La pausa de General Motors en su programa de pick-up eléctricos confirma que la electrificación del segmento más rentable de Detroit va a ser mucho más lenta de lo prometido a Wall Street. Según publican Carscoops y Motor1 citando fuentes internas del fabricante, el grupo habría congelado hasta cuatro proyectos de camionetas de batería, incluidos los sucesores directos del Silverado EV y del Sierra EV, para redirigir recursos hacia la hibridación. No es un ajuste menor. Es la admisión de que el calendario 2021 ya no se sostiene.
Qué programas caen y por qué la decisión pesa tanto en Detroit
Los dos nombres que centran el movimiento son el Silverado EV de segunda generación y el Sierra EV previsto para el ciclo 2028-2029, aunque las informaciones apuntan a que también se habrían aparcado dos variantes adicionales de tamaño medio dentro de la plataforma Ultium. GM no lo ha confirmado oficialmente, pero la reorientación hacia full hybrid y plug-in hybrid sobre la arquitectura T1XX de combustión sí está respaldada por los últimos comentarios de la dirección en la presentación de resultados del primer trimestre.
El detalle industrial importa porque el segmento de full-size pick-up representa, según los datos de Cox Automotive de marzo, algo más del 18% de las unidades vendidas en Estados Unidos y una proporción aún mayor del margen operativo de los tres de Detroit. Ford, Stellantis y GM llevan dos décadas financiando su transformación eléctrica con los beneficios del F-150, del Ram 1500 y del Silverado. Tocar ese músculo con un producto que no se vende al ritmo esperado era, sencillamente, inviable.
Los datos lo cuentan sin adornos. El Silverado EV cerró 2025 en el entorno de las 15.000 unidades matriculadas en Estados Unidos, muy lejos del objetivo interno de 90.000 que la propia compañía había manejado para ese ejercicio. El Sierra EV, lanzado más tarde y con posicionamiento premium, ni siquiera superó las 5.000 entregas. A esos volúmenes, la planta de Factory Zero en Detroit-Hamtramck opera por debajo del punto de equilibrio.
El giro hacia híbridos: ¿rectificación o movimiento táctico?
La apuesta por hibridar los pick-up tradicionales no es original. Ford ya vende el F-150 PowerBoost desde 2021 y Stellantis lanzó el Ram 1500 con tecnología e-Torque y su variante Ramcharger de autonomía extendida para este año. GM llegaba tarde y sin respuesta en ese segmento intermedio, el que los analistas de JPMorgan llevan meses identificando como el más defendible comercialmente en el corto plazo.
La lectura industrial es otra, sin embargo. Los híbridos no son un paso intermedio técnicamente neutro: exigen reabrir inversiones en trenes motrices que GM había declarado en vía muerta hace apenas tres años. Mary Barra defendió en 2021 la estrategia ‘all-in electric’ como la ventaja competitiva del grupo frente a Toyota. Volver ahora al híbrido implica reconocer que Toyota tenía razón sobre la curva de adopción real del consumidor estadounidense, especialmente en estados sin infraestructura de carga rápida comparable a California.

La comparativa internacional refuerza el diagnóstico. En Europa, donde el marco regulatorio empuja con más fuerza, la cuota BEV ha retrocedido en tres de los cinco mayores mercados durante el primer trimestre, según ACEA. En China, los NEV siguen creciendo pero a costa de una guerra de precios que ha devorado el margen de los fabricantes occidentales. Estados Unidos, con la administración Trump revisando los créditos fiscales del IRA y relajando los objetivos de la EPA, es el mercado donde el recálculo es más urgente.
Lo que este frenazo dice sobre la transición eléctrica en Estados Unidos
El movimiento de GM no se explica solo por volúmenes de venta. Hay tres capas de análisis que esta redacción considera imprescindibles para entender el alcance real de la decisión. Primero, el precedente: cuando Ford anunció en agosto de 2024 el aplazamiento de su SUV eléctrico de tres filas y la reorientación hacia un pick-up eléctrico más pequeño, el mercado leyó aquello como un problema específico de Ford. Quince meses después, con GM replegándose en su segmento estrella y Stellantis manteniendo el Ramcharger como solución puente, queda claro que era un problema estructural de toda la industria americana.
Segundo, la política industrial. El cambio regulatorio en Washington reduce la presión sobre los fabricantes para cumplir objetivos agresivos de cuota BEV, pero al mismo tiempo deja a GM con una huella industrial (plantas de baterías Ultium Cells, contratos de litio con fuentes norteamericanas) dimensionada para un escenario de demanda que no se está cumpliendo. Alguien va a pagar esa sobrecapacidad. Probablemente, los próximos planes de ajuste en la red de proveedores.
Tercero, la lectura bursátil. Esta redacción entiende que el giro hacia híbridos es, más que una rectificación estratégica, un movimiento defensivo para proteger el margen operativo del próximo bienio. GM necesita llegar a 2028 con caja suficiente para relanzar los pick-up eléctricos cuando la infraestructura de carga y el precio de las celdas estén donde el business case lo requiere. No es abandono. Es ganar tiempo. La próxima cita clave será la junta de accionistas de junio, donde la dirección tendrá que explicar, con cifras, cuánto cuesta el giro y cuántos puestos de la red de baterías quedan en el aire.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de mercado: GM cerró 2025 con el Silverado EV en torno a las 15.000 unidades en EE. UU., lejos de las 90.000 del objetivo interno. Factory Zero opera por debajo del punto de equilibrio, según estimaciones del sector.
- El rumor: En los foros de análisis industrial se comenta que la pausa podría extenderse a programas de baterías Ultium de segunda generación, aunque sin confirmación oficial. Algunos proveedores americanos ya estarían revisando sus previsiones de pedidos para 2027.
- Veredicto: Movimiento táctico defensivo, no revolución. GM no abandona el coche eléctrico: compra tiempo hasta que la curva de adopción en Estados Unidos se alinee con el business case real del segmento pick-up.

