Por qué el Jaguar XK150 Roadster de 1958 de Bring a Trailer es un imán para coleccionistas

De los 2.265 roadster fabricados entre 1957 y 1961, este ejemplar de 1958 luce una restauración integral en rojo Carmín y cuero negro. La combinación de mecánica DOHC de 210 CV y overdrive sigue siendo una de las más deseadas por el aficionado al Jaguar clásico.

No todo el coleccionismo se escribe con etiqueta de Concorso d’Eleganza. A veces, el imán reside en una combinación de restauración cuidada, motor DOHC de seis cilindros y overdrive, todo ello envuelto en una carrocería que fue la última evolución de un linaje iniciado con el XK120. Este Jaguar XK150 Roadster de 1958 salió a la luz en Bring a Trailer como una oportunidad para sumar a la colección un clásico británico de indudable personalidad.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: el XK150 roadster representa la cúspide del diseño XK, con un motor 3.4 DOHC de 210 CV y discos en las cuatro ruedas, un salto técnico que marcó la serie.
  • No te lo puedes perder: la restauración completada en 2017 respetó el color de fábrica Carmen Red e incluyó un interior en cuero negro con tapicería de época, conservando detalles como los relojes Smiths.
  • Cifras y cotización: se fabricaron 2.265 roadster entre 1957 y 1961; el precio de mercado de un ejemplar bien restaurado como este suele moverse en una horquilla sensiblemente por encima de los 100.000 euros, dependiendo del historial y el número de bastidor.

Un roadster del linaje XK

La saga XK había arrancado una década antes con el XK120, pero fue el XK150 el que cerró la trilogía con un capítulo de refinamiento mecánico y estético. El morro ganó una calandra más envolvente, el parabrisas pasó a ser de una pieza —mucho más funcional que la doble superficie del XK140— y los parachoques se integraron en una línea más fluida. La pinza Pininfarina se dejó sentir en el coupé, pero el roadster mantuvo la esencia purista británica: dos plazas, volante a la derecha o izquierda según mercado, y una mecánica que no admitía discusión.

Construido el 9 de julio de 1958, según el Certificado de Registro del Jaguar Heritage Trust, este ejemplar salió de fábrica en Carmen Red y con un equipamiento que ya anunciaba el lujo deportivo. La documentación aporta el eslabón que todo coleccionista ansía: la trazabilidad entre el motor, el chasis y el color original, lo que confiere un plus de seguridad documental frente a unidades cuyo historial se difumina en las brumas del tiempo. Hoy, tras la restauración, el coche sigue fiel a aquella configuración, evitando cambios de color que lastrarían su cotización.

Publicidad

Las tres claves del proceso

La restauración de un clásico es siempre un equilibrio entre respeto y mejora. En este XK150, completada alrededor de 2017, se abordaron las tres áreas críticas sin caer en excesos que pudieran desdibujar su alma.

FaseActuaciónDetalle clave
1Repintado exteriorSe repintó en el mismo Carmen Red de fábrica, un detalle que los coleccionistas más puristas agradecen frente a cambios de color que restan valor documental.
2Re-tapizado interiorLos asientos y paneles se rehicieron en cuero negro, pero respetando la costura y el patrón original. El trabajo incluyó la reparación de los relojes Smiths y la reposición de algunos mandos del salpicadero.
3Mecánica y frenosSe pusieron a punto los carburadores SU HD6, se sustituyeron los manguitos y pastillas de freno, y se instaló un sistema de escape de acero inoxidable. También se añadió una bomba eléctrica Facet para garantizar la fiabilidad sin alterar el carácter del motor.

El precio de una restauración de este calibre puede superar fácilmente los 80.000 euros si se encarga a un especialista. Sin embargo, el resultado final justifica la inversión: el coche se presenta con una pátina moderna pero sin perder el aroma de los años cincuenta, un equilibrio que no todos los talleres logran. Los registros de la intervención acompañan al coche y permiten verificar cada capa de trabajo, desde el cambio de latiguillos hasta el ajuste del tensor de la cadena de distribución.

El encanto de la mecánica DOHC

El corazón del XK150 es un 3.4 litros DOHC con doble carburador SU HD6 que declaraba 210 CV. No es una cifra estratosférica hoy, pero en 1958 bastaba para acercar al roadster a los 200 km/h. Lo que enamora es la respuesta elástica del seis en línea, su sonido a metal noble y la complicidad de una caja de cambios manual de cuatro velocidades con overdrive que alarga las marchas en carretera. El bloque, con árboles de levas en culata y bujías dispuestas en el centro de la cámara, fue una rareza técnica en los años cincuenta y sigue siendo hoy el principal argumento mecánico del modelo.

La unidad de Bring a Trailer incluye un historial de mantenimiento mecánico minucioso: puesta a punto de carburadores, ajuste de válvulas, agregado de alambre de seguridad en los tornillos de los árboles de levas y limpieza del filtro del overdrive, entre otras intervenciones realizadas en 2014. Además, una bomba eléctrica Facet aligera el arranque, una mejora habitual en clásicos de uso real que no resta puntos en un certamen de conservación. La sustitución del sistema de escape por acero inoxidable garantiza muchos kilómetros sin picaduras, un detalle que el aficionado que no solo contempla el coche sino que lo conduce de verdad sabrá valorar.

Un XK150 bien restaurado no solo se conduce: se interpreta. Su respuesta al acelerador y el tacto de la dirección sin asistencia devuelven al conductor a una época en la que el gran turismo británico dictaba las normas del buen gusto.

Por qué seduce al coleccionista

El mercado de clásicos británicos de los años cincuenta ha mostrado una firmeza envidiable. Los Jaguar XK, en particular, se han beneficiado de su estética intemporal y de una comunidad de aficionados que sostiene los precios. Este roadster, con su restauración documentada y su título de Missouri que lo data como modelo 1959 (algo habitual en industrias que matriculaban al año siguiente), ofrece una oportunidad de acceso sin los sobresaltos de un proyecto sin terminar. El hecho de que provenga de un concesionario aporta un filtro de confianza, aunque conviene revisar siempre los números de bastidor con el certificado del Heritage Trust, algo que esta unidad incluye.

Conviene recordar que la producción total del roadster apenas superó los 2.200 ejemplares. La supervivencia de unidades con número de bastidor original y sin accidentes graves es limitada, y aquí, el numbers-matching del motor con el chasis y la existencia del certificado del Heritage Trust añaden un nivel de seguridad documental que el coleccionista avanzado valora tanto como el estado de los tapizados. El color Carmen Red con cuero negro es, además, una combinación sobria y elegante que nunca pasa de moda en las concentraciones de clásicos.

Publicidad

El cuentakilómetros marca 41.000 millas, de las cuales apenas 1.000 se han añadido bajo la propiedad actual. Sin embargo, se advierte que el aforador de combustible no funciona y que el kilometraje real se desconoce, un detalle menor en un coche de esta edad siempre que el resto de la mecánica haya sido inspeccionada. Los discos en las cuatro ruedas, otra primicia de la época, se han repasado con nuevos manguitos y servosoportes, lo cual despeja dudas sobre la seguridad de una conducción moderna. Con todo, la pregunta del comprador debería centrarse menos en el cuentakilómetros y más en cómo han sido conservados los números de bastidor y la autenticidad de la carrocería.

El XK150 Roadster representa el canto de cisne de los Jaguar XK con una madurez técnica que combinó discos en las cuatro ruedas, motor DOHC y un diseño que no ha envejecido. Esta unidad, con restauración meticulosa y buen gusto, ofrece una entrada en el mundo del coleccionismo de alto vuelo sin los precios de un E-Type o un XKSS. Un clásico que se disfruta cada kilómetro y que, bien mantenido, seguirá apreciándose. Nota: 8,5/10

Publicidad