Impuesto por kilómetro Reino Unido: los coches eléctricos pierden la exención

El e-VED no sustituye al impuesto anual de circulación: se sumará al VED y gravará cada kilómetro tanto a eléctricos como a híbridos enchufables. Un coche eléctrico que recorra 15.000 kilómetros pagaría unos 300 euros extra al año.

El Reino Unido ultima un impuesto por kilómetro recorrido que también pagarán los coches eléctricos, hoy exentos del gravamen sobre los carburantes. La medida lleva por nombre Electric Vehicle Excise Duty (e-VED) y, si sale adelante tal y como está planteada, no sustituirá al actual Vehicle Excise Duty (VED), sino que se sumará a él.

Es la salida que explora el Gobierno británico para compensar la caída de ingresos por carburante. Aunque no hay una fecha oficial de entrada en vigor, las tarifas y el mecanismo ya están definidos sobre la mesa.

Qué pagarás por kilómetro y cuánto suma al año

La tarifa propuesta para los eléctricos puros es de 3 peniques por milla, algo menos de 2 céntimos de euro por kilómetro. Los híbridos enchufables tienen una tarifa un 50 % inferior, en torno a 1 céntimo por kilómetro. Ambas cantidades se actualizarán cada año conforme a la inflación.

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  • Eléctrico puro: unos 2 céntimos por kilómetro.
  • Híbrido enchufable: la mitad, cerca de 1 céntimo por kilómetro.
  • Revisión anual: ligada a la inflación.

Con un kilometraje anual de 14.967 kilómetros, un coche eléctrico pagaría unos 300 euros adicionales al año. Un híbrido enchufable se quedaría en aproximadamente 150 euros. Si se suma el VED, que ronda los 235 euros anuales, el total para un eléctrico que recorra cerca de 15.000 kilómetros se iría a unos 535 euros.

El e-VED no toca la tarifa del VED, que para un turismo ronda los 235 euros al año. Por eso conviene no mirar solo la cuota por kilómetro: el coste real de circular con un eléctrico en Reino Unido será la suma de ambos impuestos.

Cómo se liquida el e-VED y por qué preocupa a las flotas

El sistema obligaría al propietario a presentar una estimación inicial del kilometraje que espera recorrer durante el año. Al terminar el periodo, debe comunicar la distancia real marcada por el vehículo. Si supera la previsión, abona la diferencia; si ha circulado menos, recibe un crédito para el siguiente periodo.

La cuota puede pagarse de una sola vez o en cuotas mensuales. Ojo a este detalle: la British Vehicle Rental and Leasing Association (BVRLA) advierte de que la medida no solo afecta a los coches nuevos, sino también a los eléctricos que ya están en circulación. Las empresas que gestionan grandes flotas temen un aumento notable de la carga administrativa.

En la práctica, quien recorra pocos kilómetros pagará menos que quien use el coche a diario. El crédito del siguiente periodo evita que un pago de más se convierta en un castigo, pero obliga a llevar un control del cuentakilómetros más estricto que el actual.

Por qué Reino Unido lo necesita y qué países ya aplican el pago por uso

La justificación oficial es que todos los vehículos contribuyen a la congestión y al desgaste de las carreteras. Los conductores de diésel y gasolina ya aportan mediante los impuestos del combustible, mientras que los eléctricos no pagan un gravamen equivalente. Con el e-VED, el Gobierno británico espera recaudar en su primer año unos 1.180 millones de euros.

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No es un caso único. Nueva Zelanda aplica desde abril de 2024 un impuesto a los eléctricos ligeros equivalente a unos 41 euros por cada 1.000 kilómetros. Islandia y cerca de 40 estados de Estados Unidos estudian fórmulas parecidas.

Francia obtiene entre 30.000 y 35.000 millones de euros por impuestos especiales sobre la energía, aunque no hay confirmación oficial de que vaya a copiar el impuesto por kilometraje. La idea de fondo es la misma: si el coche eléctrico se generaliza, hay que sustituir los ingresos del carburante por otras vías.

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La exención del eléctrico cambia de forma: se pasa de no pagar por combustible a pagar por cada kilómetro recorrido.

El calendario británico de descarbonización ayuda a entender la urgencia: a partir de 2030 dejarían de venderse coches nuevos solo de gasolina o diésel, y en 2035 todos los turismos y furgonetas nuevas deberían ser de cero emisiones. En ese escenario, el impuesto por kilómetro deja de ser un experimento: es una vía de ingresos que Londres quiere tener lista antes de que caiga la recaudación del combustible.

Claves de la Normativa

  • A quién afecta: propietarios de coches eléctricos e híbridos enchufables en Reino Unido, incluidos vehículos ya en circulación.
  • Cifras a tener en cuenta: 3 peniques por milla (unos 2 céntimos de euro por kilómetro) para eléctricos; unos 300 euros al año por 15.000 km; híbridos enchufables la mitad.
  • Consejo para evitarlo: si vives o gestionas flotas en Reino Unido, prepara estimaciones realistas de kilometraje y revisa los contratos de renting antes de que el e-VED entre en vigor.