forma de recargarla: activando el V8 como grupo electrógeno en el modo Recharge. La operación es tan sencilla como girar la ruleta derecha del volante, y el V8 se convierte en un generador que llena las pilas mientras circulas. Una solución que Automoto valora como práctica, aunque poco glamurosa para un Lamborghini.

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25 cm más larga, 7 cm más ancha y 300 kg más pesada: el precio de la hibridación

La huella de la máquina ha crecido a lo bestia. La Temerario estira 25 centímetros la longitud de la Huracán y suma 7 centímetros de anchura, un ensanche necesario para encajar la compleja cadena cinemática. El peso en seco se dispara hasta los 1.690 kg, 300 más que su predecesora. Automoto destaca que el diseño, pese a todo, sigue siendo puro ADN Lamborghini: faros y pilotos con motivos hexagonales, la enorme hendidura trasera que deja ver el neumático y unas proporciones que anuncian poderío. Sin embargo, la báscula pasa factura en cuanto se pisa el freno.

En la primera toma de contacto, el presentador masculino de Automoto no oculta su impresión: “La voiture bouge quand même pas mal sur les freins, on sent le poids et les 1680 kg”. Sarah matiza que, en una primera impresión, no es lo que más le choca, porque la rigidez del chasis es impresionante y las reacciones del conjunto son instantáneas. Aun así, los 300 kg extra son una losa que puede condicionar el tacto en conducción exigente.

‘El coche se mueve bastante en las frenadas, el peso se nota mucho’, confiesa el presentador de Automoto.

Una electrónica para todos los públicos: 13 modos y el inesperado modo drift

Para domar semejante despliegue técnico, Lamborghini ha programado 13 modos de conducción que se controlan desde cuatro mandos giratorios en el volante. El primero levanta la carrocería para salvar badenes sin arruinar las lamas de carbono. El segundo regula el chasis con las opciones Strada, Sport y Corsa. El tercero gestiona la hibridación, desde el modo más ahorrador hasta el Performance que libera los 920 CV. Y luego está el cuarto mando, un secreto que Sarah desvela con una sonrisa: sirve para activar un modo drift con tres niveles de intensidad, una primicia en la marca del toro.

Automoto prueba los tres niveles en circuito. En el nivel 1, el control de tracción apenas permite un leve deslizamiento y corrige enseguida. El nivel 2 deja tomar más ángulo, y el nivel 3 ya permite cruzarse de verdad. “Entre cada nivel se puede tomar mucho más ángulo”, apunta Sarah. La paradoja llega al desactivar el modo drift y dejar solo el Corsa: la entrega de potencia es tan brutal que controlar el tren trasero se vuelve un ejercicio de fe. El mensaje es claro: sin electrónica, el Temerario es una bestia casi ingobernable. Con ella, hasta un conductor sin experiencia puede sentirse piloto… siempre que no gire las ruletas a lo loco.

Torque vectoring y sensaciones encontradas: ¿demasiada ayuda?

El sistema de vectorización de par que reparte la fuerza de los motores eléctricos delanteros merece un capítulo aparte. Automoto explica que el objetivo es enviar par a la rueda que más agarre necesita para salir de las curvas sin subviraje. Sobre el papel, una maravilla. Pero Sarah confiesa que la información que llega al volante es escasa: “Me cuesta anticipar lo que va a hacer el tren delantero; el coche te lleva por donde quiere”. Su compañero añade que es cuestión de acostumbrarse a un tacto que contradice el instinto de conducción clásico.

A pesar de esa desconexión parcial, el conjunto demuestra una rigidez de chasis sobresaliente y una reactividad casi de kart. La contrapartida es que el exceso de filtros electrónicos puede restar pureza a la experiencia. Automoto sugiere que, aunque el coche sea más accesible, conviene respetar el carácter de la bestia: “No giren las ruletas a lo loco”, bromean.

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Precio de hypercar, trampa burocrática incluida

Accesible en mandos, no en precio. El Temerario arranca en algo más de 300.000 euros, y la unidad probada por Automoto, cargada de opciones, se va más allá de los 400.000. A esa cifra hay que sumar un malus ecológico francés de 80.000 euros, lo que eleva el coste final a medio millón de euros. Una factura que solo unos pocos privilegiados podrán asumir, pero que a cambio entrega un salón más espacioso y habitable que el del Huracán, con pantallas digitales y suficientes mandos físicos para que el tacto Lamborghini no se diluya entre los menús táctiles.

El interior, por cierto, ha ganado altura y anchura. Hasta los más altos viajarán cómodos. Y aunque la marca ha llenado el habitáculo de tecnología, el volante conserva botones y ruletas con un tacto analógico que Automoto agradece, especialmente cuando toca girar esa cuarta ruleta para enredar un drift.

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¿Ha perdido su esencia esta Lamborghini?

Automoto cierra su prueba con una sensación ambivalente. Por un lado, la Temerario es brutalmente rápida, aúna un diseño espectacular y un sonido —dicen— que no hará olvidar del todo el V10 pero que tiene personalidad propia. Por otro, el sobrepeso y la omnipresente electrónica la alejan del purismo de la Huracán. Sarah y su compañero coinciden en que la magia del toro sigue ahí, solo que ahora se presenta envuelta en cables y baterías. Personalmente, después de ver el vídeo, creo que este híbrido es un paso lógico en una industria condenada a electrificarse, pero mantiene la puerta abierta a quienes buscan emociones fuertes… siempre que no toquen la ruleta equivocada.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Automoto en YouTube.