GoPro lo ha confirmado en su último informe 8-K presentado a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC): ‘hay una duda sustancial sobre la capacidad de la empresa para continuar como negocio en funcionamiento’. La frase, subrayada y en negrita en el propio documento, resume la gravedad de la situación. Para un motorista que confía en sus cámaras de acción para inmortalizar cada salida, esta noticia es un jarro de agua fría.
La empresa ya había reducido plantilla un 25% en noviembre de 2024 y otro 25% en abril de 2026, pero los problemas van más allá del ajuste de costes. Su batalla legal contra Insta360 por patentes tecnológicas se saldó con una victoria parcial en el diseño del HERO, pero los tribunales no le dieron la razón en las reclamaciones de patentes más amplias. Eso dejó a GoPro sin una inyección de ingresos que esperaba, mientras los costes de la memoria flash (componente clave en sus cámaras) se disparaban.
Además, los acuerdos de crédito con Farallon Capital Management, Wells Fargo y YA II PN incluyen cláusulas restrictivas que ‘dificultan la obtención de capital adicional y la persecución de oportunidades de negocio’, según el propio documento. La compañía está buscando financiación para no incumplir sus préstamos, así como compradores o una posible fusión. Algo parecido a lo que vivió KTM recientemente, y que por ahora mantiene a la marca austriaca a flote.
Tres cámaras de acción para seguir grabando
Si GoPro no encuentra un salvador, miles de motoristas se quedarán sin su cámara de referencia. Pero el mercado ya ofrece opciones que poco tienen que envidiar. He probado varias y estas tres son, a día de hoy, las que mejor se adaptan a las dos ruedas:
- DJI Osmo Action 4: resolución 4K/120 fps, estabilización RockSteady 3.0 y sumergible hasta 18 metros sin carcasa. Su pantalla frontal táctil facilita el encuadre incluso con guantes. El rango dinámico en condiciones de luz cambiantes es excelente para grabar puertos de montaña.
- Insta360 ONE RS: modular y versátil, permite cambiar entre un objetivo gran angular de 6K y un sensor de 1 pulgada diseñado para baja luz. Su estabilización FlowState es de las mejores y el formato modular se limpia facil tras días de lluvia y barro.
- Sony RX0 II: no es una acción cam al uso, pero su sensor de 1 pulgada, grabación 4K y cuerpo ultrarresistente (sumergible hasta 10 m, a prueba de golpes) la convierten en una opción muy robusta para viajes largos. Su pega es la batería, que no pasa de los 60 minutos, pero se compensa con calidad de imagen casi profesional.
Las tres admiten monturas estándar GoPro, así que no tendrás que cambiar el soporte del casco o del manillar. Eso alivia el bolsillo.

¿Qué supone la caída de GoPro para el motorista?
Con GoPro como líder indiscutible durante años, la desaparición de la marca sería el fin de un ecosistema: accesorios, comunidades, tutoriales y un flujo de actualizaciones que mantenían vivas las cámaras. Pero sobre todo, eliminaría del mercado un producto que ha democratizado la grabación de alta calidad en moto. El verdadero riesgo para el motorista no es quedarse sin cámara, sino perder la inercia de innovación que GoPro imponía a sus rivales. Sin ese contrapeso, los precios podrían subir y la evolución técnica ralentizarse.
Sin embargo, el mercado de las cámaras de acción ha madurado lo suficiente como para que un fabricante como DJI o Insta360 absorba parte del hueco. De hecho, DJI ya está invirtiendo en sensores más grandes y grabación vertical, pensando en las redes sociales. Para el motorista, eso se traduce en planos más cinematográficos sin tener que editar en casa. Y si finalmente GoPro se vende a un gigante tecnológico, su propiedad intelectual (las patentes de estabilización HyperSmooth, por ejemplo) podrían sobrevivir en otra marca.
La posible desaparición de GoPro deja a los motoristas sin uno de sus referentes para grabar cada curva y cada paisaje, pero también abre la puerta a una nueva generación de cámaras con menos ataduras.
Tu Mecánico de Confianza
Consejos prácticos para seguir grabando sin disgustos, elijas la cámara que elijas:
- Montaje sí, pero con seguridad: usa siempre soportes específicos para moto, bien anclados al casco o al manillar. Las ventosas o adhesivos genéricos fallan con las vibraciones. Un soporte metálico con abrazadera te costará unos 15 euros y te ahorrará un disgusto.
- Batería extra: en rutas largas, lleva al menos dos baterías adicionales y mantenlas calientes (un bolsillo interior del mono funciona bien). El frío reduce la autonomía hasta un 30%.
- Precaución con el agua: ninguna cámara es sumergible si no cierras bien las tapas. Revisa las juntas después de cada limpieza aplicando un poco de grasa de silicona.
- Actualiza el firmaware: las marcas sacan mejoras de estabilización y calidad de imagen cada pocos meses. Conéctala al móvil antes del viaje.
Y recuerda: si no tienes experiencia montando soportes o electricidad en la moto, consulta con un profesional. Una cámara mal sujeta puede soltarse a 120 km/h y eso ya no es solo un disgusto económico.

