La ITV es ese trámite anual o bianual que muchos conductores afrontan con cierta inquietud. No porque se trate de un proceso complicado, sino porque, a menudo, desconocemos si nuestro vehículo superará la inspección o si aparecerá algún defecto inesperado. Lo que sucede detrás de las puertas de una estación de ITV es más revelador de lo que muchos imaginan. Miguel, técnico con más de 20 años de experiencia, apunta algo que sorprende incluso a los clientes más confiados: «El 83,2% de los vehículos que entran a la ITV pasan la inspección a la primera, pero si supieras lo que ocurre realmente con ellos antes de llegar a esa cifra… alucinarías».
La estadística, procedente de los datos de la Comunidad de Madrid, muestra que más de 1,8 millones de vehículos se revisaron en los primeros nueve meses del año, y aunque el resultado global parezca positivo, esconde realidades preocupantes. Además de ese porcentaje de aprobados, hay otro dato que inquieta a los técnicos: el 35,8% de los vehículos obligados a pasar la ITV ni siquiera se presenta, una cifra que para Miguel es “el verdadero problema de seguridad vial del que casi nadie habla”.
4La pegatina V-19: pequeña, pero obligatoria
Superada la inspección, el conductor recibe el famoso distintivo V-19, la pegatina de ITV que debe colocarse en el ángulo superior derecho del parabrisas o, si se trata de una moto, en un lugar visible del vehículo.
Aunque pueda parecer un detalle menor, no llevarla correctamente visible es una infracción leve, sancionada con 100 euros. «Es increíble la cantidad de coches que pasan la ITV y luego no ponen la pegatina. Algunos la guardan en la guantera, otros la olvidan… pero la norma no deja margen», explica Miguel. La pegatina facilita los controles y permite una supervisión rápida por parte de las autoridades, especialmente en zonas urbanas o estacionamientos regulados.


